Verde que te quiero verde

24 de julio, 2019

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Por Leandro Peres Lerea

 

La cuestión ambiental está cada vez más presente en la agenda de las empresas. Por cierto, en esto no hay novedad. El tema es que ahora la cuestión se profundizó por una demanda más concreta del público.

 

Tiempo atrás, mostrarse amigable con el medio ambiente era un elemento de responsabilidad social corporativa, un lavado de cara para un par de notas de prensa o, como vulgarmente decimos, “ fulbito para la tribuna”. También es cierto que muchas empresas desde hace tiempo lo vienen haciendo en serio, pero son la minoría.

 

La cuestión no pasa hoy por el hecho de que las empresas cuenten con programas de reciclado en sus oficinas o que apaguen las luces en La Hora del Planeta porque, ahora, son los consumidores los que reclaman avances reales en su compromiso con el entorno.

 

De hecho, en la relación entre las empresas y el plástico se ve una de los casos más claros. Tras décadas de uso extensivo de plásticos, los consumidores ven hoy con malos ojos el exceso de packaging que luego irá directo a la basura.

 

La presión social y legal (las leyes sobre bolsas y en breve sobre “pajitas”, por ejemplo) está logrando reales avances en la instalación del tema en la opinión pública. Y las empresas que tomen nota de eso deberán buscar por todos lados la forma de generar acciones vinculadas al caso.

 

En los supermercados porteños lo vivimos con las bolsas, y vaya que ha dado que hablar. Sus resultados son concretos en la baja del uso del plástico en la ciudad. En breve arrancan a desaparecer las “pajitas” o sorbetes plásticos. El avance es bueno, pero infimo aún. ¿Qué pasará con la inmensa cantidad de botellas Pet dando vueltas en la basura?

 

¿Los supermercados tendrán algún as en la manga para continuar bajando el uso del plástico? ¿El Estado generará regímenes tributarios diferentes para impulsar la sustentabilidad en las empresas? ¿Iremos al super con tupper para llevarnos las verduras o quesos cortados?

 

Estos movimientos no son solo consecuencia de una mayor conciencia medioambiental sino, también, del gasto que se genera a través de la insustentabilidad.

 

Tanto por la incorporación de nuevas generaciones al consumo, como porque los consumidores son más conscientes del cambio climático y sus consecuencias, el mercado es cada vez más receptivo a estas nuevas exigencias y responder a ellas genera cada vez más beneficios y, por supuesto, desafíos.

 

Cierto es que muchos cambios hacia la sustentabilidad no son visibles puesto que podrían tener que ver con algún cambio en la planta de determinada empresa. No hay mucho para debatir o pensar basta ir al super y ver que en todos hay productos orgánicos que son más caros, pero los consumidores los valoran.

 

Ni que hablar del boom de las dietéticas que cada vez lucen mejor y tienen más variedad o también la cantidad de productos que se venden a granel.

 

Lo verde vende, ¿vendes verdes?

 

Estudios recientes de Accenture en Europa demuestran que cada vez más consumidores están dispuestos a pagar extra por productos respetuosos con el medio ambiente. Además, es algo transversal a la sociedad, y no a algún nicho o segmento de mercado.

 

El estudio, que ha analizado pautas de comportamiento partiendo de datos de once mercados de Asia, Europa y Norteamérica, señala que más de la mitad de los consumidores está dispuesto a pagar más por productos si estos están diseñados para ser reciclados o reutilizados.

 

Aunque el precio y la calidad siguen siendo los elementos que determinan de forma principal las decisiones de compra, 83% de los encuestados reconoce que para ellos es importante que el diseño esté pensado para que las cosas puedan ser recicladas o reutilizadas.

 

¿Y por casa cómo andamos?

 

En Argentina, si bien estamos atrás de las estadísticas europeas, venimos bastante adelante en la región. El 62% de los consumidores asegura que está comprando ya más productos que son respetuosos con el medioambiente y 70% prevé comprarlos todavía más en los próximos cinco años.

 

Pero más allá de los hábitos, la mayoría coincide en su opinión respecto al cuidado del mediomabiente y tienen claro qué productos y qué industrias son las peores (al menos en su percepción, lo que es un problema para los responsables de las mismas). El 67% asegura que el plástico es el peor material para el packaging mientras que 50% ve al papel como la más respetuosa con el medioambiente.

 

Por industrias, la petroquímica es la que se ve con peores ojos. Uno de cada cuatro consumidores cree que son los que menos se preocupan por el medioambiente y 72% no confía en lo que esas compañías comunican.

 

Datos duros de una tendencia en aumento, que no puede darse por minoritaria y a la cual, tarde o temprano, deberemos adaptarnos todos.

 

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Programa en UCEMA

 

El 29 de agosto comienza el Programa Ejecutivo en Bonos Verdes y Finanzas Sostenibles de UCEMA, que estará a cargo de Pablo Cortinez. El programa pondrá el foco en una nueva forma que el sector financiero tiene de encarar los negocios, que posiciona a la sustentabilidad de manera transversal, pero no necesariamente relegando los aspectos de las finanzas tradicionales. Se analizarán iniciativas desarrolladas por la banca comercial que incorporan criterios de sostenibilidad en el otorgamiento de créditos. Más información en ucema.edu.ar

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