¿Las PASO anticiparán el resultado de las generales?

9 de agosto, 2019

macri alberto f

Más allá de que no hay nada real en juego, el resultado de las PASO va a ser determinante para las generales que se celebrarán el 27 de octubre cuando, allí sí, se cuenten los porotos y se baraje el poder político para los próximos años. Así fue desde las elecciones de 2011, cuando empezaron a utilizarse. Todos saben lo que está en juego el domingo y eso explica la intensidad que tuvo la campaña.

 

Desde el oficialismo estuvieron convocando a la participación porque creen que si Mauricio Macri gana o pierde por una mínima diferencia en esa instancia, la elección presidencial estará definida a su favor porque, además del envión que siempre dan los triunfos (real, en un caso o político, en el otro), tiene más margen para crecer entre agosto y octubre que Alberto Fernández dado que controla los recursos del Estado y las PASO son la instancia del ciclo electoral más favorable para el kirchenrismo dada la mayor politización y activismo de sus votantes, como quedó en evidencia en 2017. Además, la economía está saliendo, lentamente, de la recesión y la inflación tiende a la baja. En sentido contrario, en la Casa Rosada también admiten que una derrota por un margen amplio puede complicar muy seriamente las posibilidades de Macri para ser reelecto.

 

Luego de una campaña intensa y con varias elecciones provinciales que movilizaron a la sociedad, cabe esperar una mayor participación que en primarias anteriores.

 

 

Los medios vienen publicando y difundiendo encuestas desde hace tiempo y es lógico darles crédito. Casi todas ellas dicen que Fernández ganará las primarias y, por lo tanto, corresponde hacer los análisis a partir de ese dato. Esas son las expectativas de la previa y el benchmark. Está claro que lo primero que se observará, para saber si el resultado puede ser reversible para el oficialismo en octubre, es la diferencia que logre Fernández si, en efecto, la logra. Importan los números, pero también sus interpretaciones. Cuan cerca quede de 45%, el umbral de victoria en primera vuelta, será otro dato a vigilar: no es lo mismo una diferencia amplia con Fernández debajo de 40% o no muy arriba de ese número que un FdT que merodee 45%.

 

En 2015, Daniel Scioli ganó las primarias, pero no logró un éxito político porque quedó en evidencia que le iba a costar mucho cumplir con su objetivo, que era ganar en primera vuelta mientras que Macri aparecía con muchas posibilidades de lograr el suyo que era el de forzar un balotaje. Así fue.

 

En 2017, en la carrera por la Cámara Alta, Cristina ganó la primaria pero por una diferencia menor a la esperada y eso no la dejó bien posicionada para la elección general, que perdió claramente. Si se considera que el resultado está dentro de un margen de reversión, mejorará el clima financiero y, consecuentemente, el oficialismo acrecentará sus esperanzas de ganar en octubre. Pero si, por el contrario, se entiende que remontar la derrota será muy cuesta arriba, se corre el riesgo de que haya una mayor presión en el mercado cambiario y que el oficialismo llegue aún más debilitado a octubre. Está claro que en las generales se suele ampliar el resultado de las primarias, castigando a los perdedores y premiando a los ganadores.

 

Es difícil definir a priori la magnitud de la diferencia que torne en irreversible el resultado de las primarias para el oficialismo porque entrarán muchos factores en juego, pero está instalada la idea de que el límite debe establecerse en 5 puntos (“eso es tolerable”, dice una fuente oficial) y, por lo tanto, será el número que se tendrá en cuenta a la hora de evaluar los resultados. A diferencia de 2015, no hay tantas terceras fuerzas para alimentar (ni tienen un sesgo claro) y la polarización ya es muy elevada: cerca del 85%. Pero puede ocurrir que la diferencia no está muy lejos, ni para arriba ni para abajo, de los 5 puntos y el resultado sea interpretado como un empate que prorrogaría la incertidumbre hasta fines de octubre o, eventualmente, noviembre. Entre los factores que hay que considerar para saber si el resultado de octubre puede ser distinto al de agosto están los siguientes.

