Un paso en falso para el cronograma preelectoral

25 de febrero, 2019

Sandleris Cañonero Rappoport falso

 

Por Alejandro Radonjic 

 

La semana pasada, el dólar saltó 60 centavos (cerró en $39,22) y las tasas escalaron casi 5 puntos, cerrando la semana en la zona de 50% nuevamente. La situación no pasó a mayores, por el momento, pero supuso un paso en falso para el Gobierno y, además de sumar presión sobre la inflación de febrero, que podría llegar en la zona de 4%, pateó para adelante la recuperación. El Gobierno retrocedió escalones y la fantasía de una pronta recuperación se diluyó.

 

Por cierto, Cambiemos ya está en el alargue y necesita que “la macro” pegue la vuelta pronto. Parece difícil. “Estamos en tiempo de descuento y el Gobierno cuenta con menos grados de libertad hoy respecto de 2017. La exigencia de una mayor disciplina fiscal, un BCRA independiente y el haber agotado las políticas de impacto, dejan herramientas menos efectivas, en volumen y velocidad, para cambiar el sentimiento del electorado”, dice un reporte de Delphos. El viernes, Miguel Angel Broda, en Radio Mitre, señaló que, en el mejor de los casos, la economía será neutral electoralmente.

 

Agrega Delphos: “El desafío de Cambiemos es el de llegar a tiempo para torcer el delicado momento económico actual, traduciéndolo en votos. En 2017 se pudo hacer efectivo de la mano de políticas monetarias, cambiarias y financieras que ‘pusieron dinero en el bolsillo del votante’. Esta película luce más desafiante para el 2019, y es por ello que el nivel de incertidumbre en relación al resultado electoral presidencial permanecerá muy elevado durante todo el año. Todo indica que la batalla política de este año será incluso más dura que la del 2017, dejando el resultado con un alto grado de incertidumbre y sujeto a pequeños errores o aciertos tanto del oficialismo como de la oposición”.

 

“El desafío de Cambiemos es el de llegar a tiempo para torcer el delicado momento económico actual, traduciéndolo en votos”, dice Delphos.

 

Hacia adelante, además, la expectativa de una recuperación queda circunscripta a los sectores primarios que, cosecha récord mediante, podrían salir en forma de V, pero la situación es diferente en las ciudades. Allí, la “salida” será en forma de L. Según Broda, el PIB no agro está cayendo casi 10%, el doble que en las recesiones previas. “Estamos en una hiperrecesión”, declaró el prestigioso economista.

 

La otra palanca posible sería el crédito privado, clave para suavizar el ciclo del consumo, que hoy también cae. Pero tampoco hay grandes chances allí con las tasas actuales y las cifras muestran que la demanda de préstamos sigue en baja. “Tras la crisis experimentada en 2018, las refinanciaciones de los pagos con tarjeta de crédito han ido en aumento. Esto, en el marco del programa de control de agregados, con los fondos de los bancos colocados en Leliq a tasas elevadas, deja poco margen para un incremento del crédito del sistema financiero”, dicen desde Delphos.

 

Por último, será necesario analizar qué pasará con la inflación, que viene siendo la variable más arisca para el Gobierno. El viernes, desde la Jefatura de Gabinete, a través de sus tradicionales cartas, dijeron que “en 2019 será más baja que en 2018”. Un mojón poco ambicioso, considerando que fue casi 50% en 2018. Quizás prefirieron no quedar en off-side con una nueva proyección. Aun así, varios economistas privados creen que los precios podrían pasar a un sendero de suba de 2% mensual, o menos incluso, desde mayo o junio. Sería una noticia alentadora para los menguantes salarios reales y permitirá que el Gobierno muestre algún resultado antes de las elecciones. La invocación de tener una “economía más sana que antes” y un “BCRA independiente”, aunque importantes para el largo plazo, no ganan elecciones.