Macri ganaría Córdoba por menos margen que en 2015

23 de julio, 2019

CÓRDOBA MACRI schiaretti

Unos y otros están obsesionados por Córdoba, el centro de peregrinaje obligado para los presidenciables. Los datos electorales marcan su relevancia: con un padrón de casi 3 millones, es el segundo distrito del país, arriba de Santa Fe y Capital Federal. Todos pisaron Córdoba y buscan foto con el gobernador, Juan Schiaretti, revalidado el 12 de mayo con más de 55% de los votos. El recibe a todos, pero no guiña a nadie.

 

Mauricio Macri arrancó allí su campaña y se ilusiona con que el votante cordobés vuelva a impulsarlo a la Casa Rosada, como ocurrió en 2015, cuando obtuvo más de 70% en el balotaje. Además, volverá el miércoles (visitará el interior provincial) y el 7 de agosto podría volver para darle el broche final a su campaña previa a las PASO.

 

La obsesión no reconoce la grieta y Alberto Fernández, consciente de esa ventaja amarilla, ya estuvo en dos ocasiones en los últimos 15 días y sabe que necesita acortar la brecha que el Presidente obtendría en el distrito mediterráneo. Astuto, se llevó a Sergio Massa, que en 2015, vale recordar, sacó más votos que el propio Daniel Scioli allí. Aunque, claro, José Manuel de la Sota estaba adentro del espacio en ese momento.

 

Pero las obsesiones no son sanas y, a menudo, también son riesgosas. Como botón de muestra, vale la última visita de Alberto, que no estuvo exenta de contratiempos, con “pelea” incluida con un afamado periodista de Cadena 3. En diálogo con El Economista, Mario Riorda advierte sobre eso. “Venir y provocar al gobernador puede ser un riesgo, ya que es alguien extremadamente pragmático y juega para el mismo. Provocaciones indebidas pueden ser un riesgo para la segunda vuelta. Venga o no venga Alberto, el acompañamiento de una gran cantidad de intendentes y dirigentes está asegurado, toda vez que el presidente del peronismo en Córdoba (Nota del Redactor: en referencia a Carlos Caserio) juega con él. Adentro del peronismo cordobés hay ebullición y las aguas no están calmas. No deberían tratar de moverlas innecesariamente si la buena noticia ya está asegurada”, dice Riorda. La “buena noticia”, sugiere Riorda, tiene que ver con números algo mejores para el hoy Frente de Todos. Mejores, en términos relativos. Vale recordar que Cristina perdió allí en 2007 y, si bien ganó en 2011, no llegó a 40%.

 

“Los números indican que, aunque el FdT no venga a Córdoba, va a mejorar su performance contra 2015”, dice Riorda. En aquel entonces, Scioli obtuvo 14% en las PASO, 19% en las generales y menos de 30% en el balotaje. “Eso se explica, en primer lugar, porque el oficialismo cordobés, y su gobernador, no apoyan a ningún candidato, lo que hace que buena parte del peronismo vaya a votar la misma fórmula que el kirchnerismo. Antes, esa porción de votos jugaba electoralmente con el Frente Renovador”, dice Riorda. “Venga o no venga Alberto, hagan o no hagan campaña, la mejoría de la performance está asegurada y, de hecho, los números probables son mejores que antes y no han variado con las múltiples visitas hasta el día de hoy”, grafica. El viernes, el candidato del FdT y Caserio juntaron a casi 70 intendentes cordobeses en Villa María. “Schiaretti se enoja, pero los peronistas cordobeses van a trabajar para Alberto”, dijo Caserio, luego, a La Política Online. Una mojada de oreja para “El Gringo”.

 

Según encuestas a las que accedió El Economista con datos de Córdoba, Macri estaría cerca de 45% para las PASO (con un potencial de 50-52%) mientras que Alberto estaría en la zona de 25% (más de 10 puntos arriba de Scioli en 2015), con un potencial de hasta 33%, mientras que Roberto Lavagna, que supo ganar allí en 2007 flanqueado por Gerardo Morales, estaría cerca del 10%.

 

“Córdoba tendrá un rol menor al que tuvo en 2015 porque Macri no es el mismo que antes ni Alberto es Scioli”, dice Gustavo Córdoba ante El Economista aunque, aclara, “no hay ninguna posibilidad de que Macri pierda en Córdoba”.

 

Según Córdoba, “Macri logró decodificar el ‘cordobesismo electoral’ y el conservadurismo clásico de la provincia” y allí reside su fortaleza. Según sus números, el jefe de Estado oscila entre 40-45%. En línea con Riorda, agrega: “Alberto viene a Córdoba queriéndose llevar todo por delante y vuelve a fallar, como Scioli en 2015 que, cada vez que venía, perdía votos. (Alberto) tiene que bajarle el tono, la intensidad y entender las particularidades del electorado cordobés. Además, apalancarse con las intendencias peronistas. Tiene que venir relajado y no pelearse con nadie”, dice. Aun así, cree que puede rondar los 30 puntos en las PASO.

Dejá un comentario