La crisis cambiaria de 2018 sumó 2,9 M de nuevos pobres

29 de marzo, 2019

pobreza

El cóctel recesivo e inflacionario de 2018 pasó una dolorosa factura sobre los sectores más postergados de Argentina. Ayer, el Indec confirmó algo que ya se intuía. Aun así, la cifra fue más alta que lo palpitado en la previa. La tasa de pobreza envolvió a 32% de las personas en el segundo semestre de 2018 y el 23,4% de los hogares. Una suba sensible contra igual periodo de 2017: 6,3 puntos por personas y 5,5 puntos por hogares. Así, en la muestra del Indec (27.877.858), 8.926.592 eran pobres.

 

“La suba de la pobreza por ingresos fue la más alta desde 2002, superando a 2014 y 2016, cuando trepó en ambos casos en alrededor de 4 puntos porcentuales”, apuntó el sociólogo Daniel Schteingart y señaló que “la pobreza se ubica en el valor más alto desde 2010”. Así, fue una década perdida.

 

La indigencia también se empinó y afectó, al cierre de 2018, a 6,7% de las personas y 4,3% de los hogares, subas interanuales de 1,3 punto y 1,9 punto, respectivamente. Un año horrible. En la muestra del Indec, 1.865.867 personas eran indigentes a fines de 2018.

 

Así, 2.142.945 hogares están debajo de la línea de la pobreza y 442.859 hogares, debajo de la de indigencia.

 

Si se escalan los números, la situación es la siguiente. En el segundo semestre de 2017, la población pobre era de 11.353.115 y, 12 meses después, 14.279.568. La diferencia, nada menos que 2.926.453.

 

La crisis cambiaria de 2018 sumó 2,9 M de nuevos pobres

 

Los niños y el Norte

 

En el segundo semestre 2018, el aglomerado con mayor incidencia de pobreza fue Corrientes, con 49,3% de personas pobres sobre el total de su población. Conjuntamente con los aglomerados de Concordia y Gran Resistencia, impulsan a la región noreste como la de mayor tasa de pobreza del país, alcanzando 40,4% de las personas.

 

A nivel etario, la situación entre los jóvenes (el futuro del país) es dramática. En la franja de 0 a 14 años, la indigencia afecta a 10,9% y la pobreza, a 35,9%. En total, a nada menos que 46,8%. En la franja de 15 hasta 29 años, los números son 8,4%, 30,3% y 38,6%, respectivamente. Entre 30 y 64, 8,4%, 22,2% y 27,6% mientras que los pasivos están sensiblemente mejor que los demás: la indigencia es casi inexistente (0,6%) y la pobreza es de 8,4%. En total, 9% de los mayores de 65 años no llegan a cubrir la Canasta Básica Total.

 

Las expectativas

 

“Lamentablemente, las perspectivas para 2019 no son buenas: el nivel de actividad se contraerá en 2019; no esperamos que haya creación de empleo ni un aumento de salario real significativos durante buena parte del año y las jubilaciones mejorarán en términos reales mayormente en la segunda mitad del año. El reciente ajuste de la AUH (46% en marzo) ayudará, pero solo para contener la situación (especialmente la indigencia). En este marco es probable que no haya mejoras significativas entre 2016 y 2019”, dijeron desde Ecolatina.

 

“De cara a 2019, los indicadores de pobreza e indigencia difícilmente registren una mejora. La creación de empleo será muy marginal. Y con una inflación que estimamos se ubicará en un promedio en torno a 48% anual (37% en diciembre), las fuentes de ingresos de buena parte de la sociedad registrarán caída en términos reales”, dijeron, por su parte, desde LCG. “En la medida que la inflación siga acelerándose, los ajustes por movilidad no le ganarán al alza de precios. El alivio podrá venir por el adelantamiento de los aumentos previstos para los beneficiarios de planes sociales (+46% en marzo), pero el efecto será menor al esperado producto de la última escalada de precios. Los haberes previsionales con suerte comenzarán a empatar la inflación en el segundo semestre, pero no llegará a compensar la pérdida real de principios de año y estimamos una baja real de 5% promedio anual”, agregaron y sumaron: “Los salarios de los trabajadores con convenio, aunque recorten la pérdida del año pasado, tampoco traccionarán mucho y, dado este escenario, difícilmente los trabajadores informales (35% de los asalariados) lograrán una mejora real de sus ingresos”.

 

“El grueso de la dinámica de la pobreza se resuelve en lo que ocurre con los ingresos de los trabajadores: si éstos no le ganan a la inflación o si no se genera empleo, va a ser difícil pensar en una mejora significativa de los indicadores sociales. De esta manera, el escenario más probable hoy es que el gobierno de Mauricio Macri deje más pobres e indigentes que cuando asumió”, escribió Schteingart en Perfil.

 

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