El sistema electoral merece un debate (pero debe hacerse en 2020)

29 de enero, 2019

 

Por Juan Radonjic

 

Con la campaña electoral virtualmente lanzada, todavía siguen sin definirse algunas reglas de juego. Y por una cuestión de calidad institucional, todo lo que no se cambió hasta ahora debería dejarse como está hasta después de las elecciones. Sería positivo un pronunciamiento claro de las autoridades nacionales y de las distintas provincias al respecto.

 

Las modificaciones que se le podrían hacer a las PASO, de las que se habló en su momento con intensidad, y el desdoblamiento de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, entre otros, son temas que merecen debatirse, pero en 2020.

 

Hay muchos argumentos tanto a favor como en contra de que a las autoridades provinciales se las elija en una fecha distinta a las nacionales pero, en el caso de la provincia de Buenos Aires, implicaría hacer cambios en las normas a pocos meses de las elecciones. Por lo tanto, es inevitable considerar esa iniciativa como un intento para mejorar la situación del oficialismo provincial. De todas maneras, es difícil atribuirle tantas propiedades al desdoblamiento porque los votantes saben discernir entre los cargos que están en disputa sin necesidad de que se pongan fechas distintas para elegir a cada uno de ellos. La mejor prueba es, precisamente, el enorme corte de boleta a favor de María Eugenia Vidal en las elecciones de 2015 que fueron simultáneas con las nacionales.

 

La decisión sobre el desdoblamiento de las elecciones no se debe tomar para obtener una ventaja circunstancial sino para mejorar el funcionamiento del sistema político con reglas estables. De lo contrario, cada cuatro años se volverá a discutir el tema en función de conveniencias coyunturales.

 

Supongamos que Vidal gana las elecciones y es la candidata presidencial de Cambiemos en 2023. ¿Le seguirá interesando que las elecciones sean desdobladas? Parece difícil ¿A los intendentes, o aspirantes a serlo, de Cambiemos en el GBA les seguirá interesando el desdoblamiento ya sin Cristina Kirchner arrastrando a sus competidores peronistas y ellos quedándose sin el empuje de Vidal? Parece difícil. ¿Querrá privarse la fórmula de Cambiemos a la gobernación de Buenos Aires en 2023 de compartir la boleta con Vidal si eventualmente fuera la candidata a Presidenta? Parece difícil. El carácter coyuntural de todo este debate es evidente.

 

Hay motivos suficientes para descartar el desdoblamiento electoral este año. Cuanto antes se lo deje en claro, mejor, porque se evitarán discusiones innecesarias.

 

Las primarias

 

Hasta hace poco se ponía en duda la continuidad de las PASO pero ya el proceso electoral está demasiado avanzado como para pensar en iniciativas en ese sentido. Las ventajas del sistema de primarias han sido bastante claras porque han ampliado la participación ciudadana en desmedro de los aparatos partidarios y es curioso que, cada tanto, entre sus críticos se destaquen del oficialismo cuando fue ese mecanismo el que hizo posible la construcción de Cambiemos en 2015.

 

La Convención radical de Gualeguaychú pudo votar a favor de un acuerdo con el PRO porque al mismo tiempo decidió que habría un candidato propio para competir contra Macri en las primarias. Lo primero no hubiese sido posible sin lo segundo, porque era impensable que una convención radical proclamase a Mauricio Macri como su candidato a la Presidencia. La posibilidad de una fórmula Macri – Sanz nunca existió, ni fue considerada viable por ninguno de los integrantes del supuesto binomio.

 

En las últimas elecciones presidenciales, tres fórmulas surgieron de primarias, lo cual significó una avance frente a 2011 cuando el sistema prácticamente no fue utilizado para esa categoría. El mecanismo puede necesitar cambios –el sistema que adoptó la CABA puede dar alguna pauta al respecto– pero no puede discutirse la cuestión en plena campaña electoral como se intentó en algún momento.

 

Por otra parte, no es adecuado utilizar como argumento para eliminar las primarias que su costo es elevado porque la vigencia de un sistema electoral sólo debe estar determinada por su contribución al fortalecimiento institucional y a la calidad de la vida democrática. Además, Cambiemos, a diferencia del fragmentado peronismo, está organizada como una fuerza nacional, lo cual implica tener una estrategia común y por lo tanto es contradictorio que plantee que hay que gastar menos en las primarias y al mismo tiempo desdoblar comicios en algunas provincias que gobierna.

 

 

Dejá un comentario