Lanzan letras preelectorales para que la tasa no sea tan alta

6 de mayo, 2019

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Por Luis Varela 

 

Después de quince meses en caída libre, en los que la inflación acumuló 72%, el dólar subió 147%, los bonos cayeron 30% y las acciones se desplomaron 63%, el mercado argentino pudo mostrar un atisbo de buenas noticias.

 

A contramano de lo que estuvo sucediendo en los últimos tiempos, la semana pasada el peso argentino fue la mejor moneda de todo el planeta: el dólar subió 0,3% en Chile, 0,2% en Brasil y 0,1% en China, y bajó 0,3% contra el franco suizo, cedió 0,4% contra el euro y el yen, achicó1,9% contra la libra esterlina. Pero lo más destacable es que el billete verde se desplomó 2,9% en Argentina.

 

Después de tocar casi $ 47 en Buenos Aires, la moneda norteamericana terminó el viernes pasado a $ 44,44 en el canal mayorista, a $ 45,55 en el minorista oficial y a $ 45,75 en el blue, en el primer cierre de semana positivo luego de mucho tiempo.

 

Y de igual modo, los bonos argentinos pudieron recuperar 0,5% medidos en pesos y 2% medidos en dólares, con el riesgo país cediendo desde 964 puntos (máximo desde febrero de 2014) hasta 931 unidades, un nivel todavía estratosférico.

 

Pero dónde más se notó la recuperación fue en la Bolsa de Buenos Aires. En la semana el índice S&P Merval subió 8% en pesos y 11% en dólares, mientras que las otras Bolsas estuvieron bastante chatas: Frankfurt avanzó 0,8%, Nueva York y Tokio casi no se movieron, San Pablo bajó 0,2%, Chile achicó 0,9%, Madrid perdió 1% y México quedó a la cola con una baja del 1,6%.

 

Y el repunte de los papeles privados argentinos no fue pequeño: catorce empresas tuvieron subas de entre 10% y 18% medidas en pesos y de entre 14% y 22% medidas en dólares, un verdadero salto. ¿Por qué surgió esta notable mejoría? Hubo varios factores:

 

  1. Los precios en muchos casos ya estaban en zona de default, eran muy tentadores y muchos inversores decidieron empezar a tomar posiciones.
  2. La Argentina entró nuevamente de pleno a la categoría emergentes (Emerging Markets Bonds Index elaborado por JP Morgan), y eso le amplió la cantidad de compradores, sobre todo gigantes fondos de inversión.
  3. El BCRA logró ampliar con el FMI su manera de intervenir en el mercado, anunciando que ahora realizará compras o ventas dentro de la banda, por lo que al mercado le será más difícil hacer subir o bajar el precio.
  4. Las operaciones cruzaron la barrera temporal de seis meses de distancia con las elecciones, por lo que las licitaciones de Letras del Tesoro que se realicen de aquí en más vencerán con un presidente electo que surgirá de las elecciones del 27 de octubre o del balotaje el 24 de noviembre.
  5. La caída de imagen del presidente Macri se recuperó apenas y la subida de imagen de Cristina Kirchner achicó algo.
  6. Cayó bien en la población el intento del Gobierno de hacer un acuerdo de 10 puntos con la oposición (esencialmente cumplimiento del déficit cero y el pago de la deuda), a pesar de que los opositores del peronismo federal lo hayan considerado como marketing y pese a que el kirchnerismo directamente miró para otro lado.
  7. En Estados Unidos la tasa de desempleo bajó al 3,6%, un nivel tan bajo no se veía desde 1969. La economía norteamericana no está desacelerando y su inflación está controlada. Por eso, los mercados centrales mostraron una suba consistente, generando tranquilidad en el resto.
  8. Las acciones de la empresa argentina Mercado Libre pegaron un salto de 21,34 % en Wall Street, hasta US$ 585,76, después de que la compañía reportó mayores beneficios y ventas de lo estimado por los analistas. Eso genera contagio y hace mirar otros papeles argentinos.

 

Frente a todos estos elementos tranquilizadores, durante este fin de semana lluvioso hubo un cúmulo de consultas de parte de los inversores, para tratar de entrever qué hacer con el dinero a partir de ahora. Las preguntas que se hicieron fueron: ¿terminó la crisis? ¿hay que seguir saliendo? ¿nos podemos quedar? o incluso ¿podemos volver a entrar?

 

Y para responder a todas esas dudas, los analistas pusieron varios elementos en juego:

 

a) Lo primero que debe considerarse es que el Gobierno tiene ahora al Banco Central con las manos libres, por lo que tiene más capacidad para mantener tranquilo al dólar.

 

b) Este martes se paga cupón y amortización del Bonar 2024 (AY24). Son US$ 858 millones de cupón y US$ 3.268 millones de amortización, por lo que en total se liberan US$ 4.127 millones. Muchos de esos dólares se irán del sistema (a cajas de seguridad o cuentas del exterior), pero una parte recomprará bonos. La cantidad de dinero que se reinvierta será una gran señal, ya que indicará cuántos inversores mirarán la elección de afuera y cuantos consideran que la destrucción de valor ya es suficiente.

 

c) Justamente para tratar de retener todo lo que se pueda del pago del AY24, el Gobierno lanza hoy y mañana una nueva licitación de Letes y Lecap, las primeras en dólares y las segundas en pesos y dólares, con una modificación: no tendrán la extensión temporal de seis meses como hasta ahora, sino que serán más cortos, para que el vencimiento sea pre electoral. Las Letes serán a setenta días con vencimiento el 19 de julio. En el último llamado, con vencimiento días antes del balotaje, se tuvo que pagar 5,5% anual (un punto más de lo que se venía pagando) y eso generó desconfianza en el mercado. Veremos qué pasa este martes con un plazo más corto. La tasa de interés es un gran problema, se mantiene alta porque la inflación no cede: Ferreres y Spotorno calcularon que abril tuvo una suba del 4,1%.

 

Con todos estos elementos, los analistas consideran que se abre una ventana para invertir, pero con semáforos que pueden volver a embarrar la cancha. El 12 de mayo hay elecciones en Córdoba, la provincia que definió en 2015 que el presidente argentino fuera Macri y no Scioli. Y el 11 de agosto llegarán las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Ahí veremos si el “sinceramente” de CFK fue una despedida, o si intentará pelear por un tercer mandato.

 

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