Ursula von der Leyen: agenda intensa para la primera mujer en presidir la UE

17 de julio, 2019

La recientemente confirmada presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ex ministra de defensa alemana y teniente leal de la canciller Angela Merkel, será la primera mujer (y la primera alemana) desde 1967 en dirigir el Poder Ejecutivo de la Unión Europea.

 

La confirmación de Von der Leyen es una victoria para los líderes de los estados miembros europeos, especialmente el francés Emmanuel Macron, sobre el Parlamento Europeo y para el tándem franco-alemán sobre los estados más pequeños. Pero las duras divisiones en el Parlamento dificultarán la aprobación de gran parte de su agenda política.

 

Von der Leyen logró una victoria con 382 votos a favor (327 en contra, 22 abstenciones y un voto en nulo) en el Parlamento Europeo el martes. El cargo tiene mucho poder por su control presupuestario, influencia política e impacto mediático.

 

La inusual coalición para la candidatura de Von der Leyen incluyó al Partido Popular Europeo de Merkel, la mayoría de los centristas de Macron, el grupo Renovar Europa y muchos socialdemócratas de centroizquierda (principalmente de Italia, Portugal y España).

 

Se unieron a ellos una mezcla de partidos euroescépticos y anti-establishment como el Partido de la Ley y la Justicia de Polonia y el Movimiento de 5 estrellas de Italia.

 

La mayoría de los verdes, la extrema izquierda y los socialdemócratas alemanes se negaron a apoyarla.

 

El discurso de nominación de Von der Leyen en Estrasburgo tejió una delicada red de propuestas de políticas para asegurar el apoyo: un paquete pro climático, impuestos tecnológicos, una propuesta de salario mínimo para todo el bloque y medidas de igualdad de género.

 

También propuso un nuevo mecanismo de estado de derecho que permitiría realizar comparaciones en áreas como la corrupción y la independencia institucional en los estados miembros, una idea a la que se opusieron sus patrocinadores gubernamentales en Polonia y Hungría.

 

El secretario general de la Comisión Europea, Martin Selmayr, abandonará su cargo la próxima semana, aparentemente porque él, como von der Leyen, es alemán y demócrata cristiano. Indicó que su sucesor probablemente sea francés, calificando a la Comisión de “proyecto franco-alemán”.

 

De vuelta en Berlín, el nombramiento de von der Leyen ha generado nuevas dudas sobre si la gran coalición de Merkel durará hasta 2019. En una jugada sorpresa, Annegret Kramp-Karrenbauer, presidenta de la CDU y presunta sucesora de Merkel, fue nombrada ministra de Defensa.

 

Su mandato de 5 años comenzará formalmente el 1 de noviembre. Pero ya ha indicado que está dispuesta a retrasar la fecha límite de Brexit, actualmente programada para el 31 de octubre.

 

El apuro para el nombramiento llega en un momento crucual para la UE, ya que si no demuestra mayor cohesión estaría mal posicionada para hacer frente a los desafíos colectivos del populismo creciente y el euroescepticismo, la profundización de las guerras comerciales (que incluye a EE.UU. como principal desafío), la actual crisis de refugiados en el Mediterráneo, y una creciente interferencia económica y democrática de Rusia y China.

 

 

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