La economía y las encuestas sacuden al Gobierno, pero la campaña todavía no empezó  

26 de abril, 2019

El Gobierno crisis el Decreto sobre Lealtad Comercial Argentina

Por Nicolás Solari Director de RTD

 

El Gobierno tiene un problema grave en su búsqueda por conservar el poder más allá de 2019. La última encuesta de RTD, que hoy El Economista publica en exclusiva, señala que dos de cada tres argentinos ponderarán especialmente el rumbo económico propuesto por los candidatos a la hora de elegir su voto. Con una inflación anualizada que se mueve en un rango superior al 40%, una demanda de dólares de recorrido ascendente, un nivel de consumo que se mantiene deprimido y un estratosférico riesgo país que espanta a los últimos inversores con posiciones en Argentina, el escenario parece hecho a pedir de boca de la oposición. Y la oposición, por ahora, tiene una única cara: Cristina Kirchner.

 

El tracking diario de RTD señala que, en lo que va de año, el voto opositor se ha tendido a concentrar en la figura de Cristina Kirchner. Paralelamente, los niveles de rechazo hacia la expresidenta anduvieron un camino decreciente, potenciando la electabilidad de Cristina en una eventual segunda vuelta. La ley de hierro que sostenía que la exmandataria jamás podría ganar un balotaje comienza a ser desmentida por las encuestas. En las páginas de El Economista se detalla que Cristina Kirchner encabeza por nueve puntos (47% a 38%) las preferencias en un eventual balotaje frente a Mauricio Macri. Los números, que causan escozor en el Círculo Rojo, no son tan nuevos como parece. Desde enero, RTD registra consistentemente un diferencial a favor de Cristina Kirchner en las simulaciones de balotaje.

 

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Si bien la economía y las encuestas le dan hoy la espalda a Cambiemos, el comienzo de la campaña electoral podría inyectar algo de dinamismo en las preferencias de los argentinos. Cristina se benefició durante este comienzo de 2019 de un clima económico adverso y una autoimpuesta mordaza electoral que le ha permitido encabezar los sondeos sin necesidad siquiera de confirmar su candidatura. El mutismo tiene sin embargo fecha de vencimiento. Ya sea el 9 de mayo en la presentación de su libro autobiográfico, o unas pocas semanas después en la cancha de Racing, la exmandataria blanqueará sus ambiciones electorales.

 

El tracking diario de RTD señala que, en lo que va de 2019, el voto opositor tendió a concentrarse en Cristina

 

Comenzará allí el tiempo de las definiciones políticas, el casting de su compañero de fórmula y los tironeos entre quienes aspiran a liderar las listas de diputados y senadores a lo largo y ancho del país. Ni ordenar la tropa ni exponerse a los medios será para Cristina una tarea inocua. La exposición y las definiciones tendrán un costo que, claro está, solo se efectivizará si el Gobierno puede garantizar la pax económica de los próximos meses.

 

Con la definición de Cristina también se precipitarán los tiempos del peronismo no kirchnerista. Desarticulados territorialmente y con la doble conducción de Roberto Lavagna y Sergio Massa, el espacio corre muy a contrarreloj si pretende tener una chance en los comicios de este año. Hace apenas unas horas Massa y Lavagna ensayaron su primera recorrida conjunta, una señal tardía de que el espacio intermedio existe y de que finalmente ambos líderes podrían confluir en una propuesta común. La inminente reelección de Juan Schiaretti al frente del Gobierno de Córdoba podría ser el momento elegido para anunciar la oferta electoral de quienes no comulgan ni con Macri ni con Cristina.

 

En los indecisos existe cierta predisposición a volver al redil del Gobierno si la situación de la economía se estabiliza

 

Pese a todo, a cuatro meses de las PASO y seis meses de las generales, nada está todavía escrito en roca. Cambiemos cuenta con un aceitado equipo de campaña, los recursos materiales y simbólicos del Estado nacional y bonaerense e, incluso, la posibilidad de reordenar y oxigenar su oferta electoral como reclama el establishment. Además, entre los indecisos existe cierta predisposición a volver al redil del Gobierno si la economía se estabilizara o si el cristinismo los amenazara cuando abandone su autoimpuesta estrategia del silencio. Los ojos de la política comienzan a posarse casi exclusivamente en Cristina, en sus tonos y sus modos. De la pericia con la que decida sus próximos movimientos radica ahora buena parte del desenlace de esta historia.

 

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