Importaciones en el piso y saldo en alza: no durará para siempre

26 de julio, 2019

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Para que un ajuste externo sea virtuoso se necesita que bajen las importaciones y suban las exportaciones. Lo primero suele pasar (sobre todo si la devaluación previa fue recesiva, como son en Argentina), pero lo segundo no está garantizado, más allá de la mejora en la competitividad-precio del sector transable. Algo así está pasando en Argentina desde 2018 y junio, informó ayer el Indec con su ICA, no fue la excepción. El riesgo es que, si la economía se pone a crecer y demandar más importaciones, y no hubo un avance exportador en el mientras tanto, vuelvan las tensiones externas.

 

En junio, las importaciones cayeron 23,5% interanual y fueron apenas superiores a los US$ 4.000 millones. Poco para una economía con el tamaño de la de Argentina. A la vez, las exportaciones avanzaron poco y nada: 1,9%. Con semejante salto del dólar en los últimos doce meses, casi nada y más considerando que la cosecha saltó más de 30% año contra año. La mirada neteada de precios es algo más benigna: las cantidades despachadas subieron 13,5% en junio, pero los precios jugaron en contra con una retracción de 10,2%. En el acumulado, sin embargo, las exportaciones apenas avanzan 2,4%.

 

El rubro que mejor desempeño mostró fue combustibles y energía (+33,6%), destacaron en Hacienda, seguido por manufacturas de origen agropecuario (+12,1%) y por productos primarios (+0,3%). Sólo las manufacturas de origen industrial no crecieron (-11,9%), “afectadas por la caída tanto en precios como en cantidades”.

 

El superávit comercial avanza sin pausa pero, como se vio, tiene más que ver con la caída importadora que con la marcha exportadora. En junio, la diferencia entre las exportaciones y las importaciones fue de US$ 1.061 millones y acumuló U$S 5.589 millones en la primera mitad de 2019. En igual periodo de 2018, había un rojo de casi US$ 5.000 millones. Nada mal. “Es el primer semestre más positivo desde 2012”, dijeron en Hacienda ante El Economista tras la publicación.

 

Las visiones

 

 

“En los siguientes meses, es esperable que las importaciones desaceleren su caída debido a la recomposición marginal que comienza a observarse en la actividad. La tracción por el lado de las exportaciones es menor de lo esperada debido a la caída en los términos de intercambio, y es probable que continuemos viendo una magra mejora en las ventas externas. Asimismo, tampoco se espera un fuerte repunte de los productos exportados a Brasil dada la debilidad que está exhibiendo su economía durante 2019. Para el año, debido a la dureza de la recesión y la caída de los precios a nivel global, proyectamos una caída de 16% en las importaciones (US$ 55.000 M), lo que incidiría positivamente sobre el saldo comercial. Esperamos un superávit en torno a los US$ 10.000 millones en la balanza comercial”, dijeron desde LCG.

 

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