El deber de la responsabilidad

29 de agosto, 2019

Casa Rosada DEMOCRACIA gestión desiguales

Por Sandra Choroszczucha Politóloga y profesora (UBA)

 

Giovanni Sartori en un escrito titulado “la democracia gobernada y la democracia gobernante” explica maravillosamente tres modelos de formación de la opinión pública (construido por otro autor, Karl Deutsch).

 

De los tres modelos analizados, el primero, conocido como Modelo de Cascada, representaría para Sartori una enorme importancia a la hora de analizar la opinión y el comportamiento del público en una democracia.

 

Así, pretende Sartori, demostrar que las opiniones no surgen espontáneamente, sino que se forman a partir de determinados procesos que interactúan bajo un esquema escalonado.

 

El Modelo de Cascada describe la formación de opiniones inducida por las diferentes “élites”, así las opiniones fluyen de arriba hacia abajo, a través de varios remansos o escalones. El remanso más elevado para Deutsch estaría conformado por las élites económicas y sociales, el siguiente remanso por las élites políticas y gubernamentales, el tercer remanso por los medios de comunicación, el cuarto por los líderes de opinión y el último estaría constituido por la masa del público.

 

Cabe destacar que con este modelo, en una democracia, los procesos de formación de opinión se ven interrumpidos y reestructurados horizontalmente a través de las interacciones “intraremanso”, de tal manera, puede observarse en cada nivel o escalón, un juego de “influencias versus influencias”. Sartori destaca que a pesar de no ocupar los primeros escalones, los remansos que corresponden a los medios de comunicación y a los líderes de opinión serían los que impactarían más profundamente y determinarían más categóricamente la formación de la opinión del público.

 

En las democracias modernas, los medios de comunicación desempeñan un rol central respecto a la formación de la opinión.

 

Para Sartori, en las democracias modernas, los medios de comunicación desempeñan un rol central respecto a la formación de la opinión, principalmente a través de la selección de noticias o el establecimiento del orden de prioridades. Por eso, el autor afirma, que el remanso de los medios se encuentra próximo a los dos anteriores o que suele verter continuamente sobre estos.

 

Por su parte, los líderes de opinión forman las capas más informadas y elocuentes de la población, por tal motivo, esos líderes pueden amplificar o disminuir la relevancia de los mensajes emitidos por los medios de comunicación.

 

Para Sartori, el Modelo de Cascada se encuentra vinculado fuertemente con la información, así, cuanto más se recibe información por parte de los medios más se expone el público a la influencia de éstos.

 

A partir de lo dicho, cabe otorgarle un lugar primordial, tanto a los medios como a los líderes de opinión, en la formación de la opinión del público. Y por tal motivo, la responsabilidad de éstos se vuelve gigantesca y sus impactos siderales.

 

Durante los últimos meses y semanas, opositores políticos, referentes sociales y parte del periodismo vienen instalando en la agenda mediática y política la posibilidad de que el Presidente en funciones no culmine su mandato.

 

Asimismo, durante las últimas horas, algunos periodistas de opinión, y el Fondo Monetario Internacional (FMI), reunido con el candidato opositor con grandes chances de ganar las próximas elecciones, también dejaron entrever la posibilidad de que el Presidente en funciones no termine en tiempo y forma su gestión, y sobre la importancia de anticipar las elecciones.

 

Los remansos de las élites políticas, sociales y económicaspueden implosionar en una crisis institucional lamentable.

 

Se establece así, en la agenda de los medios que impacta en la agenda política, o en la agenda política que impacta en la agenda de los medios, que un vacío de poder estaría aconteciendo en Argentina y que el FMI estaría proponiendo un adelantamiento de las elecciones.

 

Se trata de una noticia, tal vez de un simple rumor, pero el impacto tremendo que puede generar tal manifestación, puede culminar en una verdadera crisis de representación y de gobernabilidad.

 

Así, los remansos de las élites sociales y económicas, políticas y gubernamentales y de la masa del público, interactuando en un ida y vuelta con la información emitida desde los medios y los líderes de opinión, pueden implosionar en una lamentable crisis institucional. La grieta argentina resulta en dos fuerzas antagónicas, donde una lastimosamente trata de aniquilar a la otra.

 

Y frente a este escenario tristísimo, el cuidado de nuestra República debería transformarse en un imperativo categórico.