Leiras: “El Gobierno parece haber agotado los tiempos y los recursos”

24 de mayo, 2019

Entrevista Marcelo Leiras Director del Departamento de Ciencias Sociales de UdeSA Por Néstor Leone 

 

“El Gobierno tiene varias dificultades. Primero, explicar qué de lo que ha hecho sería deseable conservar, porque los resultados económicos, sociales y políticos son malos, en todas las áreas. En segundo lugar, qué otra agenda ofrecer que no sea el antikirchnerismo”, sostiene Marcelo Leiras, sociólogo y director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés.

 

En ese sentido, considera que la decisión de Cristina Kirchner de designar a Alberto Fernández como cabeza de fórmula de Unidad Ciudadana y el peronismo le quita márgenes de acción al oficialismo, pero también a Alternativa Federal. “El tercer espacio tiene dos indefiniciones. Por un lado, no está clara la relación que tienen con el Gobierno. Por el otro, no está claro cómo va a hacer para distinguirse de la principal oferta peronista”, sostiene Leiras.

 

Además, el integrante de Fragata, un grupo de intelectuales progresistas que viene interviniendo en el debate político desde el año pasado, analiza los desafíos del gobierno que surja de las urnas, en las generales de octubre o en el balotaje de noviembre. “El desafío es lograr una coalición amplia que permita encontrar un acuerdo que sostenga el tipo de cambio, que ponga en marcha la economía y, a la vez, que permita proteger a los socialmente más desprotegidos”, señala Leiras en esta entrevista con El Economista.

 

La carrera al cierre de listas parece haberse precipitado luego de la decisión de Cristina de elegir a Alberto Fernández, pero aún así se tiene la sensación de que queda una eternidad para el 22 de junio y que todo puede pasar.

La verdad que no. No me parece que quede una eternidad. Y no me parece que pueda pasar de todo. Se van restringiendo los grados de libertad para todas las fuerzas en competencia, una vez que se ha decidido muy claramente una de las principales candidaturas. Y se definió en un sentido bastante claro, indicando que la candidatura opositora más nítida tiene un posicionamiento más corrido al centro que lo que parecía antes del sábado. Eso no deja mucho espacio para el resto de los actores. Y por eso no me parece que puedan ocurrir muchísimas cosas de acá al 22 de junio. Es difícil también que la situación económica evolucione en un sentido muy distinto. Es difícil que el Presidente de la Nación no esté en la boleta del oficialismo. Así que las opciones no son muchas, aunque siempre pueden pasar cosas…

 

¿Cuánto tiene de ingeniería electoral la decisión de Cristina y cuánto de esquema de gobierno posible?

Las dos cosas. Es una propuesta electoral sugiriendo el tipo de gobierno al que se aspira. Lo cual me parece que, como mensaje político, está cargado de significado. Uno puede estar de acuerdo o no, celebrarlo o no, pero para quienes observamos la política tiene mucho para decir. También para los ciudadanos es importante entender lo que se nos propone. Eso nos permite pronunciarnos a favor y en contra.

 

¿Será la oferta definitiva, entonces, de parte de Unidad Ciudadana y del peronismo?

Lo único que queda para definir es cómo se van a organizar las PASO peronistas y con qué participantes. Si va a haber una sola o dos listas y si en cada de que haya dos, quien va a correr en cada lado. Eso me parece lo más relevante que está por definirse. Desde ya, la candidatura de Fernández- Fernández no va a ser modificada. Sería un error hacerlo. El objetivo electoral inmediato parece haberlo logrado: sumar a los gobernadores y neutralizar al peronismo federal. Sí, por cierto.

 

¿Cómo observa lo que sucede en el tercer espacio? Roberto Lavagna lanzó su propia precandidatura por Consenso19 y Alternativa Federal tiene sus propios precandidatos. Pero nada parece definido ahí.

Ese tercer espacio tiene dos indefiniciones. Por un lado, no está clara la relación que tienen con el Gobierno Nacional. Por el otro, no está claro cómo van a hacer para distinguirse de la principal oferta peronista que es la de la fórmula Fernández-Fernández. Sin esas dos definiciones políticas es muy difícil avanzar. Por eso la dificultad de articular ese espacio, que sigue en pie porque tiene el apoyo decidido de un sector de los empresarios, que no quieren a Cristina ni a una figura cercana a Cristina. Tiene más apoyo o eco en el establishment (en particular el establishment económico), que en el electorado.

 

Existe una porción del electorado que no se siente representada por Cambiemos ni por el kirchnerismo, más allá de la creciente polarización. Pero sin que ese tercer espacio muestre capacidad de representación.

