Nuevo dolor de cabeza electoral para Cambiemos

18 de julio, 2018

Nuevo dolor de cabeza electoral para Cambiemos

 

Por Jorge Alvarez

 

Era un secreto a voces. Lo decían todos y todas. Luego del Mundial comenzaría la campaña electoral para las elecciones presidenciales de 2019. Con la coronación de Francia, la presunción se ha vuelto realidad.

 

Mientras el oficialismo busca salir de las turbulencias que el proceso devaluatorio inició y el debate interno sobre la despenalización del aborto (que la convulsionada Lilita Carrió profundizó), se acomoda el mapa electoral del arco opositor y comienzan aparecer nuevos actores de cara a las presidenciales.

 

El peronismo comienza su lento proceso de reordenamiento, aún disperso, convencido que tal vez no deba esperar hasta el 2023 para ilusionarse con volver a ocupar el Sillón de Rivadavia.

 

Son diversas y muchas las encuestas que le reconocen a Cristina la supremacía del voto opositor: es por lejos la figura que más intención de voto concentra y, a la vez, también la que más nivel de rechazo como para unificar a la oposición

 

Fiel a su historia, el peronismo tiende a dividirse cuando está fuera del gobierno para que las partes logren maximizar su capacidad negociadora y solo se encolumna en la unidad cuando siente las chances del triunfo. Falta mucho por recorrer, pero por ahora los movimientos solo anuncian que dos bloques del peronismo se encaminan al 2019 sin posibilidades de confluir en un solo espacio ya que un sector importante de gobernadores, intendentes y, sobretodo, legisladores como Miguel A. Pichetto o Diego Bossio, quieren mantener sus cuotas de poder. Para ello, se encuentran buscando una candidatura atractiva y procuran separar las elecciones a intendente en la provincia de Buenos Aires. Por ahora es todo potencial, pero es difícil que el peronismo vaya unido en el 2019.

 

La novedad es la aparición de un nuevo espacio de perfil progresista, con eje en la gobernación socialista de Santa Fe y la figura de Margarita Stolbizer, que puede ser un dolor de cabeza para Cambiemos ya que puede ser un válvula de escape para los electores no peronistas desencantados y o desilusionados con la experiencia cambiemita.

 

El próximo 26 de julio, con la excusa de un seminario, mostrarán su arsenal, donde el ex embajador Martín Lousteau y Ricardo Alfonsín parecen ser algunas de las caras que prometen ampliar el espacio.

 

Un escenario electoral con dos peronismos compitiendo entre si es la panacea del sueño reeleccionista macrista, pero la aparición de una opción electoral no peronista y con tinte progresista compite en el votante del Gobierno en un periodo donde ajuste y malas noticias serán frases recurrentes.

 

Con tan solo hacer una elección digna, cercana a los seis puntos digamos, el espacio progresista puede poner al Gobierno en el escenario menos deseado: el de un balotaje que busca evitar promoviendo la división peronista.

 

Falta aún saber si el escenario electoral del 2019 será de tres grandes actores o contará con un cuarto que pueda ser funcional para debilitar al Gobierno yendo por su cuenta o bien sumándose a un armado electoral con algún sector del peronismo de la mano de Sergio Massa y su alianza táctica con Stolbizer.

 

Un nuevo actor irrumpe en el mapa político electoral de cara al 2019 y habrá que ver hacia dónde se dirige. En lógica futbolera, los equipos comienzan a alistar jugadores y el mercado de pases puede brindar alguna sorpresa, a pesar que por ahora hay mucho amague.