Desafío opositor: elegir el tema

16 de enero, 2019

Desafío opositor: elegir el tema

Por Facundo Matos Peychaux 

 

El Gobierno le dio una ventaja a la oposición en la primera semana del año: mostró su carta de campaña, la seguridad. Si lo advierten rápidamente, sus adversarios tienen la posibilidad de entender la estrategia de Cambiemos mientras la población todavía no está pendiente del proceso electoral y de llegar preparados a la campaña con una estrategia acorde. Las candidaturas, preocupación central del peronismo hoy, son todavía cuanto menos secundarias.

 

Una respuesta a la inseguridad

 

Reducir la dimensión del tema elegido por el Gobierno dentro de la campaña debe ser prioridad. “Cuando un oponente tiene una clara zona de superioridad, lo mejor es pasarla por alto, ‘abrazando’ al adversario en ese tema en particular para que no haya distancia entre su posición y la de él, (…) minimizar la posibilidad de que el tema de su oponente llegue al frente reduciendo su desacuerdo con su oponente en estas áreas”, recomienda el consultor norteamericano Dick Morris en su libro “El Nuevo Príncipe”.

 

Esto no implica, desde ningún punto de vista, restarle importancia a la preocupación por la inseguridad, que es compartida por la mayoría del electorado, ni adoptar como propia la respuesta punitivista del Gobierno frente a la problemática. En cambio, significa reconocer el asunto, generar empatía con el electorado en torno a él y ofrecer una única respuesta propia, clara, con aceptación popular y que no alimente aún más el debate. “Las preocupaciones de cada lado tienen validez. Para ganar, cada lado debe inventar soluciones a los problemas a los que apunta el otro lado”, según Morris.

 

Es cierto que cada tema político importante naturalmente se inclina hacia un partido. No obstante, las elecciones en Estados Unidos ofrecen aprendizajes en ese sentido.

 

Los temas favorables a los demócratas han sido tradicionalmente el medio ambiente, la tercera edad, la educación y el crecimiento económico; para los republicanos, el delito, los impuestos, la asistencia social y la responsabilidad fiscal. Ante este panorama, el consultor norteamericano ha sugerido “trascender esa arquitectura”.

 

Empatar en los temas que favorecen al adversario y usar la ventaja en los temas propios para ganar. Un ejemplo exitoso fue el de Bill Clinton en 1996 y otro, el de Mauricio Macri en 2015, cuando incluyó en su discurso temas más favorables al peronismo, como la asistencia social o la movilidad social ascendente.

 

Dar con una respuesta elaborada al problema de la inseguridad no será tarea fácil para el peronismo. Desconocer el problema o minimizarlo no es una opción, aunque imitar el discurso punitivista del oficialismo tampoco. “Para tener éxito, un candidato no puede simplemente imitar la retórica o los programas de su oponente; más bien, tiene que inventar una nueva gama de soluciones para los problemas históricamente asociados con el otro partido”, plantea Morris.

 

En el ejemplo norteamericano, usando “medios demócratas” para lograr “metas republicanas”: mientras los republicanos ofrecían dureza y pena capital para dominar el delito, Clinton ofreció control de la posesión de armas y contratar más policías para hacerlo. Siguiendo esta lógica, una respuesta peronista a la problemática de la inseguridad utilizaría probablemente “medios peronistas” para “metas cambiemitas”.

 

Un tema alternativo

 

Otro paso de la oposición deberá ser proponer un tema propio de campaña. Un asunto que tenga en cuenta las preocupaciones del electorado, prometa una mejora en la calidad de vida de los votantes, refleje un contraste entre las fuerzas electorales y resalte las fortalezas propias y remarque las debilidades de Cambiemos.

 

“Es la estrategia, no la táctica, lo que gana elecciones –escribe Morris–. La clave es machacar con el mensaje y el tema de la campaña (…), usar todo tema, acontecimiento, ataque y repudio para repetir su postura básica una y otra vez y no dejar que la táctica o los blancos de la oportunidad lo aparten de su mensaje”.

 

“No solo los mensajes de temas son más efectivos (…) para obtener votos, incluso son más capaces de explicar el verdadero carácter y personalidad del candidato. La clave es usar los temas para disparar los adjetivos”, advierte.

 

Incluso la elección de las fórmulas opositoras debería estar contemplada dentro de esta estrategia. Si algún aspecto económico –no la economía en su conjunto, que no es un tema sino una preocupación– o un ítem dentro de la agenda del feminismo –como el aborto– pueden ser opciones explorables.

 

La inclusión en las fórmulas opositoras de economistas y/o de mujeres comprometidas con la lucha de género direccionaría buena parte del debate hacia estos temas. En el frente oficialista, no es casualidad que se analice como posible compañera de fórmula de Macri a Patricia Bullrich, ministra de Seguridad y protagonista de todas las iniciativas de los últimos días en torno a la temática, con excepción del proyecto de reservistas.

 

Es evidente que las dificultades para el peronismo de llevar adelante una estrategia integral de este tenor hoy en día son varias. La atomización electoral, en términos de espacios, posturas y candidaturas, es solo la primera. Sin embargo, si no lo logra puede quedar enredado en una campaña desfavorable mucho antes de la largada oficial.

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