E&R: “Los agentes no quieren los pesos”

16 de julio, 2018

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Varias de las metas y exigencias que explicitó el reporte del FMI sobre el acuerdo para el Stand-By por US$ 50.000 millones, que solicitó y consiguió el Gobierno, generan dudas acerca de la posibilidad de su cumplimiento y consistencia. Una de las mayores es la de la inflación. La del 2019 luce especialmente difícil porque exige perforar el piso de 20% que desde hace 10 años no se logra, pero la del 2018, que pauta una inflación techo de 32% también genera serias dudas.

 

Un informe de la consultora Economía & Regiones (E&R) sostuvo: “Todo el análisis muestra que muy probablemente la inflación termine siendo superior a las estimaciones tanto del BCRA como del REM, lo cual no debería sorprender ya que es lo que viene sucediendo desde comienzos de 2016. En este escenario, en E&R no descartamos que la inflación probablemente exceda los límites superiores de la banda de tolerancia para las metas y, en consecuencia, el Gobierno deba hacer seguramente consultas con el FMI y modificar partes del acuerdo”.

 

El arreglo

 

Y se sabe: el acuerdo con el FMI plantea un rango de metas para la inflación interanual de diciembre. Si el IPC Nacional supera en ese entonces el 29% interanual, el Gobierno deberá sentarse con el staff del FMI a discutir la política antiinflacionaria a seguir. Si supera el 32% se tiene que sentar a dar explicaciones al directorio ejecutivo, que puede dar de baja o modificar el acuerdo si lo considera conveniente.

 

En el reporte del FMI, que recién fue publicado el viernes pasado, el organismo sostiene algunas críticas a la política antiinflacionaria ejecutada hasta ahora (metas poco creíbles con un BCRA que aún no había generado confianza y baja de tasas a principios de 2018). Pero afirma que el acuerdo implica la implementación de un programa que “apunta a fortalecer la credibilidad de las metas de inflación”.

 

Afirma: “El programa va a ayudar a construir la fuerza institucional que precisa el BCRA, a reducir la presión fiscal que minó a los anteriores esfuerzos en materia de desinflación y a asegurar la libre flotación del tipo de cambio. La política monetaria se va a enfocar en lograr una inflación de un dígito en 2021. Ya se dieron los primeros pasos hacia una nueva independencia de la autoridad monetaria y el BCRA ya revisó las metas. Son unas metas que logran combinar una mirada realista con un camino a la vez ambicioso de desinflación, que es a la vez consistente con las otras metas macro”.

 

¿Realista?

 

Son varios los economistas que se muestran lejanos a garantizar el cumplimiento de las metas inflacionarias. En particular, un informe publicado por E&R durante el fin de semana sostuvo que para que las metas del 2018 se cumplan, y la inflación no supere el techo, “la economía debería comportarse en forma totalmente diferente de la que se viene comportando durante los últimos años”. Y detalló: “Planteando un ejercicio optimista en el cual no hay más devaluación en 2018, una inflación de 30% interanual en diciembre 2018 implicaría que la devaluación de 2018 (0,48) se traslade a precios (punta) mucho menos a precios que en 2016 (1,06) y 2014 (1,09)”.

 

Y para colmo alertó: “Los agentes económicos no quieren los pesos, ni los activos nominados en pesos. Los argentinos se fugan del peso y se refugian en el dólar. Y el poder de la tasa de interés como instrumento monetario parece estar agotado”.