Las propuestas económicas de los candidatos

29 de julio, 2019

Hacienda Letes Lecap Botes 2020

Por Héctor Rubini  Instituto de Investigación en Ciencias Económicas de la USAL

 

A sólo dieciséis días de las PASO ya está definidos los lineamientos de los partidos y frentes que lideran las encuestas económicas. Economistas del oficialismo insinúan “off the record” supuestos proyectos de reformas laboral, comercial, y eventualmente previsional y tributaria. Sin embargo, la realidad manda, y al menos hasta el último desembolso del FMI, no es claro qué podría cambiar el oficialismo, al menos hasta la elección de medio término de 2021.

 

  • Por el lado de los demás partidos y frentes se presentan cuatro tipos definidos de propuestas. El frente Despertar de José Luis Espert presenta 13 puntos de reformas pro mercado con foco en apertura comercial, desregulación laboral, baja de gasto público, impuestos, y déficit fiscal, condicionar transferencias asistenciales por programas condicionados a prestaciones laborales y una reforma al sistema educativo. Los demás frentes, a su vez, se orientan a políticas marcadamente estatistas.

 

  • En el otro extremo, el frente de Nicolás del Caño apunta a nacionalizar empresas de servicios públicos, prohibición de despidos, salario mínimo, romper con el FMI, eximir del pago de IVA a los bienes de la canasta familiar, no actualizar tarifas públicas y prohibir despidos.

 

 

  • El kirchnerista (Frente por Todos) propone combatir la inflación y mejorar el salario con una mesa de concertación, alentar la sustitución de importaciones, fijar salarios mínimos, desdolarizar tarifas e indexarlas a la evolución de los salarios, incorporar a “planes” o subsidios a 1,5 millón de jóvenes sin empleo, y renegociar la deuda con el FMI.

 

Claramente hay una marcada grieta entre estas propuestas y Espert es el único que propone lineamientos para girar hacia un sistema de economía de mercado. El resto, mantener el statu quo, o retornar a alguna variante del estatismo paternalista del período 2012-2015.

 

En el caso del kirchnerismo llama la atención la mínima presencia de los autores de sus propuestas en los medios de comunicación. También la falta de diagnóstico preciso y convincente sobre cómo ven el problema de la inflación y de sus determinantes. No es claro a qué llaman “política monetaria y fiscal consistente” o “buenas reglas de gestión intertemporal”. Tampoco cómo lograrían en corto plazo “equilibrio fiscal sustentado en el crecimiento”, cuando el crecimiento de la actividad es, por definición, un proceso de resultados visibles recién en el largo plazo. Mucho más confusas, obviamente son sus ideas sobre la causas sobre la inflación, dolarización de ahorros y movilidad de capitales.

 

Parecería que tal imprecisión sugiere avanzar hacia el régimen estatista aplicado desde 2008 luego del conflicto por la Resolución 125 de retenciones móviles, y sólo en caso de una crisis de balanza de pagos dejarían la puerta abierta a una salida de emergencia promercado.

 

Quizá esto último sea lo que haya tenido en mente Guillermo Calvo cuando la semana pasada sostuvo que en caso de ser necesario un programa de mayor ajuste, lo más probable que lo aplique un Gobierno kirchnerista, y “con apoyo popular”. Pero cuesta encontrar evidencia histórica de “apoyo popular” a políticas recesivas. Si programas como el actualmente en curso tuvieran tal apoyo, el oficialismo se encaminaría a un triunfo holgado, y sin necesidad de incorporar a Miguel Angel Pichetto, o al nacionalista Alberto Asseff.

 

En definitiva, las encuestas sugieren que la mayoría de los votos se concentrarán en frentes focalizados en mantener el statu quo, o girar hacia políticas no muy diferentes de las aplicadas entre 2002 y 2015. Algo que en los mercados locales y del exterior seguirán evaluando a diario hasta que una vez electo el nuevo Presidente se confirmen los nombres de su gabinete y se anuncien sus primeras decisiones de política económica.

 

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