Diálogos after office

20 de marzo, 2019

diálogos after office

Transmitamos una Argentina volátil en lo económico y repleta de incertidumbres en lo político. Lo único cierto parecen ser las fechas del extenso calendario electoral y el desenlace está a más de 8 meses vista: 24-N, fecha prevista para el balotaje. El Gin Tonic se vuelve necesario y la política, el tema excluyente. Como todas las semanas, El Economista comparte mesa con un operador financiero (OF) y un analista político (AP) para tratar de despejar algunas incógnitas.

 

La provincia de Buenos Aires es la madre de todas las batallas y el dólar, la madre de todos los precios. ¿Cómo sigue el “billete”? Cuando hay lío en los emergentes, sube y cuando no las cosas mejoran, como hoy, también…y eso que anunciaron de todo la semana pasada.

OF: En Argentina el beta es variable. En las malas el beta es alto y en las buenas es bajo o negativo. De todos modos lo del dólar es un tema de flujo, hay que tener paciencia hasta que entre fuerte la liquidación de la cosecha gruesa. Hasta ese momento, a menos que los institucionales de afuera tomen nuevas posiciones en pesos, el dólar puede subir con poco volumen. No hay proveedores de liquidez en el mercado de cambios, hace rato hay gente diciendo esto, no estamos descubriendo la rueda.

 

Sí, y precisamente por eso se esperaba algún gesto más del FMI para poder intervenir dentro de la banda cambiaria para que no te corran con US$ 7 millones, como hace algunas semanas. Igual a los del FMI más no se les puede pedir…

OF: La verdad que el FMI se la jugó muy fuerte: casi la totalidad de los desembolsos del SBA son durante lo que queda del mandato de Macri. No dejaron casi nada para el próximo Gobierno, que va a tener que repagar todo el capital e intereses. Ya era demasiado pedir que además dejen usar dólares discrecionalmente para pisar la cotización, especialmente después de cómo se quemaron dos presidentes del BCRA vendiendo divisas: quisieron frenar al dólar en $20, $23, $25, $27, $29 y $31 y se los llevaron puestos.

 

Usted dijo “repagar capital e intereses”, ¿sabe dónde vive?

OF: Bueno, eso es lo que dice el Stand-By Agreement. En 2020 se sentarán a la mesa y veremos qué arreglan…

 

Por último, si fuera Guido Sandleris, ¿firmaría hoy un dólar a $50 para las PASO de agosto o se la jugaría a que pueda ser más bajo?

OF: Si todo marcha bien en las encuestas (algo que, digamos, no ha sido el caso estos últimos días) podríamos llegar a agosto con un dólar por debajo de ese nivel, pero si estamos en junio y las encuestas no acompañan…el cantar es otro y el precio, también. Por las dudas, si fuera él, firmaría. También firmaría una inflación anual de 35% ya mismo.

 

¿Para tanto? Si Nicolás Dujovne dijo que…

OF: (Interrumpe) Vamos casi 7% en 60 días y marzo, según los privados, sería de 4% o incluso más. Lo dijo Luciano Cohan ayer en El Economista: en Elypsis la proyectan en 34%, pero con riesgos a la suba. Ayer, la UTDT mostró que las expectativas subieron a 40% a 12 meses y permítame, además, dudar de los escasos pergaminos antiinflacionarios de las Macrinomics. Por favor tampoco me mencione la dureza monetaria y eso…así no se baja la inflación: eso solo sirve para controlar algo el dólar y, encima, hundís la economía. Si no me cree, miré los datos y no escuche a los voceros de Hacienda que parece que hablan de otro país.

 

Pasemos a la política, ahora. Con todo es mar de fondo de datos, Cristina debería jugar. La crisis es un gran incentivo. ¿Piensa que lo hará y, más aún, eso es positivo o negativo para Mauricio Macri?

AP: Cristina juega como candidata o como “king maker”. Su presencia cada vez más fuerte en las encuestas la convierten en una figura ineludible. Dada esta centralidad, el lugar que ocupe me parece secundario: todo indica que la próxima oferta opositora la tendrá en un lugar protagónico.

 

¿Pero usted asume que puede transferir sus votos a un Agustín Rossi o un Axel Kicillof, digamos o también piense en algún federal?

AP: Hoy creo que ella podría transferir sus votos casi a cualquiera. Los medios y (Claudio) Bonadio la han colocado en un lugar estelar, casi hollywoodense, que la exime de ciertas restricciones de manual. Pero agrego, promediando marzo, es difícil visualizar un gobierno opositor “con ella adentro” como el de 2011-2015. Su regreso deberá ser más centrista, habida cuenta de que el país de 2020 estará en una situación dramática. Deberá entenderse con el FMI, con acreedores durísimos, mercados recalcitrantes. Se viene un Gobierno de mucha negociación.

 

¿Eso, si incluye la baja de los federales o un paso al costado, es KO técnico para Macri?

AP: Los federales están divididos entre dos pronósticos. Hay quienes creen que Cristina es ineludible y piensan en cómo hacer para tender un puente para enfrentar a Cambiemos, pero ahora también están quienes comenzaron a creer que la economía empeorará y Macri va a quedar tercero y que la competencia se dirimirá entre dos peronismos. Detrás de ambos pronósticos hay diferentes creencias acerca de cómo evolucionará la situación económica durante lo que queda de 2019.

 

Macri tercero, ¿…no es “too much”?

AP: Entiendo que es una lectura equivocada. El Presidente está golpeado pero, aun así, mide más que Roberto Lavagna y Sergio Massa juntos. Hoy están todos agrandados y se animan, pero el Gobierno tiene algunos ases debajo de la manga.

 

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