Un buen manotazo de ahogado

19 de abril, 2019

Dujovne medidas recuperación

Por Nicolás Salvatore Economista



Los flamantes anuncios del Gobierno engloban tres clases de medidas: estabilización cambiaria, un paquete antinflacionario y un impulso al crecimiento, tanto desde la demanda como desde la oferta. El Gobierno afirma que el costo fiscal del programa asciende a 0,1% del PBI, aunque podría ser mayor.


Estabilidad cambiaria
. El BCRA modificó el sistema de bandas cambiarias, que ahora serán fijas hasta fin de año, entre los actuales $40 y $51: el BCRA podrá intervenir, como hasta ahora, si el tipo de cambio sale fuera de las bandas. Esta es una muy potente señal de coordinación de expectativas para desalentar la compra de divisas: un plazo fijo en pesos ofrece una tasa de interés cercana al 50% y, si el tipo de cambio aumentara, por ejemplo, desde $43 hasta el techo de $51, el inversor ganaría menos comprando dólares que invirtiendo en un plazo fijo.

 

La medida es, ante todo, un desincentivo para demandar divisas “dentro de las bandas”. Pero, a su vez, la posibilidad de que el mercado le gane la pulseada al BCRA “fuera de las bandas” tiende a cero. Las reservas brutas suman cerca de U$S 77.000 millones mientras que la demanda potencial de dólares (vendiendo activos en pesos) podría alcanzar los U$S 10.000 millones, cerca de ocho veces menos que las reservas. Más aún, tal estimación de demanda potencial asume un escenario pesimista por el que se dolarizaría el 25% del stock de plazos fijos más Lecaps (una enormidad).

 

A menos que exista un potente shock exógeno (una noticia política), que induzca una crisis sistémica que involucre al sistema financiero (algo que hoy luce muy poco probable), todo indica que habrá estabilidad cambiaria hasta fin de año, tal vez con el tipo de cambio en la banda superior, lo que implicaría una tasa de devaluación en 2019 de 25%, unos 10 puntos menos que la tasa de inflación anual (típico atraso cambiario electoral). La flamante medida es a mi entender excelente para contribuir a la estabilización cambiaria (por ello sorprende que el FMI la haya aprobado)

 

A este flamante desincentivo a comprar divisas, se suma una oferta de divisas “dentro de las bandas” de aproximadamente U$S 20.000 millones (Tesoro más campo), que representa así el doble de la demanda potencial “dentro de las bandas”. De nuevo, el BCRA cuenta con herramientas suficientes.


Medidas antinflacionarias
. Está compuesto por dos principales herramientas, además de la estabilidad cambiaria. La primera es un acuerdo voluntario de precios hasta las elecciones de 64 “bienes salario”, entre Gobierno, 16 productores e hipermercados. Estos planes nunca tuvieron éxito en el mediano plazo, aunque sí podrían tenerlo en el corto. ¿La pregunta electoral del millón es cuán largo es el corto plazo?

 

Asumiendo que los empresarios respetarían los acuerdos, podrían responder de dos maneras (nunca resignando tasa de ganancia). La primera sería respetar el acuerdo y, el día posterior a las elecciones, recuperar de golpe toda la inflación acumulada. Malo para la economía, útil para las elecciones. La segunda sería “congelar” los 64 productos, pero aumentar los otros precios de su mix de producción: en este caso no bajaría la inflación, pero habría un potente efecto distributivo, ya que el abaratamiento de los “bienes salarios” beneficia más a los más pobres, que estadísticamente son la mayoría de los votantes.

 

La segunda medida antinflacionaria consiste en fiscalizar a empresas y supermercados. Lo escribo y me arden las córneas. Si este acuerdo político-económico voluntario se cayera, no hay ninguna fiscalización con chances de éxito. No hace falta conocer la historia, alcanza con recordar al Gobierno anterior.

 

La tercera medida antinflacionaria es sin dudas la más potente: la suspensión de varios aumentos tarifarios para familias hasta fin de año. Este efecto se verá en parte compensado por el impacto inflacionario de algunas subas de tarifas para las empresas.

 

La inflación argentina tiene en 2019 tres principales causas de origen real: la inercia inflacionaria y el cambio de precios relativos, compuesto a su vez por tarifas y devaluaciones. Sin estas dos últimas causas, disminuirá también la inercia inflacionaria, por lo que habrá tres causas de desaceleración inflacionaria en el segundo semestre de 2019. Más aún, habrá también otras tres causas más: la gran capacidad instalada ociosa, la política monetaria contractiva y los acuerdos de precios, que tendrán un impacto menor. En base a estas 6 causas es razonable asumir que habrá una marcada desaceleración inflacionaria en el segundo semestre, que podría arrojar una tasa de inflación de 2% promedio mensual, o incluso algo menor (los pronósticos no existen; esto es una conjetura).


Impulso al crecimiento
. Por el lado de la demanda se destaca un conjunto de grandes descuentos, subsidios y créditos de la Anses, muy favorables para todos sus beneficiarios (jubilados, receptores de AUH y otros planes sociales), más otro push de demanda de la Provincia de Buenos Aires (se destaca un descuento del 50% del Bapro para compras de hasta $2.000 en supermercados). Este impulso a la demanda, multiplicador keynesiano mediante, tendrá sin dudas un impacto sobre los ingresos de los más pobres (la mayoría de los votantes). Los planes de la ANSES no tienen costo fiscal, porque son financiados por el Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

 

Por el lado de la oferta, se destaca un muy generoso plan de pagos impositivo para pymes a 60 cuotas con una tasa de 2.5%, que representa un gran alivio financiero para muchas firmas bajo stress financiero; beneficios para comercios, entre los que se destacan plazos y comisiones de los bancos con tarjetas de crédito; y la eliminación de retenciones para exportadores.

 

Al ver este programa heterodoxo, que tendrá sin dudas un impacto positivo sobre la estabilidad cambiaria, la inflación y la reactivación de la economía (veremos cuánto), surge una obvia pregunta. ¿Era necesario llegar hasta acá? Se trata sin dudas de un manotazo de ahogado: a mi entender, un buen manotazo de ahogado.

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