Mayo, un mes clave

6 de mayo, 2019

mayo

Por Alejandro Radonjic

 

Hace siete días, el Gobierno comenzaba una semana clave. Tras la brutal sangría de la semana previa (con castigos duros y parejos para ADR’s y bonos) y el derrape de casi 10% del peso, la Casa Rosada necesitaba hacer algo para frenar la hemorragia, y lo hizo.

 

“Necesitamos intervenir”, pidió un desesperado Guido Sandleris ante sus interlocutores del FMI, que aprobaron el pedido. La decisión del BCRA se conoció el lunes 29, antes del comienzo de la rueda, y funcionó: el dólar cayó 3,44% la semana pasada y, aparentemente, sin grandes costos para las reservas: el viernes pasado cerraron en US$ 71.291 millones y, una semana atrás, estaban en US$ 71.898 millones.

 

En el Gobierno se sienten más cómodos y sumaron una nueva arma a la artillería. Si alcanzará o no es algo que se verá más adelante, pero la opinión general del mercado es que se trata de una herramienta adecuada para enfrentar vacíos de mercado o abortar subas repentinas del “billete” con poco volumen. “Aunque aún resulta prematuro evaluar su efectividad, las mayores herramientas con las que cuenta ahora el BCRA para acotar fluctuaciones excesivas en la cotización de la divisa, se han mostrado suficientes para estabilizar el valor del dólar en su primera semana de vigencia, reforzando un esquema que hasta ahora se recostaba exclusivamente en el control de los agregados monetarios. Se trata de una buena señal que, en la medida en que aliente mayores liquidaciones del sector agroexportador (en abril crecieron 39%) y logre estabilizar el mercado cambiario en el corto plazo sin necesidad de intervenciones del BCRA, podría ayudar moderar las presiones inflacionarias y consolidar la estabilización que muestran los indicadores del nivel de actividad, además de encarar con mayor poder de fuego la contienda electoral”, dijeron desde el Banco Ciudad.

 

También hubo una buena reacción en los ADR y el S&P Merval (subió más de 8% en la semana), así como de los bonos en dólares, con el riesgo país bajando hasta 926 puntos. Niveles aún altos, por cierto. “El Gobierno venció así la histórica reticencia del FMI a la venta directa de dólares por parte del BCRA. El cambio de régimen fue bien recibido por el mercado (…) El FMI terminó aceptando que la economía argentina presenta una especificidad (su bimonetarismo) que demanda cierta flexibilidad y reconoció la pertinencia de que el tipo de cambio opere como ancla nominal”, dijo Federico Muñoz en su informe del fin de semana.

 

Mayo, mes clave

 

Fue un avance para enfrentar con más municiones un mes clave, como será mayo, dado que la economía es uno de los ejes ordinales de la política.

 

El dato saliente del quinto mes del año será la elección de Córdoba, agendada para el domingo próximo. Todos los sondeos ubican al actual gobernador, Juan Schiarreti, muy cómodo arriba mientras que Mario Negri, el candidato de la Casa Rosada, va de punto y está muy atrás. Es un distrito clave para Cambiemos: en 2015 fue cuna de su victoria porque Mauricio Macri obtuvo allí más de 1,5 millones de votos en el balotaje. Por eso, un eventual derrape de Cambiemos en la provincia mediterránea tendrá un efecto político mayor que sus traspiés en distritos menores.

 

Además, la probable victoria de Schiaretti podría ser el puntapié del lanzamiento de Roberto Lavagna. El exministro de Economía sigue coqueteando, pero necesita salir del terreno de las dudas más temprano que tarde. Las encuestas lo exhiben como un candidato con potencialidad, pero todavía muy lejos de romper la polarización entre Macri y Cristina Kirchner. Según Real Time Data (RTD), apenas reúne 14,5% de intención de voto mientras el actual jefe de Estado tiene 15 puntos más y la senadora de Unidad Ciudadana, 23 puntos más.

 

Un escenario de estrés financiero y cambiario es su mejor hábitat y allí donde puede chapear como “piloto de tormentas”. Por el contrario, un escenario más estable podría consolidar a Macri y quitarle oxígeno a la construcción lavagnista. Si el exministro de Economía se lanza, el escenario puede cambiar y el más amenazado es Cambiemos, toda vez que Lavagna puede ser un vehículo para recoger a los desencantados con el Gobierno.

 

Vinculado a eso, mayo será clave también para testear la salud interna de Cambiemos y el campo de batalla será la Convención Radical, que se realizará hacia finales de mes. El encuentro será clave para ver si hay novedades en la relación entre los grandes socios del oficialismo. Si bien lo más probable es que no haya ruptura, pueden quedar algunos heridos.

 

Como lo fue la semana pasada, mayo será un mes clave para el Gobierno, que necesita, además de mantener la unidad interna, recuperar el control de la situación económica para tonificar su competitividad en la carrera hacia la Casa Rosada antes de que ya sea muy tarde.

 

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