Powell trajo buenas noticias para Argentina

1 de febrero, 2019

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Los bancos centrales en todo el mundo están recalculando sus estrategias ante la evidente desaceleración de la economía global. Según el Fondo Monetario Internacional, China crecería 6,2% en 2019, un porcentaje que se puede considerar bajo para sus antecedentes. El PIB de la zona euro, que subió 2,4% en 2017, lo haría al 1,5% en 2019 mientras que Estados Unidos que el año pasado habría crecido 3% apunta en 2019 a una expansión de entre 2,3% y 2,5%.

 

En ese contexto, al que se le suma una inflación controlada, la Reserva Federal decidió hacer una pausa en la suba de tasas que para muchos analistas es más que eso, porque se le estaría poniendo fin al ciclo alcista que comenzó en diciembre de 2015 con un primer incremento en años.

 

Si el ritmo de la actividad económica en Estados Unidos no se acelera, y tampoco lo hace la inflación, la Fed podría dejar la tasa en su nivel actual por mucho tiempo. A su vez, el Banco Central Europeo apunta a mantener la tasa en su actual nivel y la posible suba de la que se hablaba para el último cuarto de este año pasaría eventualmente para 2020.

 

Donald Trump festejó la decisión de la Fed de la que en algún su momento dijo que “se había vuelto loca” cuando subía las tasas porque, a su juicio, no era necesario dado que la inflación era muy baja. Un endurecimiento de la política monetaria podría enfriar la economía y además subía la cotización del dólar frente al resto de las monedas lo cual le restaba competitividad a las exportaciones de Estados Unidos.

 

Para los países emergentes, la suba de tasas por parte de la Fed durante 2017 no fue positiva porque al hacer más atractivas las colocaciones en activos dolarizados, hubo menos capitales disponibles para otros mercados. La consecuente suba del dólar que comenzó a mediados de abril de 2018 produjo sacuDIDAS en los mercados cambiarios de varios países, siendo los casos de Argentina y Turquía los más notables.

 

Por eso, los mercados emergentes reaccionaron de manera tan favorable al anuncio de la Fed del miércoles. Un dólar más débil significa, además, mejores precios para las commodities que son la base de la oferta exportadora de muchos de ellos. En Brasil, por ejemplo, el dólar tuvo su mayor caída para un mes de enero desde 2012 y para Argentina es una noticia relevante en un año en el cual debe mejorar el desempeño de su sector externo.

¿Acuerdo comercial?

 

La decisión mejorará la situación de los países emergentes y puede contribuir a reducir la volatilidad de los mercados financieros, que son dos de las tres causas que siempre se invocan para explicar la desaceleración económica global. La tercera es la posible guerra comercial entre Estados Unidos y China pero, también en ese caso, parece haber avances significativos.

 

Ayer terminó la reunión de dos días entre funcionarios del máximo nivel de ambos países en Washington. Las negociaciones seguirán en febrero en Pekín con un margen más acotado porque el 1° de marzo vence la tregua acordada por los presidentes Xi y Trump en Buenos Aires. Pero no se descarta una prórroga porque el 2 de marzo entraría en vigor la suba de aranceles para productos chinos que entren al mercado estadounidense por un monto de US$ 200.000 millones. Ayer se supo que Xi había invitado a Trump a China aprovechado su viaje a Corea del Norte para seguir avanzando en las negociaciones. Y el propio Trump, que ayer se mostró muy optimista con el avance de las negociaciones, considera que es necesaria esa cumbre presidencial por lo cual es muy probable que ocurra.

 

De esta manera, en dos días, la economía global recibió dos buenas noticias: tasas estables que ayudarán a los países emergentes y la posibilidad de un acuerdo comercial que beneficiará a todos.