Una política exterior para un mundo distante del orden liberal

26 de junio, 2019

mundo desigualdad

Por Atilio Molteni Embajador

 

La Octava Reunión del “Consejo de los Consejos” de política exterior, realizada en Washington DC entre el 5 y el 7 de mayo último, fue una lección analítica del pensamiento global. Una clase de realpolitik. Su agenda consistió en un diálogo sin filtros ni ocultas lealtades acerca del cambio global y el orden mundial; sobre cómo manejar los riesgos que implican el uso de armas nucleares, los desafíos de la rápida urbanización en el mundo, el futuro de la libertad y sobre cómo enfrentar multilateralmente el conflicto en Yemen, utilizando en todos los casos, como insumo de los respectivos debates, documentos preparados por varios especialistas.

 

Empecemos por entender los términos. Un “think tank”, cuya traducción del inglés a nuestro idioma es tanque del pensamiento, supone aludir a una institución, o grupo de expertos, cuyas funciones residen en desarrollar reflexiones intelectuales sobre un tema específico. En este caso particular, acerca de la evolución de la política internacional.

 

Tales entidades nacieron hace uno cien años en el contexto y como consecuencia de la Primera Guerra Mundial debido a que, en la Conferencia del Tratado de Versalles, ciertos gobiernos integraron sus delegaciones con académicos de distintas especialidades. Tal presencia tuvo por objeto orientar las complicadas negociaciones que debían resolver los efectos geopolíticos de las decisiones bajo análisis, las que incluían la desaparición de cuatro Imperios, la creación de nuevos Estados y el surgimiento de los Estados Unidos como una nueva fuerza en el concierto de las naciones. Con posterioridad, algunos de estos expertos crearon instituciones permanentes para seguir analizando los temas referentes a la paz mundial. Los pioneros de esta corriente fueron Chatham House en Gran Bretaña y el Council On Foreign Relations de los Estados Unidos, que son instituciones especializadas de la sociedad civil que no representan, es obvio, a sus respectivos Gobiernos.

 

Mucho después, buscando un medio apto para tener en cuenta la nueva realidad mundial, el aludido “think tank” propuso crear el denominado “Consejo de los Consejos”, una estructura más comprensiva de los puntos de vista internacionales, para analizar los problemas globales más graves que enfrenta la humanidad y evaluar los esfuerzos multilaterales para hacerles frente. Participan en tal foro veintiocho “think tanks” dedicados a la política internacional que pertenecen a 24 países, entre ellos la Argentina (a través del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales o CARI), cuya composición sigue en gran parte el organigrama que caracteriza al G20.

 

Una de las herramientas que utiliza el Council (Consejo) es analizar la cooperación global y sus diez desafíos más importantes los que hoy incluyen, entre muchos otros: el cambio climático, la promoción de la salud global, el desarrollo económico de los países, el combate al terrorismo internacional, la prevención de conflictos violentos entre Estados, el control de los desarrollos cibernéticos, la administración de la economía global y los actores destinados a prevenir la proliferación nuclear.

 

El punto de partida de la jornada objeto del presente comentario en el “Consejo de los Consejos”, fue la convicción de que el orden mundial liberal concluyó; que en la actualidad existe una gran fragmentación y que las acciones unilaterales del Presidente Donald Trump demuestran la clara abdicación del liderazgo global de su país. Como resultado del debate de este tema, las principales recomendaciones enfatizaron que la necesidad de que las potencias medianas (concepto que incluye a nuestro país) enfrenten las amenazas al orden internacional, ya sea las que surgen de Washington o Pekín; que devengan en un ejemplo de campeones de dicho orden y el prepararse para defender sus valores (una especie de “animémonos y vayan”).

 

Además, sostiene que los Estados deberán buscar la preservación de las características del orden liberal basado en normas compartidas y en los principios existentes de multilateralismo, bajo el supuesto de que el sistema internacional, y sus principales instituciones, deben adaptarse a una distribución del poder global y aceptar que no todas las sociedades van a compartir los valores liberales. Esto se debería a que el futuro orden (u órdenes) mundial, va a depender de los incipientes cambios estructurales y de las acciones de actores estaduales, de los avances tecnológicos y de la consolidación de los regímenes autocráticos y populistas.

