Economía y elecciones, las influencias recíprocas en 2019

3 de enero, 2019

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¿Cómo va a andar la economía en 2019? Ante esa pregunta tan habitual en estos días, la mayoría de los consultores responden: depende de quien gane las elecciones. Pero la política no lo resuelve todo y lo ocurrido luego del triunfo oficialista en octubre 2017 es elocuente al respecto. El resultado fue el que esperaban los mercados y los sectores económicos con más poder, y en los meses siguientes los análisis políticos empezaron a girar sobre si en 2019 Mauricio Macri ganaría en primera vuelta y a la cantidad de gobernadores que sumaría Cambiemos. Pero el pésimo desempeño de la economía en 2018 obligó a matizar esos pronósticos excesivamente favorables para el oficialismo. Ahora llegó el momento de colocar a la economía el lugar que le corresponde. Será la principal determinante del voto en algunos sectores sociales, pero no en todos, porque en otros hay factores políticos o identitarios que también pesan. Un éxito electoral no asegura el económico posterior, que requiere, además, de medidas acertadas.

 

“Hay un tercio que nos apoya, otro tercio que nunca nos va a acompañar y otro tercio que fluctúa”. Así suele segmentar al electorado argentino Marcos Peña. Para aquellos votantes que no tienen una ubicación política firme, el principal determinante del voto en 2019 será la evaluación del Gobierno en el terreno económico. Ese parámetro no favorece hoy al Gobierno que por lo tanto necesita recrear un mensaje convocante pare el futuro. No podrá Cambiemos recurrir a frases del estilo “sigamos por el buen camino” de campañas electorales del pasado. Necesitará mostrar un futuro más atractivo que este presente y recrear expectativas pero recurriendo a invocaciones distintas a las de 2015 que luego la realidad desmintió. Se suponía que un equipo de funcionarios nuevos, integrado por quienes tenían experiencia en el sector privado y dispuesto a llevar adelante una política amistosa para los mercados era garantía de éxito. Pero no fue así y ahora el oficialismo deberá pensar en nuevas consignas para entusiasmar al sector de votantes, para los cuales la marcha de la economía es clave para tomar su decisión.

 

Casi todos los indicadores sociales empeoraron a pesar del esfuerzo del Gobierno por normalizar la economía e intentar hacerla funcionar con parámetros normales. Pedir el voto para Cambiemos para que no vuelva Cristina Kirchner o alguien de su sector sería una invocación mediocre por parte de quien gobernó durante cuatro años. Tendrá que explicar qué va a ser distinto en un segundo mandato. Por lo tanto, diseñar un mejor futuro será responsabilidad tanto de la oposición como del oficialismo.

 

Porque si solo se tratara de considerar los resultados de la gestión económica, Cambiemos estaría en problemas. Pero para ganar, la oposición necesita algo más y tiene que entusiasmar con otras propuestas porque el mero retorno al pasado no suele movilizar a los electorados. El deterioro de la economía está fuera de discusión, y sin embargo, Macri sigue bien posicionado en casi todas las encuestas sobre intención de voto.

 

Es que más allá de la decepción por los resultados económicos, Macri sigue representando fielmente los valores y las creencias de los sectores que lo apoyaron en 2015 y 2017 que, además, saben que su derrota implicaría el retorno de un estilo de gobierno que repudian. De la misma manera, que los que se ubican en el vereda de enfrente de este Gobierno porque entienden que gobierna para los ricos, seguirán allí y no van a cambiar su posición ante eventuales señales de mejora de la economía.

 

La batalla será por el tercio restante, allí donde la economía sí pesa.

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