“Pasará un tiempo hasta que logremos tasas de inflación de 1% o menos”

16 de enero, 2019

“Pasará un tiempo hasta  que logremos tasas de inflación de 1% o menos”

 

Entrevista a Matías Carugati Management & Fit

 

En diálogo con El Economista, Matías Carugati ofrece sus perspectivas para 2019 (y más allá) y el impacto en el humor social.

 

El Indec informó que 2018 cerró con una inflación de 47,6%, una cifra altísima. ¿Qué perspectivas hay para 2019?

Creemos que, luego de un comienzo algo complicado por el ajuste de tarifas, en 2019 se retomará el proceso de desinflación. Si la situación cambiaria no se descarrila, más allá de alguna volatilidad asociada a la incertidumbre electoral, posiblemente la dinámica de los precios empiece a “acomodarse”. En esto creo que hay un consenso prácticamente generalizado, lo que no sorprende. En ausencia de shocks de magnitud (previstos, como las tarifas o no, como el tipo de cambio), la continuidad de una política monetaria restrictiva tira la inflación hacia abajo. Las diferencias entre los colegas surgen en cuanto a la magnitud de la desinflación. Nosotros esperamos que para diciembre la inflación ronde el 30% anual, porcentaje apenas arriba de lo que se publicó en el último REM.

 

Hay cierta inflación tolerable en Argentina, algo natural tras más de diez años viviendo con ella. En rigor, Cristina arrasó en 2011 con una inflación en la zona de 25-30% interanual. ¿Cuál es ese registro “tolerable” y cuándo es un problema político?

Si nos guiamos por la experiencia posterior a la convertibilidad, me parece que la sociedad se había acostumbrado a una inflación de 20-25% anual. Eso es, aproximadamente, la “velocidad crucero” que mantenían los precios durante los últimos años del kirchnerismo y también el ritmo de aumentos durante la etapa precorridas cambiarias de Cambiemos. De todas formas, el problema político no surge de la inflación per se, sino de la evolución de los ingresos reales. En efecto, la sociedad “toleró” la inflación durante mucho tiempo porque los ingresos generalmente le ganaban la carrera a los precios. Los problemas comenzaron, y comienzan, cuando ello no ocurre. En clave electoral, los “datos duros” que importan, y que conviene monitorear, son el empleo y el poder adquisitivo, ya que están muy relacionados con el estado de la opinión pública y, por ende, con el desempeño en las urnas.

 

Además de la baja esperada para 2019, seguiremos en un régimen de alta inflación y la desinflación deberá, en algún momento, acelerar su ritmo y colocarse debajo de 1% mensual. ¿Cuándo cree que será eso y se podrá lograr con las políticas actuales o se precisa algún tipo de “pacto social”?

Si se mantiene el diseño actual de la política económica, y todo parece indicar que así será, va a pasar un tiempo hasta que logremos tasas mensuales de inflación de 1% o menos. Este ritmo implica una inflación anual de casi 13%, que para otros países sería una tasa elevadísima, pero para Argentina marcaría todo un éxito. El mercado, por medio del REM, siquiera piensa en algo así hasta pasado el 2021. Ello es así debido a la necesidad de seguir ajustando los precios relativos, lo que termina impactando sobre el IPC. Además, no se prevé un cambio radical en las expectativas que permita cortar con la inercia inflacionaria. Aunque el proceso de reconstrucción de credibilidad recién comienza y, si las cosas salen bien, acaso las expectativas también se modifiquen. ¿Podría incorporarse un “pacto social” que acelere los tiempos y minimice los costos de desinflar? Claro que sí, pero no veo a los hacedores de política económica muy abiertos a incorporar herramientas, digamos, heterodoxas como parte de la estrategia contra la inflación. Tampoco veo a los otros actores que necesariamente deberían involucrarse (empresas, sindicatos y oposición política) muy dispuestos a reunirse y entablar una negociación genuina que mejore la situación. Por eso asumo que continuaremos con el esquema monetario y cambiario implementado por Guido Sandleris y avalado por el FMI. Si finalmente logramos alcanzar un estado de baja inflación, será después de varios años de trabajo arduo. Tal como se lee en cualquier libro que recopile las experiencias exitosas en esta materia.

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