Vidal se diferencia y juega fuerte

28 de marzo, 2019

Vidal y Bulrich

María Eugenia Vidal decidió jugar fuerte con la oferta salarial que le hizo a los docentes de la provincia de Buenos Aires que recibirían en 2019 un aumento superior al 50% si se suman la recomposición del 15,6% y lo que surgirá de la clausula gatillo en caso de que se confirmen las proyecciones de inflación en torno al 35%. Las necesidades políticas de la gobernadora se impusieron por sobre cualquier consideración. Los recursos que antes no estaban, aparecieron a 130 días de las primarias. Y es probable que la oferta salarial hecha a los docentes se extienda al resto de la administración pública provincial.

 

Vidal enfrenta una elección sin balotaje y con la evaluación del Gobierno Nacional muy deteriorada en el GBA que representa dos tercios del padrón provincial. Más allá de su buena imagen, enfrenta una situación electoral incómoda y a la cual no quería agregarle un conflicto con los docentes que impide que el sistema educativo funcione normalmente. Y eso, en términos políticos, se paga caro. “No se puede hacer campaña sin clases” razonaba ayer un funcionario provincial.

 

La gobernadora fue víctima el año pasado de los irreales pronósticos de inflación las autoridades económicas nacionales que pretendían que los acuerdos salariales se negocien en torno al 15%. Esa fue la oferta a los docentes del gobierno provincial que quedó rápidamente desactualizada y obligó a hacerle correcciones pero siempre corriendo de atrás por el error original.

 

Con acertado criterio político, Vidal frenó la iniciativa de muchos de sus colaboradores de desdoblar las elecciones y mostrar coherencia en un año clave. Pero luego de esa decisión, ahora marca una clara diferencia con la Casa Rosada con una oferta salarial de esa magnitud y que muestra un costado de sensibilidad que en La Plata creen que le falta el Gobierno Nacional. “Está claro que no somos lo mismo”, es una frase que se escucha mucho en estos días y que apunta a la construcción de un perfil propio de Vidal que tomará cada vez más fuerza.

 

Reconocer la pérdida para atrás y acordar una clausula gatillo para adelante, es una oferta salarial que incomoda a las autoridades nacionales porque consideran que no puede replicarse en casi ninguna actividad y consolida la indexación de la economía.

 

Pero en La Plata creen que ya hicieron mucho para cumplir con los pedidos de la Casa Rosada y para adecuar la estrategia electoral bonaerense a la nacional. Y que es hora de jugar algunas fichas propias para evitar un resultado adverso en las primarias.

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