La crisis venezolana, convidada de piedra en el primer viaje del Papa

25 de enero, 2019

La crisis venezolana, convidada de piedra en el primer viaje del Papa

 

Por Hernán Reyes Alcaide

 

En el inicio de un 2019 que estará lleno de viajes, el papa Francisco empezó su agenda internacional con una participación en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá, en un marco de tensión en la región por las crisis en Nicaragua y Venezuela.

 

Jorge Bergoglio llegó a Panamá en un momento de tensión que envuelve al país centroamericano, con la crisis social y política de Venezuela, por un lado y los problemas que atraviesa Nicaragua, por el otro, dos países para los que el pontífice ha pedido “diálogo” en las últimas semanas. Mientras el Pontífice recorría los casi 9.500 kilómetros que separan Roma de Panamá, la crisis adquirió una nueva dimensión con la autoproclamación de Juan Guaidó como Presidente Encargado de Venezuela, en una decisión que en las primeras horas no suscitó comentarios de la diplomacia vaticana. Justamente el Vaticano había sido uno de los pocos países en enviar un representante (de tercera línea, pero representante al fin) a la asunción, a inicios de mes, de un nuevo mandato de Nicolás Maduro.

 

Además, el viaje tendrá como marco la denominada “caravana de migrantes” que recorrió Centroamérica en los últimos meses y en el horizonte la megacumbre sobre pedofilia que Bergoglio convocó para febrero en Roma, con la presencia de titulares de más de 100 episcopados.

 

“Todas esas problemáticas actuales de la juventud, de las migraciones a las faltas de oportunidades y hasta la crisis por los abusos en la Iglesia formarán parte de algunas de las 10 intervenciones del Papa”, graficó una fuente vaticana a El Economista.

 

En su tercera JMJ como Papa tras las masivas de Brasil (2013) y Polonia (2016), y por primera vez en la historia de las JMJ, Bergoglio irá a una cárcel para jóvenes para poder confesar en la mañana de hoy a un grupo de presos que “es la única forma que tienen de participar”, explicó el vocero papal Alessandro Gisotti en la previa del viaje.

 

Este será, en esa línea, el primer viaje no solo para Gisotti, sino también para todo el nuevo equipo de comunicación que Francisco nombró a fines del año pasado para relanzar la imagen del pontificado: el nuevo director editorial de la comunicación vaticana, Andrea Tornielli; el flamante responsable de L’Osservatore Romano Andrea Monda y el sustituto de la secretaría de Estado, el venezolano Edgar Peña Parra.

 

El pontífice despegará de regreso de Panamá el domingo 27 a las 18.15 locales y brindará entonces su primera conferencia de prensa desde septiembre pasado, en la que se espera que se refiera al encuentro antipedofilia convocado para el mes próximo en un escenario de agitación en la Iglesia por los casos de abusos en todo el mundo.

 

Bergoglio aterrizará finalmente en Roma el lunes a las 11.50 locales, y comenzará inmediatamente a preparar su próximo viaje (que será entre el 3 y 5 de febrero) a Emiratos Arabes Unidos (EAU).

 

Justamente el de EAU, será el del primer Papa de la Historia en visitar ese país, será el primero de los, cuanto menos, dos viajes que Francisco hará a Asia en el año. Además de Panamá y el EAU, Francisco viajará a Marruecos, Bulgaria, Macedonia, Japón, Madagascar y Mozambique. Cuatro continentes son los que pisará el papa Francisco en 2019 por el momento, con cuatro viajes confirmados en el primer semestre y dos a punto de tener la fecha definitiva para septiembre y octubre.

 

Con alto contenido ecuménico e interreligioso, el pontífice continuará con su tradición de visitar las “periferias” durante el año. En febrero la agenda interreligiosa será la clave de la visita de dos días que el papa Francisco hará a EAU, la primera un pontífice en la historia, y que tendrá como uno de los ejes centrales su participación en el encuentro sobre la “Hermandad humana”.

 

En marzo, en tanto, Francisco irá el 30 a Marruecos, en un viaje que también tendrá eje en las relaciones con el Islam, para una visita de una noche. Será su segundo viaje al norte africano, tras la visita a Egipto en 2017.

 

Luego, en mayo, Bergoglio llegará a dos de los países más pobres de Europa (Bulgaria y Macedonia) en los que el catolicismo es clara minoría. Allí estará entre el 5 y 7 de mayo, y tendrá encuentros con grupos cristianos no católicos.

 

Luego, viajará Mozambique y Madagascar, con seguridad durante la primera semana de septiembre y, finalmente, a Japón. Según el propio papa Francisco reconoció en el avión de ida a Panamá, esa vista está casi confirmada para la primera semana de noviembre.

 

Los viajes se dan en un marco en el que, después de cinco años y medio de pontificado, Francisco demostró en diciembre de 2018 que sigue teniendo el control de los tiempos, la comunicación y las decisiones importantes de la Curia Romana. Con apenas pocos días de diferencia, y con su cumpleaños 82 en el medio, el Papa avanzó con dos cambios que, no por esperados, dejan de mostrar contundencia.

 

Por un lado, su consejo de nueve asesores cardenales, conocido como C9, pasará a ser ahora C6, tras la decisión de Bergoglio de apartar a tres purpurados, dos de ellos con graves acusaciones por haber cometido casos de abusos en sus países.

 

Por otro lado, Bergoglio completó el organigrama del súperministerio de Comunicación que había creado en 2015, y nombró a uno de los periodistas de su mayor confianza como el coordinador de la línea editorial de toda la Santa Sede.

 

También en las últimas semanas, El Vaticano pidió a los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo que se reúnan con víctimas de abusos por parte de sacerdotes antes de la cumbre sobre pedofilia y con la que busca crear un “Nunca Más” sobre la pederastia.

 

“El primer paso debe ser reconocer la verdad de lo que ha sucedido”, reclamó la Santa Sede en una carta que envió en diciembre a los más de 100 participantes del encuentro que se hará entre el 21 y el 24 de febrero. La cumbre se dará en un marco en el que las revelaciones de escándalos en Europa, Chile y Australia han debilitado la credibilidad de la Iglesia católica, que enfrenta una de las mayores crisis de su historia.

 

“Por esta razón, urgimos a cada presidente de conferencia episcopal a acercarse y visitar a víctimas que han sufrido abusos por parte del clero en sus respectivos países antes de la reunión de Roma, y aprender así de primera mano el sufrimiento que han soportado”, pidió el Vaticano a los presidentes de las conferencias episcopales convocados.

 

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