Mike Ashley, el menos popular de la Premier League

23 de mayo, 2019

Por Nicolás Piñón

 

Es el papá Noel que llegó al norte de Inglaterra con las bolsas vacías. En una Premier League en la que todo crecimiento de los clubes suele estar acompañado de una fuerte inversión, el inglés Mike Ashley, dueño del Newcastle desde 2007 y poseedor de una fortuna de 2000 millones de libras, hizo todo lo opuesto y hoy ni el hincha más optimista quiere seguir viéndolo en Las Urracas.

 

Corría el 2005 y la vida en Newcastle era promisoria: Alan Shearer, uno de los máximos ídolos de su historia, estaba al borde del retiro pero el club ya se había asegurado a Michael Owen, otra estrella inglesa.

 

Christian Bassedas, quien jugó allí desde 2000 hasta 2.002, cuenta de aquellos años ante El Economista: “En el 2002 salimos cuartos y ahí estaba bien el equipo. Estaban Kieron Dyer, Gary Speed y Alan Shearer, que estaba por un gran momento. El técnico era Boby Robson y se estuvo cerca”. Al parecer, la idea de que Las Urracas volvieran a ser el gran equipo que en los ‘90 eliminó el Barcelona de la Champions League, estaba en marcha…

 

Pero Ashley, billonario inglés de 54 años, compró al club en 134 millones de libras con ideas muy diferentes. CEO del exitoso negocio de artículos deportivos SportsDirect, base de su imperio, y de otras marcas de renombre mundial (Debenhams, Slaszenger, House of Fraser), Ashley administra el club como si fuera un negocio más, olvidándose del hincha genuino.

 

Sin ir más lejos, su primera gran desprolijidad llegó antes de transcurrido un año de su mandato: en 2008 contrató y luego despidió como DT a Kevin Keegan, gloria absoluta del club, incendiando cualquier idilio posible con los hinchas.

 

Tras ello, en 2012, vuelto el Newcastle a primera tras su primer descenso en era Premier, Mike cambió el nombre del estadio St. James Park a SportsDirectArena, en un claro intento de que su negocio personal sume visibilidad y así agrandar su fortuna. El desencanto de los hinchas “geordies” fue tal que Ashley tuvo que rever su antojo y restaurar luego el nombre tradicional. Vale destacar a favor de Ashley, y más allá de que el daño ya estaba consumado, que luego reconoció el error de querer acabar con el nombre de un estadio con 119 años de historia.

 

Es que las medidas económicas de Ashley han tenido coletazos futbolísticos inmediatos en un equipo cuyo único argentino hoy es Federico Fernández, pero por el que pasaron, además de Bassedas, Jonás Gutiérrez, Fabricio Coloccini, Facundo Ferreyra y Daniel Cordone, varios de ellos yéndose mal con Ashley.

 

Un claro ejemplo de la debacle futbolística que la administración de Ashley originó lo marcan las tablas de posiciones. Desde 1992, año en que empezó la Premier, hasta la asunción de Ashley, el club había terminado ocho veces en la parte top de la tabla. Pero del 2007 hasta hoy superó la media sólo una vez, incluyendo los únicos dos descensos del club en era Premier.

 

Para peor, el único salvavidas que aportaba calma a los hinchas “geordies” hoy se estaría desinflando. Porque Rafael Benítez, su DT español desde 2016, aún duda en renovar su contrato cansado de las promeses incumplidas del mandamás. Promesas en las que Ashley aseguraba que cada libra ingresada al club sería para Rafa. Pero que de las ventas de Carroll (35millones), Cabaye (20), Sissoko (30), Wijnaldum (25) y Mitrovic (22) sólo pudo gastar 20 millones en enero último en Miguel Almirón, ex Lanús.

 

Bassedas, que demoró en debutar en el Newcastle por una lesión, cuenta de aquel inicio que “como los clubes ingleses tienen tantas posibilidades de contratar jugadores me reemplazaron con el francés Laurent Robert”. Lógico, las palabras del ex Vélez van a favor de lo que hace la mayoría en la Premier, y en contra de lo que Ashley siempre evitó.

 

Vale aclarar que Ashley, tan empecinado en arruinarle el andar a su club como parece, ha querido vender al club en tres ocasiones. Sin éxito alguno, claro. Lo llamativo, es que la primera de esas fue a los dos años de haberlo comprado.

 

Bassedas, opinando desde el pasado pero observando con tino el futuro, dejaba un mensaje clarísimo: “Newcastle es una ciudad hermosa y van 52.000 personas todos los partidos a la cancham pero le cuesta pelear arriba. Estadísticamente, hace muchísimos años que no puede ganar algo, siquiera pelear en los primeros puestos. Asique eso también es algo que tendrán que evaluar los propios dirigentes”. Será cuestión de que aparezca un comprador, porque con Ashley al poder la (mala) suerte parece echada…

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