El radicalismo ratificó Cambiemos y empiezan las negociaciones

28 de mayo, 2019

UCR Convención

Luego de semanas de turbulencias al calor de declaraciones altisonantes, el radicalismo selló ayer su permanencia en Cambiemos, por abrumadora mayoría y con los votos de más de 260 convencionales, lejos de la espectacularidad de convenciones del pasado y con las expectativas en la mejora del funcionamiento interno de la coalición gobernante.

 

Tal como contó este diario, los más de 300 convencionales de todo el país se dieron cita en Parque Norte a partir en horas de la tarde, para discutir el rumbo del partido y fundamentalmente su permanencia dentro de la coalición Cambiemos que en la previa se sabía, sería ratificada luego del acuerdo alcanzado por los sectores mayoritarios encabezados por el vicegobernador Daniel Salvador (quien comenzó a tallar decididamente en el radicalismo nacional) y el titular del Comité Nacional, Alfredo Cornejo.

 

 

El mandatario mendocino, tuvo un duro discurso sobre el cierre del encuentro, en donde volcó críticas al rumbo del oficialismo. “En el 2015 contribuimos desde el radicalismo al triunfo inapelable de Cambiemos en la segunda vuelta. Pero la gestión de Cambiemos no logró bajar la pobreza y no tuvo buenos resultados económicos”, lanzó Cornejo desde el atril.

 

La posición más crítica de Cambiemos, encabezada por Ricardo Alfonsín, quedó en una posición marginal dentro de la UCR

 

“Se cometieron graves errores en la relación con las provincias: engordaron los bolsillos de los gobernadores peronistas, graves errores con la Corte Suprema y con la comunicación de gobierno”, fustigó el mendocino, en un discurso que lanzó dardos al Gobierno al mismo tiempo que buscó contener el descontento de muchos dirigentes.

 

Al margen de lo dicho por Cornejo, la Convención dio una clara señal que trajo alivio a la Casa Rosada, ante la inminencia de las definiciones en materia electoral, aunque postergó las definiciones de candidaturas y metodologías delegándolas en una Comisión Política, que tendrá la potestad de negociar con el PRO y con la CC ARI, la estrategia electoral y las definiciones en materia de nombres.

 

Como adelantó El Economista, la Comisión estará integrada por los tres gobernadores radicales (además de Cornejo, Gerardo Morales, de Jujuy; y Gustavo Valdés, de Corrientes), a quienes se les sumarán tres miembros del Comité Nacional. Los tres nombres restantes son Ernesto Sanz, quien fuera un hombre clave en la construcción de Cambiemos, pero que en el último tiempo fue crítico ante la poca receptividad del Gobierno; Emiliano Yacobitti, en representación del tándem Cornejo-Enrique Nosiglia; y la legisladora bonaerense Alejandra Lorden, quien es una genuina expresión de la convención provincial que se había llevado a cabo en Brandsen.

 

Todas las líneas internas del radicalismo coinciden en ampliar Cambiemos, aunque dado lo avanzado del proceso electoral, y el rechazo público de algunos dirigentes como Roberto Lavagna, a acercarse a esa coalición, parecería solo una declaración de forma.

 

Más allá de lo establecido en el documento final de la convención, en el radicalismo miran con expectativas las negociaciones con el PRO, a la espera de poder aportar un candidato a la vicepresidencia, negociación a la que el Gobierno ya admitió estar dispuesto, aunque para ello todavía no circulan nombres. En la UCR, son varios los dirigentes que entienden que la elección, debe correr por cuenta del propio Mauricio Macri.

 

La jugada además, aplacaría todas las demandas altisonantes que ponen en dudas la candidatura de Macri, o bien persisten en el reclamo de primarias.

 

En esa línea se expresó Salvador previo a la Convención, al afirmar que “hoy no hay ninguna duda de que Macri es el candidato a la presidencia de Cambiemos y que María Eugenia Vidal es la candidata a gobernadora por la provincia de Buenos Aires”.

 

La resolución del radicalismo deja a su vez en una situación incómoda al exministro de Economía, Roberto Lavagna, que espera apoyos del partido centenario a su candidatura a la presidencia, tal como ocurrió en 2007.

 

La posición más crítica de Cambiemos, encabezada por Ricardo Alfonsín, quedó en una posición marginal dentro del radicalismo.

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