Siguen los cruces del kirchnerismo con los bancos

31 de julio, 2019

alberto fernández kicillof bancos

El kirchnerismo sumó un nuevo blanco de campaña: los bancos. Sin embargo, fueron más consignas altisonantes (con imprecisiones no menores, como confundir los recursos del BCRA con los del Tesoro) que propuestas concretas o realizables, como pagar la suba de 20% de las jubilaciones dejando de pagar los intereses de las Leliq. Según Julio Burdman, Alberto Fernández “logró que se hable de algo que el dijo, y no de él”. Agregó: “Logró meter una frase sobre algo ‘programático’ para debatir, algo que hasta ahora no había podido hacer”.

 

Más allá de ese mojón electoral y el agenda-setting, la frase disparadora de Alberto, aunque luego bajada de precio por su exégeta financiero Guillermo Nielsen, no fue la única. “Entre los bancos y las pymes, nosotros nos quedamos con las pymes. Entre los bancos y los jubilados, nos quedamos con los jubilados. Entre los bancos y la educación pública, nos quedamos con la educación pública. Entre los bancos y la gente, nos quedamos con la gente”, tuiteó, horas después, el propio Fernández.

 

 

El comentario tampoco pasó de largo en el universo económico pankirchnerista y varios economistas siguieron el hilo. “La política de tasas altas de Leliq pulverizó la oferta de créditos al sector privado y estableció un auténtico Plan Descansar’ de bancos: un negocio en el cual bancos utilizan fondos de los clientes de entidades financieras y se lo prestan al Estado a una tasa altísima, sosteniendo altos márgenes de rendimiento sin cumplir el rol básico de intermediación financiera y fomento del crédito”, dijo, por ejemplo, el economista kirchnerista Andrés Asiain en un informe. Hubo varios comentarios en ese sentido y, superficialmente, tienen razón: el crédito ha caído y no poco. Pero también se estabilizó el dólar, y eso quizás sea más importante. ¿O será que quiere que la devaluación se anticipe ahora?

 

Pero, ¿qué van a hacer, en concreto, si llegan a ganar las elecciones? Nadie sabe. Quizás ellos tampoco y por eso el mercado operó relativamente tranquilo el lunes y martes. Como minimizando las declaraciones. Aunque puede intuirse algún mayor nivel de dirigismo sobre el sistema financiero y un política monetaria más expansiva. El FMI y el dólar dirán si eso es posible. ¿O acaso un Gobierno de los Fernández no subirá la tasa en pesos si el dólar se pega un subidón?

 

Lógicamente, las frases no cayeron bien en el sector financiero, y eso que está acostumbrado a recibir críticas y reparos. Si bien algunos minimizaron los dardos (“son fuegos de artificio de la campaña”, dijo uno ante El Economista), otros encontraron en esas palabras una explicación, entre tantas otras, del enanismo financiero local. El crédito sobre PIB apenas supera el 15%. “Es parte del motivo por el cual tenemos un sistema financiero tan chico. Está muy extendida la idea de que los bancos ganan ‘demasiado’ y que tienen que ganar menos porque su tarea es puramente especulativa. En vez de entenderlos como un vehículo de financiamiento necesario tanto para las personas como para las empresas. De hecho, la mayoría de los bancos tienen un ROE real negativo cuando le descontás la inflación. Sin embargo, te tiran el dato de ganancias nominales que obvio suena ‘escandaloso’ y refuerza esa imagen de un sector al que le va desmesuradamente bien”, dijo alguien del sector.

 

También criticó la declaración sobre el nivel de tasas. “Eso depende de la política monetaria del BCRA y tiene un piso en 58%. El banco no puede prestar sistemáticamente, más allá de algunas líneas preferenciales, por debajo de esa tasa porque eso implicaría remunerar con menos tasa al ahorrista y ahí es cuando se va a dólares, o otro banco que ofrezca más tasa. Para prestar más barato y bajar la tasa activa, el banco tendría que bajar su tasa pasiva que le paga a sus clientes y, si lo hace agresivamente, se desfondea”, agregó. “La tasa es alta porque en una situación de inflación todavía alta, incertidumbre electoral y expectativa de una posible devaluación, el ahorrista exige rendimiento alto para quedarse en pesos. No es alta porque los bancos elijan que así lo sea”, resumió.

 

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