Empantanadas en el mercado interno

31 de mayo, 2019

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Por Marcos Cohen Arazi  Economista del IERALPyME

 

Las industrias pyme constituyen uno de los sectores que más sufrió las limitaciones del modelo de crecimiento basado en el mercado interno que se intentó aplicar hasta 2015, y también es de los que más se resintió en la etapa posterior, lo que resulta un triste paradoja.

 

Como variable testigo resulta oportuno considerar a la cantidad de pymes que realizaron operaciones de exportación (pymex). Entre 2011 y 2015 el número de pymex se redujo 25% y el valor de lo exportado por ellas se redujo 30% en igual periodo, de acuerdo con cifras de CERA.

 

El desafío para el sector industrial pyme es sobrepasar el largo período de reconversión de la economía, con la dificultad de no poder saber con claridad cuanto durará, ni cual será el escenario de reglas de juego en 2020.

 

La pérdida de competitividad de la producción argentina en ese período fue notable, y también se manifestó una importante reducción en el nivel de actividad del mercado interno, solo en 2014-2015 la producción industrial pyme se redujo 7,5% (de acuerdo con cifras de CAME, no disponibles para años anteriores).

 

A partir de la gestión nacional iniciada a fines de 2015, toda la economía afrontó un proceso de ajuste, y en especial la industria pyme, con algunas pequeñas señales positivas, pero aún en números rojos. Los indicadores relacionados con la inserción externa aminoraron su ritmo de caída y dieron muestras de tibia recuperación. Así y todo, entre 2015 y 2018 la cantidad de pymex se redujo en torno a 3%.

 

Por su parte, el valor exportado por este grupo de empresas se incrementó 6% en ese período, teniendo cifras positivas anuales luego de al menos seis años de caída libre. Las mejoras son recientes y manifiestan apenas un cambio de tendencia.

 

Dependencia interna

 

De todos modos, teniendo en cuenta que la exportación no había sido relevante para este segmento de empresas en los años previos, puede entenderse que esto no haya alcanzado para mejorar la situación general de sector. Por ello, la producción industrial pyme manifiesta números muy preocupantes en la actualidad, debido a la fuerte merma que se evidencia en el mercado interno.

 

De acuerdo con cifras de CAME, entre 2016 y 2018 cayó 7,2% la producción industrial pyme y en 2019 hasta el momento se encuentra más de 8 puntos porcentuales por debajo del año previo (cifras de los primeros cuatro meses del año), con lo que posiblemente cierre el año con una caída acumulada tan pronunciada que no tiene antecedentes similares recientes.

 

Realidad regional

 

La realidad regional se manifiesta muy disímil. Tomando nuevamente como referencia los indicadores de inserción externa, se tiene que en el norte del país se manifestaron las mayores caídas en cantidad de pymex en 2011-2018. En el NOA la merma fue de 36% y en el NEA de 44%, muy superior al promedio nacional.

 

Por su parte, en la región pampeana las exportaciones realizadas por pymes pasaron de explicar el 13% de las exportaciones manufactureras totales en 2011, a apenas el 4% en 2018. En contraste, en las regiones Centro y Cuyo la participación de pymex en el total exportado  ha crecido en el mismo período, de 5% a 18% en el primer caso y de 18% a 22% en el segundo. Como puede verse, existen algunos indicadores con performance positiva, en un contexto generalizado de recesión industrial.

 

En la actualidad, las pymes enfrentan un marco de mayor nivel de competitividad cambiaria, lo que es positivo para su desempeño exportador y para hacer frente a una mayor apertura económica. Sin embargo, esa mayor competitividad viene con una fuerte volatilidad adherida, y se presenta en un contexto de pérdida de poder adquisitivo de los salarios, altísimas tasas de interés y gran incertidumbre económica; que son todos problemas de raíz macroeconómica.

 

En ese contexto, el mercado interno al que se habían dedicado se encuentra muy débil. La confianza empresarial en torno a la situación actual está en niveles históricamente bajos (de acuerdo con relevamiento de FOP). Sólo 15% de las pymes industriales consideran que la actualidad es un buen momento para invertir en maquinaria y equipo; cuando apenas dos años antes ese guarismo se ubicaba en 55%.

 

El desafío para el sector industrial pyme es sobrepasar el largo periodo de reconversión de la economía, con la dificultad de no poder saber con claridad cuánto más durará, ni cuál será el escenario de reglas de juego en 2020. Para cada pyme, la tarea prioritaria es seguir exprimiendo los costos en búsqueda de mejorar la ecuación económica, mantener o lograr el orden financiero y apostar a nuevos mercados para colocar su producción.

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