La fórmula Fernández-Fernández no es una candidatura kirchnerista sino peronista. Que incluye al kirchnerismo, pero que lo excede. Entonces, este tercer espacio, que antes parecía ser más voluminoso, hoy es más chico, ya que una parte se ha decidido por la candidatura de Alberto y Cristina.

 

La reacción política del Gobierno, ¿todavía no llegó o considera que mantendrá su estrategia y su oferta electoral, sin que se den grandes novedades?

En términos de estrategia, el Gobierno tenía posibilidades de hacer algo distinto hasta septiembre del año pasado. El Presidente fue claro: quería este plan económico, con este plantel. Es lo que está haciendo y no tendría tampoco ningún sentido hacer un cambio tan cerca de las elecciones. A mí me cuesta ver qué obtendría. Yo no espero ningún cambio significativo. El Gobierno tiene pocas armas para jugar. Las que parecen jugar a favor del Gobierno, no las controla directamente: son las mediáticas y las judiciales. Pero, también, con la evolución de algunas de las causas en las que están involucrados funcionarios del gobierno anterior, esas decisiones judiciales han perdido verosimilitud a los ojos de una parte del electorado. De modo que el tiempo y los recursos del Gobierno se agotan.

 

¿Y cómo cree que encarará el Gobierno la campaña, teniendo en cuenta esto que dice y el contexto de variables negativas, con la idea de cambio desgastada y con dificultad de ofrecer alguna idea de futuro posible?

El Gobierno tiene varias dificultades. Primero, explicar qué de lo que ha hecho sería deseable conservar, porque los resultados económicos, sociales y políticos son malos, en todas las áreas. En segundo lugar, qué otra agenda ofrecer que no sea el antikirchnerismo. Cuando el kirchnerismo se corre hacia el centro, como ocurre con la inclusión de Alberto Fernández en la fórmula, deja abierto un espacio para que el Gobierno se redefina. Y, sin embargo, está demostrando que no tiene cintura ni vocación de hacer algo distinto de lo que hizo hasta ahora. Aun cuando eso no sería ni provechoso ni productivo electoralmente para el Gobierno. De modo que me parece que tiene agotado los tiempos y los recursos.

 

Y está con la necesidad de contener sus propias pujas y fricciones, con el radicalismo como principal eje de controversias.

Sí, por supuesto. Los resultados de las elecciones provinciales muestran que la influencia del Gobierno Nacional no es beneficiosa para los candidatos locales. Y el radicalismo siente, desde el principio, que el reparto de espacios y de recursos políticos no ha sido ecuánime. Y ahora está presionando para obtener más. Pero me parece difícil que puedan obtener grandes resultados. Y, por el lado del PRO, hay dudas respecto de cuál será la candidatura más potente. Y eso también genera tensiones internas.

 

Lo que viene parece un horizonte con nubarrones y pronóstico incierto. ¿Cuáles serán los desafíos para la fuerza ganadora y cómo se procesará desde el sistema político?

El desafío es lograr una coalición amplia que permita encontrar un acuerdo que sostenga un tipo de cambio, que permita poner en marcha la economía y, a la vez, proteger a los socialmente más desprotegidos. Al tiempo que se continúe con un programa de reorganización del gasto público que permita ir reduciendo la inflación. Reducción de la inflación, reactivación económica, protección de los más necesitados: todo eso requiere de un acuerdo político muy amplio.

 

Con este juego táctico de Cristina, ¿cree que existe la posibilidad más o menos concreta de que la elección se defina en primera vuelta o considera que el camino al balotaje puede ser un trazado difícil de remover?

La probabilidad de que Fernández-Fernández gane en primera vuelta es alta. Probablemente Alternativa Federal presente candidaturas y va a dividir votos con el oficialismo.

 

Desde el Gobierno no verían mal que ese tercer espacio tenga sus propias candidaturas. ¿Cuál es la lectura que hacen y cuál pertinente puede ser?

El Gobierno apuesta a una oposición dividida porque cree que, de esa forma, el rechazo al Gobierno estará fragmentando, permitiéndole llegar al balotaje. Pero me parece que el Gobierno está sobreestimando las credenciales antioficialistas de las candidaturas de Alternativa Federal, que es un espacio que se ha comportado siempre y es percibido tan lejano al Gobierno como al kirchnerismo. Es lo que dicen, por lo menos. Eso ha comprometido las credenciales opositoras del espacio. Y es difícil que, de esa forma, pueda disputar el voto antimacrista. Lo más probable es que ese voto antimacrista sea mayoría y que esté concentrado en la fórmula Fernández-Fernández.

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