“Un tercio de nuestros clientes viene del Bapro”

12 de diciembre, 2017

“Un tercio de nuestros clientes viene del Bapro”

 

Entrevista a Hernán Piñeiro  CEO de Provincia Seguros Por Ariel Bazán

 

En medio de medidas que afectan la dinámica de las aseguradoras, como la restricción para invertir en Lebac o la obligatoriedad de indexar las pólizas, el CEO de Provincias Seguros, Hernán Piñeiro, conversó con El Economista sobre los números de la empresa, la problemática del sector, y la relación con el Banco Provincia.

 

¿Cómo fueron este año los números de Provincia Seguros?

Esta gestión empezó en enero de 2016, hubo un primer año de reordenamiento de balances, cuentas y otros temas técnicos, y en 2017 empezamos un proceso de fortalecimiento competitivo aprovechando la marca fuerte de “Provincia”. El año fue muy bueno: crecimos un 37% de junio a junio, con un nivel de facturación de entre $ 7.000 y $ 7.500 millones, que aumentaría a mitad de 2018 a alrededor de $ 9.000 millones. Somos por tamaño la octava compañía del sector y nuestra cartera es muy parecida a la del mercado en general: 60% automotores, 30% seguros de vida y 10% en ramas varias.

 

¿Cómo es su relación con el Banco Provincia?

Nosotros pertenecemos al Grupo Provincia, al que también pertenece el Bapro, que es a su vez nuestro accionista. Además de asegurar sus activos (edificios, etc), el banco es nuestro canal para ofrecerle coberturas a los clientes que toman préstamos. Esto es un gran diferencial y una ventaja competitiva, ya que no todas las aseguradoras tienen un canal comercial así.

 

¿La mayoría de sus clientes proviene entonces del Bapro?

Aproximadamente un tercio y el resto está repartido entre el mercado abierto y organismos públicos provinciales, entre ellos municipios. En personas, tenemos alrededor de 500.000 clientes.

 

¿Qué aseguran los distintos tipos de clientes?

Los organismos públicos aseguran su flota de automotores, edificios y la responsabilidad civil (por ejemplo, por accidentes en una dependencia pública). Las empresas también aseguran esto, además de riesgos operativos derivados de la actividad, desperfectos de maquinarias, transporte de mercaderías y hasta construcción (como posibles problemas por no terminar una obra o generar daños a terceros durante el proceso). Por su parte, los comercios se cubren contra incendios, robos y responsabilidad civil; y las personas contratan seguros para autos, vida, y vivienda.

 

¿Cómo afectó al sector asegurador la prohibición de invertir en Lebac?

No se prohibió la tenencia sino que se discontinuó la posibilidad de mantenerlas hasta el vencimiento. Es decir que no tenemos que salir ya a liquidar nuestras posiciones, sino que cuando venzan no podremos renovarlas y tendremos que aplicar esos fondos a otros instrumentos. Es difícil saber entonces hacia qué activos se canalizarán esos flujos, habrá que ver qué ofrece el mercado y con qué rendimiento. Primero habrá que definir si es en pesos o dólares, segundo la duration o plazo de inversión, y después elegir entre instrumentos específicos relacionados a la cartera de inversión.

 

¿Será obligatoria la indexación de las pólizas?

Eso todavía no está tan claro. La indexación siempre está vinculada con una expectativa de inflación alta, ya que si es baja no hay necesidad de indexar. Creo personalmente que de a poco se va a ir acomodando el tema inflacionario y entonces estos instrumentos que hoy aparecen como muy atractivos después no lo serán tanto.

 

¿Cómo es el reclamo del sector por las deducciones impositivas en algunas pólizas?

Los seguros de vida y retiro tienen una cifra que quedó muy chica para que el tomador pueda deducir algo de Ganancias. Es importante generar esta motivación porque el tema del seguro no es como un consumo que uno hace por le gusta, sino que siempre se trata de no pensar en los eventos que trae asociados: chocar, morirse, envejecer, etcétera. Entonces, como todo el mundo le escapa a esto, se hace necesario generar incentivos para que se contrate el producto.

 

¿Hace falta alguna otra condición para generar demanda de estos productos?

También se requiere que haya estabilidad macroeconómica porque el tomador está apostando a largo plazo sobre moneda, es decir que pone plata para que después le den. Esto es un bien intangible, el tomador está comprando la tranquilidad de espíritu de que alguien responderá si le pasa algo, pero para esto se necesitan reglas de juego claras. En una economía que se desarrolla, empezar a mirar a los seguros después viene solo: primero hay que comer, vestirse y tener un techo, y recién después va a surgir la necesidad de querer preservar eso.

 

¿Y qué otros reclamos tiene el sector?

Una consideración es sobre la litigiosidad, ya que no siempre estamos seguros de cómo es el tratamiento de una determinada situación, como un reclamo por disconformidad con la suma recibida. Darle más estabilidad a eso, ya que por ejemplo hay bastante disparidad por jurisdicción, ayudaría al sector a hacer proyecciones sobre cuánto destinar para indemnizaciones.

 

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