Rosario: el sector hotelero dice que Airbnb ya está copando la ciudad

19 de julio, 2019

Ofrecer tu casa en alquiler por unos días, generando un dinero extra, y de paso tu huésped disfruta de una experiencia cultural especial o simplemente consigue un cuarto más barato que los que ofrecen los hoteles locales. Esa es la promesa celestial de Airbnb, el servicio digital que ofrece alojamiento, casas de familia y servicios turísticos a través de sitios web y aplicaciones móviles.

 

Y ahora para Airbnb, también, Rosario siempre estuvo cerca. Cualquier turista que quiera visitar Rosario puede encontrar, a través del sitio o de su App, la oferta masiva de hospedaje para estos meses.

 

El último informe realizado por la Cámara Hotelera rosarina (Aehgar) indica que “en los primeros seis meses de este año se notaron bajas importantes en los hoteles de menor categoría, es decir, menor a 2 estrellas. Desde hace un año que se detectan caídas todos los meses y, en promedio interanual, se relevó una caída del orden del 10%”.

 

Aunque desde la Cámara local entienden que una parte tiene que ver con el contexto complejo en lo económico, el mayor daño admiten que se debe a la competencia desleal que se viene dando con Airbnb. “Inclusive, los hospedajes de mayor categoría de 4 estrellas en adelante, sólo se sostienen por los diferentes congresos y eventos deportivos como el mundial de Rugby, que se realizan en la ciudad, porque en el primer semestre apenas superaron el 50% de su capacidad”, explicaron.

 

Los alojamientos en Rosario, hoy en día, “compiten con el marco informal como Airbnb que son establecimientos que no están registrados como hospedajes, como departamentos, casas, entre otros; no está regularizado. Es similar a lo que pasa con Rappi, Glovo, porque no están alcanzados por la legislación vigente y se detecta una competencia desleal. Es una oferta informal”, afirmaron en Aehgar.

 

Y apuntan que esto se está desbordando en Rosario. “Esto existe y hay que hacer algo para que se regule, porque los hoteles regulados pagan impuestos, es decir que la carga fiscal suele hacer la rentabilidad hacia la baja, y solamente los que tienen espalda pueden sostenerlo, pero los de mediana y baja no”, subrayaron.

 

La irrupción de Apps enfocadas al transporte de pasajeros, como Uber o Cabify, o al alojamiento turístico que propone Airbnb, vienen generando virulentas reacciones de taxistas y empresarios hoteleros por considerar que pese a operar en el mismo mercado, disfrutan de reglas de juego privilegiadas.

 

El impacto en Argentina

 

“Los trabajadores de plataformas digitales representan al 1% de los ocupados a escala nacional, es decir, más de 160 mil usuarios registrados que obtienen ingresos en la Argentina”, informó el estudio de Cippec, BID Lab y la OIT publicado este año.

 

“Esa cifra engloba realidades muy diferentes de productos y servicios, que van desde la persona que transporta pasajeros en su vehículo hasta quien diseña piezas gráficas en su hogar o la persona que pone en alquiler temporario una habitación en su departamento“.

 

El trabajo se llama “Economía de plataformas y empleo. Cómo es trabajar para una App en Argentina”, y sus autores son Javier Madariaga, César Buenadicha, Erika Molina, y Christoph Ernst.

 

Según refleja la investigación, realizada en base a una encuesta entre más de 600 trabajadores de las doce principales plataformas que operan en Argentina, solo la mitad realiza aportes previsionales. El 85% dice estar satisfecho con este tipo de ocupación, y 2 de cada 10 encuestados dijo que su motivación principal para trabajar en una plataforma fue la dificultad para conseguir otro tipo de empleo.

 

El informe también estableció que para el 60% de los trabajadores el empleo en estas plataformas es su principal ingreso. Y el 20% de ellos llegó al país en los últimos 5 años.

 

Reunión cumbre en Europa

 

En abril se realizó en la ciudad de Barcelona la II Reunión del Movimiento Reform BnB, un encuentro internacional en el que participaron las principales entidades hoteleras del mundo para armar un frente común y avanzar contra lo que ellos llaman “el alojamiento turístico informal”.

 

Uno de los referentes de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), Paulo Lunzevich, quien participó del simposio, contó al sitio Rosario Nuestro la iniciativa de regular el sector. “Un registro obligatorio con requisitos básicos y que esto sea parte de la publicidad que se haga, para la difusión, que todos paguen los impuestos según nivel, categoría, trabajadores y facturación, que se cumplan medidas de seguridad”.

 

“La característica de Airbnb es que se centra en los espacios con mayor desarrollo turísticos como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y en ciudades específicas como Capital Federal, Córdoba, Carlos Paz, Mar del Plata, Bariloche, Rosario, que son las más demandadas”, aseguró Lunzevich.

 

Barcelona, donde se realizó la cumbre de hoteleros y que representa uno de los mercados más potentes de la App estadounidense donde también se vienen dando fuertes protestas del sector.

 

Pero es la capital francesa el mayor mercado de Airbnb, con unas 65.000 viviendas disponibles. La aplicación tiene su sede europea en Irlanda, y rechazó la denuncia de la asociación turística francesa Ahtop de ser tratada como una agencia inmobiliaria para refugiarse así en la directiva de comercio electrónico, que le permitiría continuar con su actividad sin cambios.

 

El futuro del Trabajo

 

En junio, durante la 108º reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se instó a los distintos países a que regulen el trabajo mediante plataformas digitales.

 

En ese contexto, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, destacó que se creó la Comisión de Diálogo Social para el Futuro del Trabajo, integrada por funcionarios del Gobierno, representantes de los sectores sindicales y empresarios y la participación permanente de un miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde uno de los focos estará puesto en el impacto de los servicios digitales en el país.

 

 

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