Alberto tuvo su primer acto como precandidato

21 de mayo, 2019

Contó que el viaje estaba previsto de antemano. Lo mismo, las principales actividades. Pero no escapó el carácter simbólico de la visita de Alberto Fernández, flamante precandidato a presidente, a la provincia de Santa Cruz, donde a principios de los años 2000 participó de la construcción de grupo Calafate junto a Néstor Kirchner y de su posterior proyecto presidencial. Tampoco pasó inadvertido su encuentro con Alicia Kirchner, gobernadora de la provincia. “Para mí, Santa Cruz no es cualquier provincia. Es la tierra de Néstor”, afirmó Fernández, antes de visitar el mausoleo del expresidente.

 

En su visita a Santa Cruz, el flamante candidato además cruzó elogios con la mandataria. “Santa Cruz tiene la suerte de tener una gobernadora como Alicia. Siempre quisiera tenerla en mi equipo. Es una trabajadora incansable y lo demostró como ministra de Desarrollo Social cuando compartimos gabinete con Néstor”, dijo Fernández. Y destacó los números de la provincia, luego de un inicio de gestión con números en rojo. “Esta es una provincia que no se endeudó en dólares, que ordenó sus cuentas, que se calmó socialmente, que avanza y crece con el ingenio de quien la gobierna y su equipo”, sostuvo.

 

 

“Muchos hablan de unidad pero cuando llega el momento de trabajar juntos dan un paso al costado, no tengan miedo, la unidad es lo que realmente nos permite desde la integración trabajar con una fuerza y una convicción que ustedes como militantes lo saben bien”, sostuvo la gobernadora. “Yo en esta provincia no empecé muy bien, lo sabemos. Sin embargo, nos propusimos buscar lo que nos unía”, agregó en el mismo sentido.

 

Por la tarde, en el acto con la militancia Fernández marcó el rumbo. “Salgamos a convocar a todos”, sostuvo. Y agregó: “Yo lo que quiero es que nos sentemos todos a terminar con esta historia de desencuentros, que demos vuelta la página. Hay que construir el país que se ha destruido. Hace falta que lo construyamos juntos, olvidémonos del tiempo en el que cada uno tiraba para cada lado de su soga”. En la ocasión, Fernández contó pormenores del vínculo que lo unía a Néstor Kirchner como forma de saldar la distancia posterior con la pareja y para relegitimar aún más su candidatura en el núcleo duro del kirchnerismo.

 

En la provincia patagónica, Fernández dejó otras declaraciones de peso. “Mi candidatura no es testimonial, yo soy un dirigente político”, sentenció. “Ni Cristina es Perón ni yo soy Cámpora”, insistió luego para contrarrestar uno de los argumentos que esgrime el oficialismo para cuestionar su postulación.

 

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