La peste y una tormenta perfecta: la soja seguiría baja un tiempo más

24 de mayo, 2019

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Durante el último año, una serie de factores afectó el funcionamiento de los mercados de commodities agrícolas, con importantes consecuencias sobre los niveles producidos, consumidos y comerciados de los distintos productos, así como en los precios internacionales, que se encuentran en los niveles más bajos desde 2007.

 

“Entre mediados de 2018, meses previos al inicio de la siembra de la campaña actual y el mes en curso, el precio FOB de la soja en Argentina disminuyó en promedio US$ 40 la tonelada (-12%)”, sostienen Agustín Tejeda y Nicolás Jorge en un interesante trabajo de la Fundación INAI y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Actualmente, el precio FOB (spot) está debajo de US$ 330 por tonelada mientras que, en Rosario, los productores reciben cerca de $10.000.

 

Las nubes negras son varias y no hay visos de que la tormenta aclare pronto. Además de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y el regreso de las retenciones, “en el último tiempo, ha irrumpido con fuerza un segundo factor de incertidumbre, que viene a complejizar aún más la situación en la que se encuentra el mercado internacional”: la Peste Porcina Africana, “que está afectando negativamente la producción de cerdos en China, principal fuente de demanda de harina de soja en ese país”. El panorama se completa con el retraso que está sufriendo la siembra de maíz en Estados Unidos “y la posibilidad de que parte pase finalmente a engrosar el área destinada al cultivo de soja”. Volviendo a presionar hacia abajo las cotizaciones.

 

“El descenso de los precios internacionales (…) configuran una serie de renovados desafíos para las cadenas agroindustriales argentinas”, dicen Tejeda y Jorge.

 

 

Los efectos ya se sienten. Más allá de la megacosecha, y según estimaciones de la BCR, el nuevo escenario de precios bajos tiene impactos sobre la contribución del sector agroindustrial a la economía de Argentina. “El Valor Bruto de Producción de las 6 principales cadenas agrícolas (soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada) registraría una caída de más de US$ 2.300 millones y el valor de exportaciones disminuiría en US$ 1.344 millones respecto de las estimaciones de inicio de campaña”, dicen los autores.

 

¿Y las retenciones? “A la luz de estos resultados, parece necesario revisar las decisiones en materia de derechos de exportación adoptadas a principios de septiembre de 2018. Si bien estos precios no tendrán efectos sobre el área y las cantidades de grano producidas para la campaña actual 2018/19, las señales de alarma se encienden para la nueva campaña agrícola en Argentina, que está dando inicio en estos momentos con la siembra de cultivos de invierno (trigo y cebada). Los menores precios internacionales, en combinación con el aumento en las alícuotas de derechos de exportación, resultan en una importante disminución de los precios domésticos y los márgenes al productor en comparación con campañas anteriores”, dicen y advierten que podría cortarse el círculo virtuoso arrancado a finales de 2015. “Luego de la eliminación de restricciones a las exportaciones y la disminución de los derechos de exportación a fines de 2015, la Argentina experimentó tres campañas consecutivas con un significativo crecimiento del área sembrada y la inversión en tecnología por hectárea. Con los márgenes actuales, esta tendencia se verá afectada durante el nuevo ciclo productivo”, advierten Tejeda y Jorge.

 

Más visiones

 

Además, un informe de la consultora Tramas & Tendencias, a cargo de Rubén Manasés Achdjian, se refiere a la tormenta perfecta. “La tendencia que se afirma en el corto y mediano plazo es que China requerirá del exterior mayores volúmenes de carne porcina y, como contrapartida, restringirá de manera significativa las compras de cereales y oleaginosas hasta que logre recomponer su stock porcino previo a la epidemia”, dice. Más allá del impacto en “el yuyo”, Argentina podría aumentar su rol como proveedor de carne porcina hacia China. Ya está avanzando en ese sentido.

 

 

¿En cuánto podría reducirse el volumen de soja que Argentina exporta a China? Dice Achdjian: “Este es el interrogante más importante que hoy intentan responder los principales actores del sector agroexportador. Según un informe publicado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), un cerdo de aproximadamente 120 kilogramos de peso vivo requiere durante todo su período de crianza, desde la parición hasta su faena, alrededor de 220 kilogramos de granos y 80 kilogramos de soja a granel o sus derivados (harina o pellet). Una hembra debidamente asistida puede producir, en promedio, 10 lechones por parto y parir dos veces al año. Un ejemplar tarda alrededor de un año hasta alcanzar un peso eumétrico adecuado para su faena. Con estos datos podemos inferir, a grandes rasgos, las siguientes hipótesis: la actual pérdida del stock porcino implicará, en el corto plazo, una merma en la demanda global china de soja de alrededor de 12 millones de toneladas de porotos, cifra que representa el 8% del comercio mundial y el 25% de la producción total argentina, respectivamente. Para dimensionar a este volumen, agreguemos que las exportaciones de soja argentina hacia China durante el año 2018 fueron de 3,3 millones de toneladas, lo que equivale a 1/4 parte de la reducción global proyectada”, dice el autor.

 

Allí, la guerra comercial podría ayudar y generar cierto desvío de comercio. “Una escalada mayor en la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China podría favorecer coyunturalmente las posibilidades brasileñas y argentinas –segundo y tercer productor mundial de la oleaginosa, respectivamente- de exportar mayores volúmenes de soja al mercado chino que los que actualmente se colocan allí”, dice Achdjian.

 

¿Cómo sigue? “La producción porcina en China podría recuperarse rápidamente habida cuenta de la escala del stock existente: por ejemplo, si las autoridades destinaran a la reproducción 7-10 millones de hembras bajo condiciones sanitarias adecuadas, el stock sacrificado hasta el momento podría recuperarse en el plazo de un año. Aun así, los países afectados en el pasado por esta epidemia han tardado, en promedio, hasta cinco años en erradicar la peste porcina. Algunos análisis dan cuenta que las regulaciones y los bajos estándares sanitarios chinos podrían extender la crisis por un lapso mayor. Es probable que el volumen de soja exportado por nuestro país a China se vea afectado, pero no en una dimensión catastrófica. De hecho, ya ha comenzado a verificarse. Tanto en febrero como en marzo pasado no se han registrado exportaciones argentinas de soja hacia China”, agrega.

 

“En resumen, prevemos que los precios internacionales de la oleaginosa no se habrán de recuperar en el corto ni en el mediano plazo, cuanto menos, en la actual y la próxima campaña agrícola”, concluye Achdjian.

 

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Erize: “La matanza es de cerdos, pero no de personas”

Según Alberto Erize (Novitas), no es correcto afirmar que la fiebre porcina es un factor bajista. “¿Por qué lo sería? La matanza es de cerdos, no de personas. La población china sigue siendo la misma. Si el consumo per cápita no cae, la demanda de proteínas animales se mantendría ante una merma en la oferta de granos”, dijo ante valorsoja.com. “Buena parte de la creciente clase media china ya incorporó hábitos de consumo occidentales y no va a volver atrás al respecto”, dice y agrega: “Es altamente probable que este año la oferta estadounidense de granos sea menor. Y no es absolutamente probable que la demanda global sea menor. Las cotizaciones en Chicago de la soja se ubican en los mínimos históricos de los últimos diez años y US$ 100 por tonelada por debajo del promedio. Atención. Si es un hecho que la oferta mostrará mermas, la demanda –en condiciones estables– debería racionar vía suba de precios”, concluye.

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