Cuotas e imprecisiones no neutrales para el comercio y el bienestar

16 de julio, 2019

ue bandera Europa comercio

Por Pablo Mira y Priscila Ramos IIEP-Baires de UBA-CONICET

 

Recientemente se han publicado detalles adicionales del acuerdo firmado entre la UE y el Mercosur. Pese a que faltan instancias de revisión legal y detalles de subpartidas, se han expuesto los plazos de desgravación para cada bloque por tipo de producto según su sensibilidad.

 

Además, para los productos de alta sensibilidad para la UE se publicaron las llamadas “cuotas arancelarias” que permitirían un mayor acceso, aunque restrictivo, para los agroalimentos del Mercosur. Este mecanismo de protección comercial, que reemplaza a las cuotas simples de importación desde la Ronda Uruguay (1994), combina una restricción cuantitativa (cupo) con dos niveles de aranceles: un arancel generalmente menor que grava a las importaciones por debajo o iguales al cupo (arancel intracuota), y otro arancel mayor que grava las importaciones que exceden el cupo (arancel fuera-de-cuota). En los productos considerados sensibles para la UE, como la carne y el azúcar, los aranceles fuera-de-cuota suelen ser prohibitivos, y estas cuotas arancelarias terminan funcionando como las antiguas cuotas simples.

 

La UE concederá la ampliación de estos contingentes arancelarios con implementación gradual a cinco años sin arancel intracuota al arroz (60.000 toneladas o tns), la carne aviar (180.000 tn), el maíz/sorgo (1 millón tns), la miel (45.000 tn), el azúcar (180.000 tns) y el etanol (450.000 tns) mientras que un arancel de 83 euros/tn gravaría a la cuota de carne porcina de 25.000 tns. La carne bovina retendría la Cuota Hilton de 29.500 tn vigente, aunque con una baja del arancel intracuota del 20% al 0% y se agregaría una cuota de 99.000 tn para carne refrigerada (55% del cupo) y congelada (45% del cupo) con arancel del 7,5% intracuota.

 

Pese a esta nueva información, aun no es posible evaluar el impacto de la apertura de estas cuotas sobre el comercio bilateral y el bienestar.

 

En primer lugar, las cuotas han sido presentadas sin demasiadas precisiones. Existen varias desagregaciones en la codificación y no es posible determinar qué códigos serán considerados para cada cuota. Esto no es un detalle menor dada la dispersión de precios por producto según su código (la carne Hilton casi duplica el valor unitario de una carne no Hilton).

 

Un segundo aspecto aún sin definir es cómo será la distribución de dichas cuotas entre los países del Mercosur. Hoy no todos los países del Mercosur están autorizados a exportar a la UE ciertos productos por razones sanitarias, y puede que parte de esas cuotas no logren cubrirse por incumplimiento de los estándares de la UE por parte de la oferta. Este es el caso de Paraguay que aun presenta casos de fiebre aftosa con vacunación, y por ende, sin autorización para exportar carne Hilton a la UE.

 

Un tercer aspecto es que cuando los cupos importación se saturan (se completa la cuota) se genera una renta asociada a la cuota, pues se paga una prima por sobre el precio de las cantidades que no saturaban la cuota. Así, una cuota arancelaria que reduce el arancel intracuota incrementa la potencial prima de renta en caso de que la cuota de importación sea saturada. Quien captura esta renta es la entidad que dispone de las licencias (derecho) de uso de una cuota-parte. Pero el acuerdo poco dice sobre los mecanismos de asignación de licencias. Estos métodos de administración de licencias no son neutrales en términos de bienestar de los socios, y tampoco en términos distributivos al interior de cada uno.

 

Por ejemplo, en el caso de la cuota Hilton la UE ha concedido la administración de licencias a los países exportadores, cediendo estos ingresos por renta. Bajo el acuerdo al eliminar el 20% del arancel intracuota, la UE no solo estaría cediendo la potencial renta por el método de administración de licencias elegido, sino que además concedería al Mercosur ampliar la prima de la renta en el mismo monto que ella pierde su recaudación arancelaria por la eliminación del 20%. Este es solo un ejemplo, aunque se desconocen las precisiones sobre la administración de licencias en el resto de las cuotas abiertas por la UE.

 

Por último, ninguna de estas cuotas abiertas por la UE al Mercosur menciona la reducción de los aranceles fuera-de-cuota, que se activan en caso de saturación del cupo. Parece ser que, dada la sensibilidad de la apertura de los mercados de agroalimentos de la UE, la baja de aranceles fuera-de-cuota seguirá siendo parte de las negociaciones multilaterales en la OMC (Ronda Doha), sin la posibilidad de incrementar el acceso más allá de estos cupos.

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