El riesgo país seguirá en zona de default, según los analistas

17 de julio, 2018

Vamos hacia un default

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

La macroeconomía es vengativa y, hoy, el Gobierno está pagando el costo de haber soslayado de ciertos desequilibrios como el déficit de Cuenta Corriente, entre otras desatenciones. ¿Cómo? Con un aumento del riesgo país, que ayer cerró en 579 puntos básicos. Si bien el registro bajó con respecto al récord de fines de junio (en el medio de la crisis cambiaria tocó los 612 puntos básicos), continúa siendo muy elevado. Y allí continuaría.

 

El guarismo se ubicó ayer en niveles parecidos a los que presentaba Argentina cuando estaba en default en 2015 y ese fenómeno para los analistas no es explicado meramente por un endurecimiento de las condiciones internacionales porque, mientras que en los países de la región como Chile, Perú o México, los indicadores de riesgo país treparon entre 10 y 20 puntos básicos, en Argentina el incremento fue de más de 200.

 

Así, el detonante internacional sacó a relucir una fragilidad que Argentina venía cubriendo con un mercado optimista. Estas debilidades incluyen un gran déficit fiscal, un récord histórico de déficit de Cuenta Corriente y un creciente endeudamiento.

 

Las fragilidades

 

Guido Lorenzo (ACM) expresó, en diálogo con El Economista, que hay muchas dudas en el mercado sobre lo que es el programa financiero y sobre la capacidad de reducir el déficit de cuenta corriente. Además, la salvaguarda, es decir, las reservas del BCRA, son bajas.

 

Pero el problema no es sólo económico, dicen los analistas. Según Federico Furiase (Eco Go), el mercado no ve viabilidad política para hacer el ajuste fiscal y monetario que se comprometió el Gobierno a realizar con el FMI. Otra luz amarilla comienza a ser la deuda. “El stock de deuda de Argentina ya no es tan bajo, pasó de representar menos del 30% del PIB a estar hoy arriba de 50%”, explicó Lorenzo que detalló que “Argentina tiene en sus pasivos cerca de 70% en monedas extranjeras y 30% en nacional, cuando los países de la región tienen proporciones inversas”. Las condiciones financieras internacionales, si bien se han endurecido, continúan siendo aumentos marginales: el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años cerró ayer a 2,856%, reduciéndose considerablemente del récord de 3,115% del 16 de mayo. Por su parte, el índice DXY que compara al dólar contra una canasta de monedas, cerró ayer a 94,27, 8 puntos por debajo del valor que alcanzó cuando asumió Donald Trump.

 

“El principal factor es local y no hay un escenario de fortalecimiento global del dólar”, opinó Furiase. No obstante, desde afuera no ayudan los términos de intercambio. “La mala noticia internacional son los precios de las commodities que se revierten con la perforación del piso de US$ 300 de la soja y la suba del barril de petróleo por encima de los US$ 70”, señaló el director de Eco Go. “En la balanza comercial, los precios están cayendo y las cantidades no aumentan y no parece que está tendencia se revierta”, manifestó Lorenzo.

 

El riesgo país seguirá en zona de default, según los analistas

 

Perspectivas

 

Luego de una semana en la que el dólar presentó menos volatilidad, Diego Falcone, Head Portfolio Manager de Cohen, cree que con el nuevo BCRA, que juzga más coherente, que controlará los agregados monetarios y dejará atrás el inflation targeting, la situación puede normalizarse. “En la medida en que la estabilidad cambiaria se perpetúe y la recaudación y la inflación arrojen buenos resultados, la tendencia del riesgo país va a ser a la baja”, opinó.

 

“Hay mucho flujo que financiar y además hay poco stock para afrontar esas necesidades de financiamiento”, dijo Lorenzo, más pesimista, y agregó que “en el largo plazo si el rumbo continua así pueden aparecer problemas de solvencia”.

 

No obstante, todos los analistas ven muy lejano el escenario más catastrófico. Según Furiase, “la probabilidad de default es baja, de 6,7%, pero viene subiendo rápido en los últimos meses”.

 

Falcone opinó, en sintonía con el director de Eco Go , que las expectativas de default en Argentina son bajas, aunque el escenario base no sea ningún boom de brotes verdes. “No se ve una razón para que Argentina comience a mejorar significativamente y me parece que en el escenario más optimista se va a mantener estable con cierta mejoría”, concluyó el Head Portfolio Manager de Cohen.