El rumbo de las tasas de interés en el mundo

16 de enero, 2019

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El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, sostuvo ayer ante el Parlamento Europeo que los últimos datos económicos subrayan la necesidad de mantener ciertos estímulos monetarios. De todas maneras, fue enfático al señalar que la economía no va rumbo a una recesión pero reconoció que hay una desaceleración “que puede ser más larga de lo que se esperaba”.

 

Pero, sin embargo, Draghi destacó algunas fortalezas de la economía como la relativa expansión del consumo, las exportaciones, la inversión y un mercado de trabajo sólido. Más allá de esos datos, los pronósticos apuntan a una suba del PIB de 1,6% en 2019.

 

El BCE hará su primera reunión de año el 24 de enero y no tomaría ninguna decisión relevante en esa ocasión. A fin de 2018 terminó su programa de compra de activos y no cabe esperar ninguna reducción de la tasa de interés hasta fin de año.

 

Los discursos moderados por parte de los responsables de la política monetaria se escuchan a ambos lados del Atlántico. En los últimos días hubo un coro de miembros de la Reserva Federal, incluyendo a su presidente, Jerome Powell y a su vice Richard Clarida, señalando que no tenían apuro en subir las tasas y que antes de tomar esa decisión querían ver como evolucionaban los indicadores económicos. Ayer se sumó la presidenta del Banco de la Reserva Federal de Kansas, Esther George, que se refirió a una posible “pausa en el proceso de normalización de la política monetaria”. La Fed tenía previsto subir las tasas en dos oportunidades este año. Pero ahora muchos analistas estiman que podría haber solo una, o quizás, ninguna. Además, el mercado apuesta a que no habrá cambios hasta junio con lo cual la tasa que fue elevada en diciembre a un rango de 2,25%/2,50%, se mantendrá allí por unos meses.

 

A pesar de que se observa una desaceleración del crecimiento global, muchos bancos centrales tienen previsto subir las tasas de interés durante este año según un informe de Bloomberg. De todas maneras, si la situación económica se complica algunas autoridades monetarias podrían revisar sus estrategias. En todos los países del G7, con excepción de Japón que las mantendrá estables, subirían las tasas en 2019. El panorama es más heterogéneo en el caso de los Brics porque China e India dejarían las tasas en su nivel actual mientras que Brasil y Sudáfrica las subirían pero Rusia las bajaría. En todos los casos mencionados la tasa considerada no es la misma pero es la que el mercado toma en cuenta en cada país.

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