La campaña importa

27 de marzo, 2019

macri cristina consenso

Por Juan Radonjic

 

Las decisiones que vayan tomando los principales actores políticos en las próximas semanas y las estrategias electorales que definan tendrán un indudable peso en el resultado de las primarias.  Habrá un comportamiento de base por parte de los votantes que estará determinado por la evaluación de la gestión del Gobierno y por las identidades políticas, pero decisiones acertadas o erróneas en la campaña pueden marcar la diferencia en elecciones muy ajustadas.

 

Si los problemas económicos se agudizan, Mauricio Macri tendría pocas posibilidades de ser reelecto mientras que, si la situación cambia sustancialmente, sus perspectivas mejoran. Pero puede que ninguna de las dos cosas ocurra y que el contexto económico en el cual se vote no sea muy distinto al actual y, por lo tanto, las decisiones políticas que se tomen serán decisivas para modificar un escenario de paridad en la intención de voto entre Macri y Cristina Kirchner que muestran todas las encuestas.

 

El oficialismo cuenta con una ventaja: tiene definidos a sus principales candidatos. Pero en el campo opositor está todo abierto. ¿Será Cristina candidata? Se mueve como si fuera a serlo, pero la confirmación aún no llega y por lo tanto todas las especulaciones son válidas aunque la lógica política indica que alguien con semejante caudal electoral no puede dejar de competir.

 

Su decisión de retirar a sus candidatos a gobernadores para facilitar el triunfo de los peronistas que están mejor posicionados, como acaba de hacerlo en Córdoba, es un gesto que no admite una doble lectura. Se trata de hacer una contribución para que los compañeros ganen en las provincias esperando que luego, en reciprocidad, contribuyan a que una compañera gane la Presidencia.

 

El tuit de Cristina del 24 de marzo es bastante revelador porque es la base de un discurso de campaña. Pero si no llegase a ser candidata, el cuadro electoral se altera porque saldría de la competencia una de las dos personas que más votos propios tiene. Por otra parte, en ese caso, será relevante el candidato que elija para representar a su espacio porque no es los mismo Felipe Solá que, por ejemplo, Agustín Rossi.

 

El panorama también se modifica si Roberto Lavagna se decide a ser candidato. Representa al espacio  de los “ni – ni”, que no quieren que siga Macri pero tampoco que vuelva Cristina, que está destinado a salir tercero pero podría conquistar votos en ese difuso segmento denominado “los desilusionados de Cambiemos” y fuera del peronismo.  Mientras que si el que compite en nombre de Alternativa Federal es Sergio Massa, puede resultar más atractivo para votantes peronistas tradicionales.

 

Otro tema clave es la provincia de Buenos Aires, porque las chances de María Eugenia Vidal no son las mismas si el peronismo se presenta unido o si concurre a las elecciones con dos candidatos. Es un tema aún no resuelto y la experiencia de 2015 es aleccionadora. El día de la primera vuelta, Vidal ganó la gobernación y aunque Daniel Scioli sacó más votos que Macri, el FpV fue el que resultó políticamente derrotado porque perdió la provincia de Buenos Aires luego de haberlo gobernado durante veintiocho años. Ese día quedó sellada, en gran medida, la elección presidencial y fue consecuencia, en parte, de un error en la estrategia de campaña cometido por Cristina al permitir que Aníbal Fernández fuese candidato.

 

Tampoco se puede soslayar el peso de las elecciones provinciales, la mayoría  de la cuales se   realizarán antes de las primarias. Si bien las consideraciones locales predominan, como quedó  demostrado en Neuquén, pueden ir creando un clima político que termine impactado en la elección nacional y por lo tanto las campañas presidenciales también deben estar atentas a esa circunstancia.

 

En principio, el resultado se definirá  por otros motivos pero las estrategias de campaña y la oferta de  candidatos que se vaya armando pueden ser decisivas para definir una elección que se presente reñida.

 

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