Los desafíos y los interrogantes de un mundo automatizado

30 de julio, 2019

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Por Franco Amorosi Licenciado en economía (UNS) y Maestrando en Administración y Políticas Públicas (UdeSA)*

 

Que la tecnología avanza más rápido que nuestra comprensión de ella no es novedad. Que la digitalización, la automatización y los avances en Inteligencia Artificial ya permiten realizar tareas complejas a precios accesibles, tampoco. Esto va a afectar a todos los trabajadores, independientemente de su formación académica, industria o edad, y va a tener consecuencias en el mercado de trabajo, en el sistema educativo, en el diseño de las organizaciones y en el orden geopolítico. Este ensayo se propone generar interrogantes alrededor de los puntos candentes de este proceso para que la comunidad se involucre en esta discusión fundamental para el futuro.

 

Para 2030, 15% de la fuerza de trabajo global –375 millones de personas– va a cambiar de categoría ocupacional, de acuerdo al McKinsey Global Institute. ¿Qué vamos a hacer cuando comencemos a ver trabajos e industrias completamente automatizados? ¿Qué pasa si destruimos trabajos a un ritmo mayor al que creamos, o si los que creamos no son viables para todos? Existe consenso en que la automatización sustituye empleos. Aunque también que los complementa ya que conduce a una mayor demanda de trabajo indirecto. Esto altera los tipos de trabajos disponibles, la compensación asociada a esos empleos y las habilidades requeridas para desempeñarlos. ¿Cómo equipar a los ciudadanos con las habilidades necesarias para esos trabajos futuros? ¿Cómo preparar a los educadores para que los formen? ¿Qué deberíamos estar enseñando hoy para un mundo en el que será necesario reinventarse una y otra vez?

 

Según el Foro Económico Mundial, 65% de los niños que ingresan hoy a la escuela primaria terminarán trabajando en empleos que aún no existen. Como no tenemos idea de cómo será el mercado laboral en el futuro, la mejor habilidad para enseñar a los niños hoy es la de reinvención. Se necesita educación de calidad que brinde flexibilidad. Los empleadores van a buscar cada vez más las habilidades genéricas básicas, como pensamiento crítico, comunicación, creatividad y colaboración. Éstas son transferibles entre distintos tipos de empleo y ayudan a adaptarse en este panorama cambiante. La clave del éxito será la capacidad de lidiar con el cambio, aprender y desaprender, y poder lidiar con situaciones nuevas y desconocidas.

 

Dado que casi todas las ocupaciones tienen potencial de automatización parcial, ¿qué políticas de reconversión laboral pueden ser efectivas para reinsertar a los trabajadores –especialmente adultos– que potencialmente serán desplazados dentro de la nueva estructura productiva? Los programas de reskilling y retraining son claves para anticiparse a estos cambios en el mercado laboral, brindar las capacidades para nuevos empleos y respaldar las transiciones. ¿Cómo garantizar vías de aprendizaje flexibles y puntos de transición efectivos? ¿Quién debe proveer y financiar estos programas? Es necesario un enfoque de educación continua con una visión sistémica y coordinada que cubra todos los sistemas, formales y no formales. El sistema educativo proporciona una base muy importante, pero no será suficiente durante toda la vida. ¿Cómo formar a los individuos dentro de un paradigma de aprendizaje permanente? ¿Quién es responsable de proveer la educación adecuada en este nuevo paradigma?

 

Es necesario preguntarse por el rol de la educación patrocinada por empresas. ¿Cómo impulsar el desarrollo de programas dentro de las empresas tendientes a nivelar las habilidades de los empleados? ¿Cómo validar los aprendizajes para que sean considerados en el siguiente paso en la carrera del trabajador? En el futuro existirán muchos más trabajadores independientes (freelancers), y modalidades de contratación diferentes, vinculadas a trabajos esporádicos. En ese contexto, ¿será necesario idear mecanismos de propiedad colectiva por parte de empleados o clientes? ¿Deberíamos repensar los mecanismos para el cooperativismo y autogobierno de las empresas? A su vez, ¿cuál debería ser la estructura adecuada que brinde flexibilidad a los trabajadores y a su vez garantice sus derechos? El despliegue de la automatización va a tener efectos redistributivos perdurables no sólo entre individuos sino también entre países. La historia muestra que los períodos de revoluciones tecnológicas fueron fases de grandes bifurcaciones en ingresos, productividad y bienestar en todos los países.

 

¿Cómo lograr que los países en vías de desarrollo adapten sus políticas e instituciones para fomentar la adopción tecnológica y el desarrollo de habilidades de sus ciudadanos? ¿Qué ocurrirá con los modelos de crecimiento basados en mano de obra abundante cuando sea más económico instalar una fábrica robotizada en un país desarrollado? ¿Cómo puede el Estado acompañar la transformación del entramado productivo para permanecer competitivos e integrados en la cadena de producción global? Al igual que para los individuos, la flexibilidad y adaptabilidad determinará su éxito. Los países desarrollados corren con ventaja; el desafío es adaptarse para evitar efectos demográficos y de empleo de corto plazo. Por último, tenemos que estar pensando en como lidiar con las consecuencias humanas y sociales que surgen a medida que se reemplazan empleos y cambia el valor del trabajo. ¿Puede esto conducir a disturbios sociales? ¿Son necesarias medidas como un ingreso garantizado? ¿Cómo establecer redes de seguridad social mejoradas? Con el aumento de la productividad, tiene sentido pensar que las semanas de trabajo serán más cortas y las jornadas de menos horas. ¿Qué cambios culturales surgirán como consecuencia del aumento del tiempo de ocio? ¿Cómo enfrentarán los humanos la irrelevancia del trabajo? ¿Qué vamos a hacer cuando no necesitemos hacer nada?

 

Nos encontramos frente a una gran transformación con consecuencias en muchos planos. Los líderes, policy makers, trabajadores y empresarios pueden contribuir a garantizar que las sociedades obtengan lo mejor de la automatización. Esto implica explorar formas de transformar negocios, planificar la redistribución de la mano de obra desplazada, establecer programas que faciliten la transición de los trabajadores, diseñar un mundo de educación permanente, y potenciar las habilidades que son difíciles de replicar para las máquinas. Cómo coordinar los esfuerzos para que el futuro del trabajo sea próspero para todos es algo que deberíamos estar discutiendo hoy.

 

*La nota fue publicada en el libro de Argentina 2030 y no refleja la visión de la institución a la que representa.

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