 

Hasta ahora, en las primarias votó menos gente que en las generales y, tanto en 2015 como en 2017, la mayoría de los votantes que se sumaron entre esa instancias se inclinaron mayoritariamente por Cambiemos.

 

Los votantes de la oposición son más politizados y por ende tienden a participar más en las primarias. En 2017, la concurrencia en las PASO fue del 72% y en las generales del 76% mientras que en 2015, la diferencia entre las dos instancias fue de 2.000.000 de votantes. Por lo tanto, si la concurrencia vuelve a ser relativamente baja en las primarias, habrá más chances de modificar el resultado con la mayor concurrencia que se producirá en las generales. Pero si la participación es alta, como todo indica que será en esta oportunidad, las posibilidades son menores. Los candidatos que pretendían romper la polarización y que procuraban representar a los que no querían que siga Macri ni que vuelva Cristina, no lograron su cometido y no pudieron construir una alternativa competitiva. El principal referente de ese espacio, Sergio Massa, se terminó subiendo a una de las dos veredas cuando la avenida del medio se angostó. Los votos de los partidos de izquierda se mantendrán entre ambas instancias y lo mismo ocurriría, aunque en menor medida, con José Luis Espert porque expresan a segmentos del electorado más ideologizados. El que corre más riesgo de perder votos entre las primarias y las generales es Roberto Lavagna porque fundamenta su candidatura, menos ideológica y más instrumental, en evitar la polarización entre alternativas que considera negativas. Pero si la polarización es alta en las primarias, lo será aun más en las generales y, en ese caso, muchos de los que apoyaron a Lavagna pasarán a engrosar al oficialismo. Claro que ese aporte será más o menos significativo de acuerdo a los votos que obtenga el domingo.

 

El resultado de las primarias para gobernador de la provincia de Buenos Aires también tendrá un enorme impacto. Una derrota en el mayor distrito el país será difícil de superar para ambas campañas. En el oficialismo quedaría afectada su figura con mejor imagen y no faltarán pases de factura por la negativa de la Casa Rosada a permitir el desdoblamiento de las elecciones. A su vez, el peronismo sufriría una nueva derrota en el mayor distrito del país con un candidato claramente identificado con Cristina, pero no con la provincia y, por eso, más de un intendente del conurbano pondrá en evidencia su malestar. Es un resultado incierto porque Axel Kicillof tendrá la ventaja de ir pegado a una boleta presidencial, que según todas las encuestas, será la que más votos obtenga en la PBA mientras que Vidal, por su parte, tendría a su favor un corte de boleta importante, aunque probablemente inferior al de 2015. El aporte del corte vendrá por el lado de muchos votantes de Lavagna que no apoyarán a su candidato a gobernador, Eduardo Bucca, y de los de Espert que no tiene siquiera un postulante para el cargo. También Vidal, que genera adhesiones por sí misma más allá del espacio al cual pertenece, podría beneficiarse del voto de los que lo hagan en blanco en la categoría presidente que fueron muchos en 2015.

 

La suma de los votos que obtengan Macri y Fernández también es un dato muy importante porque si del resultado de las primarias surge que no puede descartarse que uno de ellos llegue al 45% y triunfe en la primera vuelta, el comportamiento de los votantes en esa instancia será equivalente al de un balotaje. Pero a mayor grado de polarización en las primarias, más difícil será revertir el resultado porque los que pueden cambiar su voto, no serán tantos. En 2017, en las primarias, el voto sumado de Scioli y los tres candidatos de Cambiemos no llegó siquiera al 70%, pero ahora las encuestas muestran que los dos primeros pueden estar en torno al 80%. Si los que deciden cambiar su voto son, por ejemplo, sólo la mitad o menos, del 20% de los que no se inclinaron a los dos candidatos más votados en las PASO, los márgenes para cambiar el resultado en octubre se acotan.

 

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