El Presidente pretende recuperar la iniciativa

16 de julio, 2018

El Gobierno crisis el Decreto sobre Lealtad Comercial Argentina

 

El Gobierno cree que la economía tendrá un mínimo crecimiento en 2018. Ese moderado optimismo se basa en que se estabilizó el mercado cambiario, que es la condición necesaria para pensar en cualquier recuperación. A su vez, muchas figuras de peso en el oficialismo, que prudentemente evitan los pronósticos, como María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, reconocen que la situación social es difícil e impulsan algunas medidas para paliarla. Pero en el sector privado los pronósticos son menos optimistas. Según Juan Luis Bour, la economía caería entre 0,5% y 1% en 2018 porque, luego de un primer trimestre positivo, los tres siguientes estarán en terreno negativo. Y tiene dudas sobre lo que puede ocurrir en el primero de 2019. En ese contexto, espera que la tasa de desempleo sea algo mayor en 2018 y se ubique en torno al 9% y recién comenzaría a bajar el año próximo si la economía efectivamente mejora.

 

Sí parece haber coincidencia en que recién en el segundo trimestre del año que viene se sentirán los efectos de la recuperación. En ese pronóstico acuerdan los economistas locales y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los factores que la impulsarían serían una cosecha muy superior a la de este año, los efectos positivos de un tipo de cambio más competitivo para las economías regionales y los sectores transables y la mejora en desempeño de Brasil, que es el principal socio comercial del país. Según Roberto Cardarelli, jefe de la misión para Argentina del FMI, también contribuirán las expansiones económicas de China y Estados Unidos.

 

De ser así, la situación del Gobierno podría mejorar significativamente en el momento clave del ciclo electoral porque a la hora de definir el voto se tiene en cuenta, básicamente, lo que ocurrió en los meses inmediatamente anteriores. De todas maneras, el cambio de humor no será homogéneo y llegará primero al interior del país y más tarde al Gran Buenos Aires y a las periferias de las grandes ciudades. El último Indice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella correspondiente al mes de junio es contundente al respecto. Mientras la confianza de los consumidores subió 6% en el interior del país con relación al mes anterior, cayó 3,4% en el GBA y la CABA.

 

Eso siempre ocurre luego de las grandes devaluaciones porque un tipo de cambio más competitivo genera oportunidades de negocios en todo el país. Es una de las ventajas que tiene un tipo de cambio alto en Argentina.

 

El otro tema es el fiscal. La meta de 2018 acordada con el FMI se va a cumplir con holgura pero la del año que viene es muy exigente (1,3% del PIB) y el Gobierno deberá hacer un gran esfuerzo para cumplirla lo cual implicará controlar gastos en un año electoral.

 

Allí entrará a jugar la política. El Gobierno intentará que los gobernadores se comprometan con el equilibrio fiscal haciéndose cargo de la mitad del ajuste de gastos requerido. No será fácil acordar el Presupuesto con la oposición pero la alternativa, que sería prorrogar el actual, es el peor camino de todos. Todos los que hablaron recientemente con el Presidente, se fueron con la misma sensación: cumplir con la meta fiscal aparece, hoy, como su gran objetivo hacia adelante. Está convencido de que es la mejor manera de recuperar la confianza perdida entre los inversores.

 

Consecuencias políticas

 

Los escenarios económicos críticos también polarizan el cuadro político en la medida en que se diluyen las posiciones intermedias y que procuran aparecer equidistantes. En términos de la realidad política argentina esto significa que por un lado está el polo del Gobierno y, por el otro, el kirchnerismo. Macri contra Cristina y terceros afuera. Y los dos principales actores se sienten cómodos con un escenario porque ambos creen que los favorece.