Un verdadero miércoles negro con incertidumbre extrema

25 de abril, 2019

Bolsa mercado inflación

Por Luis Varela

 

En un miércoles negro, con incertidumbre extrema, el mercado argentino sufrió ayer el peor día de los últimos tiempos: el dólar saltó a otro récord (con el minorista rozando los $ 45), los bonos cayeron más de 3%, el riesgo país se acercó a los 950 puntos y la Bolsa bajó casi 4% en Buenos Aires, con algunos papeles bancarios locales derrumbándose 12% en la Bolsa de Nueva York.

 

Donde se consultara, la orden de los inversores era salir de Argentina. Desprenderse de los papeles a como dé lugar. Estar afuera. Aguardar a que se supere el desenlace electoral. Y luego, a partir de febrero o junio del año entrante, ver si es hora de volver a entrar, con precios profundamente deteriorados.

 

Esta orden de salida ya había sido decidida hacia septiembre u octubre del año pasado. La jugada de los inversores era permanecer en papeles argentinos, cobrando cupones con rendimientos del 12% anual hasta mayo o junio, y luego vender, salir, tomar los dólares, e irse a otra parte: cuenta en el exterior o caja de seguridad, para el 27 de octubre sentarse tranquilo frente al televisor para ver los resultados de las elecciones.

 

Pero hubo una serie de factores que aceleraron el movimiento. Esencialmente la mecha definitiva que encendió la salida fue el dato de inflación de febrero. Y ahora el dato mayorista de marzo, que termina de plantear una inflación minorista anual otra vez superior al 40%, por lo que todos estos esfuerzos de secar al mercado no sirvieron nada para tranquilizar los precios internos.

 

Además, por si fuera poco, el intento de precios esenciales tuvo un arranque fallido. Iba a iniciarse el lunes pasado, pero el lanzamiento no funcionó. Y ahora se habla de un inicio el lunes próximo, pero los supermercados advierten que tampoco estarán a tiempo para ese momento.

 

Y, por si fuera poco, en la licitación de Letras del Tesoro del martes Hacienda tuvo que pagar casi 5,5% anual por un titulo a menos de seis meses de plazo, lo cual solo por comparación disparó las órdenes de los robots que manejan inversiones de fondos comunes, planteando que hay que salir de Argentina, hasta que el chubasco amaine.

 

Además, en el exterior también hubo un día complicado para los mercados emergentes. El dólar subió de manera firme (1,8%) en Brasil (se acercó a los 4 reales) y también estuvo muy para arriba en México (0,8%) y de igual modo el billete verde estuvo firme contra el euro, el yen y la libra.

 

Por todas esas circunstancias, mientras el presidente Macri se limpiaba de todas las culpas diciendo que “en el exterior creen que los argentinos quieren volver atrás”, el dólar pegó un gran salto en Buenos Aires. El tipo de cambio minorista subió $ 1,40 hasta $ 44,92, el dólar blue subió 35 centavos hasta $ 44,50 y se observó un salto de $ 1,55 para el dólar mayorista, hasta $ 43,95.

 

Semejante récord para el billete se dio en un momento de grandes ventas para los exportadores y con el Banco Central vendiendo US$ 60 millones por cuenta y orden del Tesoro, lo cual hace que los inversores piensen qué va a pasar hacia septiembre cuando esas dos cantidades empiecen a mermar.

 

Y por los movimientos que se vieron en el exterior, en el mercado local, medidos en pesos, la libra subió $ 1,78 hasta $ 56,63, el euro subió $ 1,40 hasta $ 48,99 y el real subió 20 centavos hasta $ 11,01. Este gran salto del billete ocurrió a pesar de que el Banco Central siguió impulsando las tasas de interés. Se calentó aún más la tasa de las Leliq: pagaron 68,456% anual promedio y un pico del 69,08% anual. Y continuó subiendo la tasa de los plazos fijos: pagaron 47% anual por plata chica y 52% por plata grande.

 

Donde también hubo una gran estocada fue en los papeles argentinos, tanto públicos como privados. Con buen volumen, hubo una dura caída del 3% para los bonos argentinos, por lo que el riesgo país llegó en algún momento a 956 puntos, para luego retroceder apenas, por lo que amenaza los 1.000 puntos básicos como ocurrió en enero de 2014.

 

El 80% de lo operado en bonos se transó en apenas tres papeles: el bono AY24 (que está por amortizar y pagar cupón) tuvo el 67% de los negocios totales, el TC20 tuvo el 7% y el AO20 el 5%. Así, en los extremos, hubo subas del 1% al 4,3% para los bonos A2J9, PUM21, PARY, PUO19 y DICY. Y derrumbes del 6% al 16% para los bonos TVPY, PARP, TC20Z, TC21, AA21D, AO20C, CUAP, AO20D, DICAD, TC20X, AY24C, CO26D, AY24D y PBA25.

 

Las bolsas del mundo, en tanto, estuvieron moderadamente en baja. Hubo bajas del 0,2% para los índices de la Bolsa de Nueva York, del 0,9% en San Pablo y del 0,2% en México.

 

En la Bolsa de Buenos Aires, en cambio, el clima fue sombrío: con $ 878 millones de pesos operados, el índice S&P Merval cayó 3,8%, con el 80% de lo operado en acciones en apenas diez papeles: Grupo Galicia concentró el 33% de los negocios y Petrobras Brasil e YPF tuvieron el 8% cada una.

 

En los extremos se vieron alzas del 1% al 4,4% para Rosenbusch, Cresud, Telecom, Celulosa Irsa y Quickfood. Mientras que hubo un desplome del 5% al 12% para Loma Negra, Camuzzi, Ternium, Agrometal, Francés, Byma, Galicia, Supervielle, Mirgor, Cuyana, Cablevisión, Metrogas y Patagonia.

 

Pero probablemente lo peor de todo estuvo en los ADR argentinos que cotizan en Nueva York: sin subas, hubo caídas de entre el 1% y el 12,5% para Francés, Galicia, TGS, Macro, Pampa E, YPF, Edenor, Irsa P, Tenaris, Ternium, Telecom y Globant.

 

Detrás de todo esto, las commodities mostraron un panorama mixto. Hubo baja del 0,8% para el petróleo, hasta US$ 65,80 por barril. Rebote para los metales preciosos: el oro subió 0,2% y la onza de plata mejoró 0,9%. Metales básicos mixtos: el cobre subió 0,5%, el níquel mejoró 0,2% y el aluminio cedió 0,2%. En Chicago hubo baja del 0,8% para la soja, descenso del 1,3% para el maíz y caída del 1,5% para el trigo. En Rosario: el trigo subió 4,1%, la soja mejoró 1,4% y el maíz cedió 3,9%. Y hubo una baja del 2,5% para el bitcoin, con caídas de hasta el 7% para el resto de las criptomonedas.

 

Con este complicado panorama, ayer circulaba todo tipo de conjeturas. Todos se preguntaban si el Gobierno dejará que el dólar vuele hasta el techo de la banda ($ 51,45) para recién intervenir en esa posición, con el riesgo de que la inflación se dispare todavía más.

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