“El 40% no quiere votar con un broche en la nariz”

25 de julio, 2019

Lavagna

Roberto Lavagna sigue batallando para intentar frenar una polarización que sigue avanzando. Ayer, en Rosario, dijo que “las propias encuestas hablan de que el 40% de la población no quiere volver a optar por alguna de las dos alternativas”. Sin embargo, según las encuestas, los que no voten por Mauricio Macri o Alberto Fernández sólo serán, aproximadamente, 20%. Porque más allá de los reparos que algunos de los votantes pueden tener con su propio candidato, lo eligen por ser la mejor alternativa para evitar que gane quien, en ningún caso, quieren que lo haga.

 

El exministro de Economía afirmó: “Los que dijimos ni Macri ni Cristina y nos mantuvimos firmes estamos en esta lucha, con (Juan Manuel) Urtubey diciendo que no nos íbamos a ir ni aun lado ni hacia el otro. Estamos peleando con un mensaje que tiene que ver con cómo uno moviliza un país paralizado hace muchos años”. En este punto Lavagna mostró coherencia porque desde un principio sospechó que la mayoría de sus potenciales aliados de Alternativa Federal terminaría acordando con el kirchnerismo. Pero a pesar de haber anticipado ese escenario, no pudo evitarlo y su convocatoria a otras fuerzas no tuvo la respuesta esperada.

 

Consultado sobre el panorama de cara a las próximas elecciones, el exministro de Economía manifestó que en las PASO no se elige a nadie. “Está es la oportunidad que tiene el ciudadano de mandar un mensaje en absoluta libertad. Es una gran encuesta. Se trata de decirles que en las PASO no piensen en términos de voto útil, sino que expresen lo que sienten para el país. Hoy hay una gran posibilidad de expresarse libremente según lo que uno quiere”, incentivó. Formalmente Lavagna tiene razón: en las primarias sólo se eligen candidatos pero, aun así, la mayoría vota en función de cómo lo hará en la primera vuelta y más aún en un proceso electoral como el actual en el que el resultado del 11 de agosto será clave para determinar lo que ocurrirá después, tanto en el plano político como económico.

 

En diálogo con Radio 2 AM 1230 de Rosario, Lavagna sostuvo que “en política, es muy importante siempre conocer la credibilidad del que habla”. Explicó: “El Gobierno prometió lluvia de inversiones, brotes verdes, próximo semestre. El anterior también prometió mucho. Quien ya ejerció el Gobierno y no ha sido capaz de probar sus capacidades, para mí tiene pocas posibilidades. No hay economías en el mundo que en zonas de paz hayan tenido ocho años de estancamiento. El ingreso de los argentinos hoy es menor que en 2008, fruto de los dos gobiernos”. La descripción de Lavagna en este punto es bastante acertada, pero no tiene en cuenta la fuerza de las identidades políticas que trascienden, muchas veces, a las fallidas gestiones económicas.

 

Enfocado en la política económica de Macri, Lavagna explicó que el Gobierno deja poco. “Hay dos cosas que uno puede esperar de un Gobierno: mejoramiento institucional y mejoramiento económico y social. En lo institucional no hubo progresos. El Presidente ha designado jueces por decreto, y con el 35% de los votos, pretendieron tener la mayoría en el Consejo de la Magistratura. En lo económico y lo social, dejan pobreza y estancamiento”, señaló.

 

“Hay un permanente atraso del tipo de cambio porque eso les conviene a las finanzas. Hay una combinación de tasas altísimas y del dólar cayendo. Se han sentado sobre el dólar porque vienen las elecciones. Estoy ya pasó en la convertibilidad. Convivir con un tipo de cambio desajustado, es un país que no crece y esto es un problema esencial”, concluyó. Lavagna acierta al advertir sobre el riesgo del atraso cambiario, pero nada de eso alterará su situación electoral.

 

La posibilidad de que Lavagna pudiese armar una candidatura competitiva se basaba en una serie de hipótesis. Ninguna de las cuales se cumplió. No hubo una profundización en el deterioro de la economía que aumentara la demanda por su candidatura, Juan Schiaretti no le dio su apoyo, tampoco lo hicieron otros gobernadores y nunca alcanzó una intención de voto entre 15% y 20%, que era su objetivo antes de las primarias.

 

En este contexto, no cabe esperar que obtenga un porcentaje de votos significativo en agosto. Y en ese caso, su cosecha en octubre sería aún más magra porque su candidatura tiene mucho de instrumental al presentarse como un intento por dejar atrás la polarización. Pero si no logra cumplir con ese objetivo en las primarias, su candidatura se quedará sin su principal argumento. Esta situación era previsible, pero Lavagna decidió seguir adelante y, ya en campaña, su discurso puede ser un aporte valioso para generar conciencia sobre los pasos que deben seguirse para que la economía vuelva a crecer.

Dejá un comentario