La financiación comercial cayó a la mitad en cinco años

22 de enero, 2019

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El saldo de préstamos comerciales de los últimos cinco años disminuyó a la mitad en valores reales ajustados por Indice de Precios al Consumidor (IPC), aseguró un informe de First Capital.

 

Un análisis de la evolución de los créditos comerciales de los últimos cinco años mostró que el volumen de financiamiento vino cayendo a medida que se fue desvalorizando la moneda nacional. A principios de 2014, el stock actualizado por IPC alcanzaba una cifra equivalente hoy a $ 750.000 millones, mientras que a fines de 2018 apenas superaba los $ 390.000 millones.

 

La pérdida de valor de la moneda, las restricciones monetarias impuestas por el BCRA, la alta inflación y las limitaciones de los bancos para otorgar nuevos créditos por la suba de los encajes bancarios son algunas de las causas de la sensible baja de las financiaciones al sector privado, sostuvo First.

 

Finalizado 2018, los préstamos comerciales (todo tipo de crédito que puede ser usado tanto al inicio de un negocio como para financiar sus operaciones, expansión o necesidades financieras) mostraron una tendencia declinante durante los últimos tres meses. En diciembre hubo una disminución de 3,1% respecto al mes anterior, con un saldo que alcanzó los $ 393.939 millones para el total acumulado y tuvo una baja interanual del 3,63% (contra los $ 408.770 millones de un año antes).

 

Analizando las variaciones de los saldos de los préstamos comerciales en pesos de los últimos cinco años (a enero de 2014), se ve que el acumulado al cierre de cada mes vino creciendo durante el período en estudio. Haciendo foco en la tasa de variación nominal del saldo mensual se observan períodos de crecimiento relativamente cortos (de 3 a 9 meses), con interrupciones o caídas respecto al mes previo.

 

“No es posible diferenciar en el período de cinco años analizado, comportamientos muy disímiles a pesar de que la dirección de la política económica durante estos años se rigió por las ideas de diferentes funcionarios públicos. Todo esto evidencia la fragilidad de nuestra estructura económica, la cual no es capaz de mantener un rumbo creciente por lapsos más prolongados, a pesar de los esfuerzos de los operadores públicos y privados que intervienen en la misma”, aseguró Guillermo Barbero, socio de First.

 

Sin embargo, ajustando el análisis de los valores nominales del período mediante el IPC-CABA se ve que sólo hubo dos se mestres con crecimiento real: junio-diciembre 2015 y junio-diciembre 2017. “Cada uno de estos lapsos fue dirigido por presidentes y ministros de Economía con diferentes visiones acerca de cómo enfrentar el desafío de gobernar y ambos coincidieron con momentos durante los cuales hubo procesos eleccionarios de gran trascendencia”, argumentó Barbero. Así, salvo esos pocos meses, First sostiene que “la declinación de la actividad financiera y productiva es evidente”.

 

Por otra parte, durante el último semestre se observó en los deudores un esfuerzo para reducir los stocks de cuentas por cobrar a clientes y mercaderías, se limitaron las nuevas inversiones en planta y equipo, se rescataron inversiones financieras y se vendió moneda extranjera para cancelar deudas en pesos a tasa variable. El gran incremento experimentado por el costo financiero incentivó el desendeudamiento del sector privado.

 

“Luego de esta recorrida por los números en términos nominales y reales, queda claro que mientras no podamos recuperar el valor de nuestra moneda y derrotar a la inflación, todos los esfuerzos en el segmento financiero para impulsar un crecimiento de la actividad terminan siendo estériles”, concluyó Barbero.

 

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