 

En lo referente a las armas nucleares, el conclave subrayó que es el tercer tema en el orden de las prioridades a enfrentar en 2019, ya que éstas incluyen la conclusión inminente de la vigencia del ‘Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio” (INF) y las dudas existentes acerca de que continúe la aplicación del denominado “Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas” (consecuencia de la evolución de los llamados START, del que aún son partes Washington y Moscú), cuya vigencia sólo se extiende hasta el 8 de abril de 2020.

 

A este respecto, hay que tener en cuenta que, según instituciones especializadas, los Estados poseedores de armas nucleares parecen disponer de 14.465 cabezas. Según los datos oficiales, sólo 69 países son miembros del TNP (tratado destinado a evitar que otros Estados lleguen a obtener armas nucleares, por lo que sería necesario reforzar su texto y adoptar otras iniciativas internacionales vinculadas con la noción de darle mayor eficacia operativa).

 

Por otra parte, a pesar de las conversaciones mantenidas hasta ahora con el líder norcoreano Kim Jung-un para obtener la desnuclearización de la Península Coreana, Pyongyang continuó con la actividad en sus facilidades nucleares y, fundamentalmente, con el retiro unilateral estadounidense del Acuerdo Nuclear con Irán, en mayo de 2018, lo que dio lugar a una serie de acontecimientos que pueden originar una seria confrontación internacional en Medio Oriente, pues el presidente Trump detuvo a último momento una acción de represalia por el derribo de un “drone” de reconocimiento por la Guardia Republicana, y Teherán comenzó a desligarse de sus obligaciones con relación a dicho Acuerdo. Al escribir esta columna, Washington estaba redactando nuevas sanciones internacionales contra Irán.

 

Las recomendaciones del Consejo de los Consejos también se orientaron a sostener que las normas que establecen los regímenes de control de armas y no proliferación se destinen, a pesar de sus limitaciones, a mitigar el riesgo de una catástrofe nuclear y por ello su contenido debería adaptarse a las amenazas contemporáneas, ya que las principales potencias aún deben dialogar sobre los temas nucleares y obligarse a mantener la estabilidad de la estrategia global. En tanto ello sucede deben ser prudentes en la expansión de sus armas nucleares (algo que tanto Estados Unidos como Rusia están llevando a cabo) y en el desarrollo de armas tácticas, desarrollos que degradan el cuestionamiento a su eventual utilización.

 

En cuanto al futuro de la libertad, que es otro tema prioritario, los participantes tuvieron en cuenta que, en 2018, según el Informe Freedom in the World (la libertad en el mundo), existe una constante declinación en los últimos trece años de su vigencia, observación que comprende a países en las distintas regiones, sean estas democracias consolidadas como regímenes autoritarios tipo China y Rusia. Para los participantes ello sería consecuencia de la oposición a la globalización, del renacimiento de la geopolítica, de la violencia contra minorías religiosas o étnicas, de la consolidación de Gobiernos populistas autocráticos, de una menor participación de los Estados Unidos en la búsqueda de solución, y de los resultados de la aplicación de tecnologías que causan grandes transformaciones, sumado todo ello a las migraciones masivas y de refugiados.

 

También en este campo las recomendaciones del “Consejo de los Consejos” apuntan a señalar que las potencias medianas deben cumplir un mayor papel en asegurar que la libertad tenga futuro, incluyendo acciones que sancionen a los Gobiernos que abusan de los derechos humanos y afectan las libertades civiles, por lo que éstos deberían incentivar las políticas que promuevan la responsabilidad, la libertad y la transparencia, a nivel regional y global.

 

En su conjunto, este análisis de la situación internacional llevado a cabo de una manera equilibrada y analítica constituye un sumario de los principales problemas que enfrenta la comunidad internacional, que es útil para diagramar las políticas internacionales que debería implementar el Gobierno que surja de las próximas elecciones en nuestro país.