La táctica del Vietcong que emulará Peña para vencer al kirchnerismo

7 de mayo, 2019

Abril fue un mes muy complejo para la Casa Rosada. Por el lado de la economía, el dólar estuvo nuevamente en las tapas de los diarios, el olvidado riesgo país reingresó a la escena y la inflación volvió a mostrarse indomable mientras que, por el lado de la política, Cristina Kirchner apareció arriba en todas las encuestas, el inverosímil clamor rojo por el “Plan V” socavó el liderazgo presidencial, a la vez que las amenazas radicales, acicateadas por el convite lavagnista, generaron dudas sobre el porvenir de Cambiemos.

 

Con las elecciones cada vez más cerca, el mandato en Balcarce 50 era claro: que mayo sea mejor y, para eso, había que hacer algo. Tanto en frente económico como en el político. En el primero, apareció el “Plan Congelar”: tarifas, algunos productos de la canasta básica y la madre de todos los precios, el “billete”. Ayer, precisamente, la nueva política cambiaria tuvo un examen exigente y pudo superarlo. El dólar subió, pero poco: apenas 21 centavos. Mientras tanto, la inflación habría bajado un escalón en abril (desde el 4,7% de marzo), y seguirá en descenso en mayo y más adelante.

 

Es un “programa”, siendo generosos con la caracterización, de mínima, es decir, es lo indispensable para volver a la carrera electoral, toda vez que la economía real no entregará números alentadores y la sensación térmica de la calle seguirá fría. Las caídas del ISAC y el EMI de ayer, tanto interanuales como intermensuales, corroboran eso.

 

El Gobierno también movió el avispero político. Primero, cerrando filas en torno a Mauricio Macri (sobre todo, los amarillos); segundo, “abrazando”, como los osos y quitándole oxígeno político al peronismo federal con su “mini-Moncloa” y tercero, reactivando los rechazos hacia el kirchnerismo. “Si Cristina no se sube al ring, la subimos nosotros”, parece ser el razonamiento. En fin, polarizando nuevamente. La estrategia que Cambiemos nunca abandonó y que mejor le rindió.

 

En una reunión reciente con más de 60 intendentes, Marcos Peña citó a Simon Sinek, un orador Ted, que, entre otros temas, explica por qué Estados Unidos perdió la Guerra de Vietnam a pesar de haber ganado todas las batallas. Sinek dice que mientras los estadounidenses estaban enfocados en ganar la guerra únicamente, “el Viet Cong estaba jugando el juego infinito” y su objetivo no era ganar sino perdurar más que el enemigo. Algo así intentará replicar en los próximos meses. Con un kirchnerismo enfocado en “derrotar a Macri como sea”, Cambiemos apelará a una escala sensacional más amplia y extensa. Batallará por el futuro que, a diferencia del pasado, no está escrito en piedra.

 

“Somos los menos malos”, dijo Jaime Durán Barba, días atrás, en alusión a la estrategia de “demonizar” a Cristina. Con más elegancia lo dijeron Miguel de Luca y Andrés Malamud en la revista el estadista. “El balotaje está recetado para que el espanto cure la falta de amor”, escribieron. Con el balance citadino del período 2015-2019 en rojo furioso y las expectativas desmejoradas, el recurso que queda es el de erigirse como el “mal menor” para evitar el mayor. Para evitar ser Venezuela (porque siempre se puede estar peor). “No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores”, decía….Juan Domingo Perón.

 

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