Casi una década perdida para el empleo privado formal

19 de julio, 2019

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En el primer trimestre de 2019, los puestos de trabajo totales mostraron una variación de 0,9% respecto al mismo trimestre del año anterior, informó ayer el Indec. Curioso dado que la economía cayó casi 6% en ese mismo lapso. El empleo resistió bien, quizás por la caída del salario real, aunque, por cierto, se precarizó. El empleo privado registrado sigue sin moverse.

 

Según los datos oficiales, en el primer trimestre, hubo 20,6 millones puestos de trabajo (+0,9%), pero con una variación desagregada disímil. Los asalariados registrados caen 1% a 10,7 millones mientras que los asalariados no registrados avanzan 2,5% hasta 4,7 millones. Por último, quedan 5,1 millones de trabajadores no asalariados, que avanzan 3,5% interanual.

 

 

Luis Campos, del Observatorio del Derecho Social de la CTA – Autónoma, trazó una comparación con el primer trimestre, pero desde 2016 (ver tabla), con datos desagregados. “En los últimos tres años se crearon 946.000 puestos de trabajo: la mitad fueron cuentapropistas, el 40% asalariados no registrados y el 10% asalariados en el sector público. El sector privado registrado no aportó nada. El mercado formal de trabajo languidece”, dijo en Twitter. Aunque aclaró que los problemas no arrancaron allí.

 

De hecho, un informe reciente de Idesa muestra una comparación entre 2012 y 2019. Según cifras oficiales de empleo registrado total hasta marzo pasado, entre ambos años hubo un aumento de algo más de 1.000.000 pero, una vez más, con diferencias internas: el empleo público creció 530.000 y el servicio doméstico, los autónomos, monotributistas y monotributistas sociales crecieron 508.000, pero el empleo asalariado privado en empresas (el denominado “empleo de calidad”) creció apenas en 50.000 trabajadores.

 

 

“Los motivos por los cuales hace 7 años que las empresas no aumentan el empleo asalariado en blanco son múltiples. El primero seguramente es el estancamiento de la actividad económica, ya que si no hay una expansión significativa de la producción difícilmente haya crecimiento de la demanda de trabajadores por parte de las empresas. Pero igualmente importante son las distorsiones en la legislación laboral y de la seguridad social. Hubo un importante cambio a favor de bajar el costo laboral de contratar en blanco, con la implementación del Mínimo No Imponible a las contribuciones patronales de ANSES y PAMI. También hubo avances parciales tendientes a simplificar y bajar la judicialidad laboral. Sin embargo, las regulaciones laborales siguen siendo muy burocráticas y costosas”, dijo Idesa.

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