CFK: gesto a Schiaretti, ecos más allá de Córdoba

25 de marzo, 2019

CFK Córdoba

 

El diputado nacional Pablo Carro presentó su candidatura a gobernador de Córdoba por el Frente Córdoba Ciudadana el jueves pasado, en un acto en la Sociedad Belgrano, de la capital provincial. “Nuestra propuesta sigue en constante crecimiento en Córdoba y eso va a quedar demostrado en las elecciones”, sostuvo el dirigente sindical de la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (Adiuc), con críticas a la administración nacional de Cambiemos, pero también a Unión por Córdoba.

 

A su regreso de Cuba, CFK pidió ordenar la oferta. En Córdoba, por la proximidad del cierre de listas, y en Tucumán.

 

Dos días después, Carro anunció a través de las redes sociales que desechaba su candidatura. “Es obviamente una definición difícil pero a la luz de diversos elementos que hoy se pusieron en consideración evaluamos que esto es lo que debemos hacer. Hubiéramos querido expresar en nuestra propuesta al amplio espacio de oposición”, sostuvo el dirigente. Con esta explicación daba a entender que subordinaba sus aspiraciones ante el objetivo mayor de ganar en las presidenciales de octubre. Muy a su pesar, según indicó luego en otros ámbitos.

 

La decisión tuvo a Cristina Kirchner como protagonista importante. A su regreso de Cuba, la senadora nacional pidió avanzar con el ordenamiento de la oferta territorial de su espacio. Que incluía a Córdoba, por la proximidad del cierre de listas, pero también a Tucumán.

 

En Córdoba, Carro se ubicaba cuarto en las encuestas, por detrás del gobernador Juan Schiaretti y también de los candidatos radicales Mario Negri y Ramón Mestre, que no lograron preservar el sello Cambiemos en la provincia. En Tucumán, el gobernador Juan Manzur y su antecesor José Alperovich todavía persisten en su duelo cruzado, sin resolver la disputa. Córdoba siempre fue un distrito esquivo al kirchnerismo. Incluso en sus momentos de auge. En 2015, quedó tercero con el 17% de los votos. Lejos de Schiaretti, que obtuvo 40% y de Oscar Aguad, por Cambiemos, que llegó a 33%. Y en las legislativas de medio término, en 2017, volvió a repetir la performance: 17%. Sin posibilidades de acuerdo con Unión por Córdoba, cerca de Cristina temían que el cuarto lugar al que parecía encaminada la candidatura de Carro, le trajera un dolor de cabeza en un contexto en que las elecciones provinciales que se sucedan hasta octubre serán leídas con clave nacional.

 

En la estrategia de la expresidenta, los acuerdos con los gobernadores peronistas fue una pata importante. Donde los mandatarios son aliados, dejó que éstos dispongan como considerasen necesario. En donde los separaban ciertos resquemores, primaron los acuerdos de buena voluntad. En estos casos, Cristina dispuso “bajar” las candidaturas de su espacio para que estos nuevos aliados tácticos no se vieran perjudicados. Los casos de Sergio Uñac, gobernador de San Juan, y de Gustavo Bordet, de Entre Ríos, son casos testigos. A los que se suma lo sucedido en La Pampa, Tierra del Fuego o Santa Fe.

 

Córdoba aparecía en ese sentido como una excepción, junto con Salta. Allí gobiernan dos de los mandatarios más lejanos a Cristina. Con Juan Manuel de la Sota, el kirchnerismo había tendido algunos puentes. Luego de su muerte, la relación con Unión por Córdoba se enfrió. “Muchas veces me preguntan cuanta voluntad de abrir las puertas de su espacio demuestra Cristina. Los que dudan solo vean lo que ha hecho en Córdoba. Los que realmente queremos ofrecer una alternativa a Mauricio Macri debemos actuar postergando enojos o intereses personales”, sostuvo Alberto Fernández para darle destinatarios más precisos al mensaje. Y agregó: “Mi reconocimiento a Carro y a los demás dirigentes de Córdoba que han sabido priorizar el interés general a los suyos”.

Dejá un comentario