El Gobierno insiste con el acuerdo sin sumar nuevos interlocutores

6 de mayo, 2019

Frigerio y Pichetto, interlocutores de un acuerdo estancado

 

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, fue el encargado insistir sobre la necesidad de un acuerdo amplio para llevar certidumbre en un contexto en el cual las certezas no abundan y el calendario electoral quita márgenes. Volvió a señalar que los puntos propuestos, a modo de decálogo, también están sujetos a negociaciones posibles y que el Gobierno estaba dispuesto a incluir a Cristina Kirchner, principal rival de Cambiemos rumbo a las presidenciales, si obtenía de ella señales en ese sentido. También pidió “no contaminar” esos acuerdos básicos con la lógica electoral. Algo difícil, por cierto, a un mes y medio del cierre de lista y a los meses de las PASO.

 

“La sociedad está esperando que sus dirigentes se pongan de acuerdo en cuestiones básicas. Planteamos sancionar un presupuesto equilibrado y el año pasado, después de muchísimas negociaciones, lo pudimos conseguir. Hoy estamos preparados para lograr acuerdos básicos mínimos entre los diferentes sectores de la política argentina y por eso el Presidente hace este llamado a sentarnos a discutirlos, porque no esto no se puede leer nunca como una adhesión a principios del Gobierno. Es un llamado para discutir cuáles son esos consensos básicos que el mundo necesita escuchar de la Argentina”, sostuvo el ministro en una de las entrevistas que concedió el fin de semana.

 

Massa y Lavagna no dieron señales de que pudieran rever su rechazos iniciales a la propuesta.Más bien, lo contrario.

 

No obstante, la posibilidad del acuerdo no recibió nuevos adherentes, más allá de la buena predisposición del senador nacional Miguel Angel Pichetto. Incluso el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, otro dirigente que había mostrado buena predisposición, se mostró más reacio en las últimas horas, ante la posibilidad de quedar aislado dentro de Alternativa Federal y al advertir que no había réditos políticos para sumar aun desde su posición minoritaria. El renovador Sergio Massa y el economista Roberto Lavagna, competidores posibles en ese espacio, no dieron señales que pudieran pensar en la posibilidad de rever su rechazos iniciales. Lo mismo, por cierto, el kirchnerismo, que logra hacerse más fuerte en su posición de opositor sin matices. Mientras que los gobernadores parece demasiado pendientes de sus dinámicas electorales provinciales.

 

Durante el fin de semana, Massa volvió a afirmar que comparte la necesidad de un acuerdo, pero no en los términos en los que lo pregona el Gobierno. Considera que la estrategia es dividir a la oposición, pide que el llamado sea sin exclusiones y solicita que se incorporen puntos que considera “clave” más ligados a la situación económica crítica que atraviesa el país. Según dejó trascender, fue lo que le dijo al presidente Macri cuando éste lo llamó el sábado por la mañana. Massa ya había mencionado el lunes pasado que el Gobierno debía convocar a Cristina Kirchner, la dirigente opositora con mayor representación parlamentaria. En el Gobierno sospechan que, al enterarse de las intenciones oficialistas, fue una manera de intervenir sobre ellas.

 

Ayer, Massa no fue menos duro. Luego de recibir en su casa al expresidente de España, Felipe González, señaló el camino del diálogo “no se hace a través de filtraciones de prensa, ya que los acuerdos no se construyen por WhatsApp”. “La Argentina necesita políticas de Estado, no marketing electoral”, sostuvo Massa, quien también dijo que lo que el Gobierno hizo “no fue el anuncio de una negociación real y sincera, sino una nueva operación del Gobierno para distraer y dividir a la oposición”. La visita del dirigente socialista tenía connotaciones extra (simbólicas, sobre todo) al ser uno de los firmantes de los famosos Pactos de la Moncloa, clave en la transición española.

 

¿Podrá el Gobierno sumar adherentes en este contexto? ¿O sólo se conformará con la vocación aperturista y conciliadora que quiere sobreactuar?

 

Dejá un comentario