Trump busca que ingresos petroleros vayan a Guaidó

25 de enero, 2019

Guaidó

 

Cuando Estados Unidos golpea busca el knock-out. En política internacional, es un peso pesado, como Mike Tyson. Hoy, el rival, es Nicolás Maduro y está dispuesto a ir más allá de la declaración formal de ungir a Juan Guaidó.

 

Por eso, como informó anoche Reuters, está trabajando en cortar las fuentes de ingreso del Gobierno venezolano de Nicolás Maduro para que el líder opositor Guaidó sea el que reciba los ingresos petroleros del país. Así lo afirmó un alto funcionario en Washington.

 

El anuncio, aun no formalizado y algo impreciso, mostró que la Casa Blanca está dispuesta a ir más allá de las medidas diplomáticas tradicionales para drenar los recursos de Maduro y a quien no le sobra el dinero, por cierto.

 

Si se concreta, la jugada fortalecería a Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional, que está dominada por los opositores. El joven de 35 años tomó juramento en un acto improvisado en las calles de Caracas y recibió enseguida el apoyo de Washington, vecinos y países europeos.

 

“Nos estamos enfocando hoy en desconectar el régimen ilegítimo de Maduro de las fuentes de sus ingresos”, dijo John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agregó Reuters.

 

“Creemos que es coherente con nuestro reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino constitucional de Venezuela que esos ingresos deberían ir al gobierno legítimo. Es muy complicado”, explicó Bolton a periodistas en la Casa Blanca, aclarando que aún estaban estudiando cómo funcionaría.

 

Maduro el miércoles rompió relaciones diplomáticas y políticas con Estados Unidos, y el jueves ordenó el cierre de la embajada de Venezuela en ese país así como de sus consulados.

 

“He decidido cerrar todos los consulados de Venezuela en Estados Unidos (…) hasta el domingo tiene la delegación de Estados Unidos para retirarse del país”, agregó en un discurso en el Tribunal Supremo.

 

Los apoyos a Guaidó crecieron el jueves con el reconocimiento del Reino Unido y España, pero en Caracas la cúpula militar del país petrolero respaldó a Maduro. No es un dato menor.

 

Guaidó, sus seguidores y gran parte de la comunidad internacional creen que la asunción de Maduro el 10 de enero pasado, para un segundo mandato que se extendería hasta 2025, fue una usurpación del poder bajo el argumento de que las elecciones que lo consagraron no fueron democráticas porque no brindaron garantías para que la oposición se presentara. Por el otro lado, Maduro asegura que la elección fue justa y que la decisión de los partidos de oposición de boicotear refleja su falta de compromiso con la democracia. El líder chavista dijo ayer que no renunciará y señaló que los gobiernos de México y Uruguay tomaron la iniciativa diplomática para buscar un acuerdo de paz en Venezuela. “Yo apoyo esa iniciativa para el diálogo”, agregó. Una señal alentadora, si prospera.

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