La oportunidad de los SBC

20 de diciembre, 2017

mundo desigualdad

 

Por Juan M. Antonietta 

 

En la economía del Siglo 21, las vacas no vuelan y los pájaros no nadan, pero los países exportan servicios. Hace poco más de una década parecía imposible que una publicidad para la televisión noruega fuese producida y desarrollada íntegramente desde Argentina. También era inimaginable diseñar y monitorear una obra de ingeniería para Indonesia desde un estudio en Palermo. Sin embargo, hoy en día eso, y mucho más, es una realidad.

 

Las nuevas dinámicas mundiales han cambiado las cosas y el comercio mundial de Servicios Basados en el Conocimiento (SBC) representa uno de los pilares de la economía mundial. En el 2012 el comercio mundial de SBC fue de U$S 1,6 trillones. El sector agrupa diversos rubros, como servicios contables, arquitectura, publicidad y software, entre otros, que tienen como común denominador el empleo intensivo de capital humano de alto nivel de calificación, además de utilizar y producir información para prestar servicios.

 

Nuestro país no se quedó al margen del fenómeno mundial, y en 2015 ingresaron U$S 6.300 millones por exportación de SBC. Si bien el proceso de crecimiento está un poco estancado desde entonces, que no haya experimentado una caída en un contexto de fuertes aumento de los salarios locales en dólares muestra su resiliencia y un cierto salto de calidad en el tipo de servicios exportados.

 

El origen de los SBC a nivel mundial se enmarca en las transformaciones empresarial de los últimos 25 años donde hubo una corriente de ir hacia la tercerización, una división de las tareas dentro de las compañías en búsqueda de que algunas sean realizadas por otras empresas o particulares. Esto se empezó a dar, primero, en Estados Unidos y en países europeos. Originariamente, los países centrales se llevaban los cerebros de países subdesarrollados a trabajar a sus oficinas, pero a partir del atentado del 11 de septiembre de 2001 empezaron a surgir controles migratorios más fuertes que dificultaron la importación de cerebros. Fue en ese momento que empezaron a descubrir las empresas que era más cómodo y barato dejar a la gente en su ambiente natural (“offshorización”).

 

En un diálogo con un economista de principios del Siglo XX, como podrían ser Alfred Marshall o Knut Wicksell, sin
lugar a dudas sus apreciaciones sobre el sector servicios serían la de uno de baja productividad y escaso dinamismo innovador. En las últimas décadas el panorama ha cambiado mucho y los servicios comienzan a estar en el centro de la escena de la búsqueda del desarrollo.

 

El economista Andrés López, en el marco de la Secretaría de la Transformación Productiva del Ministerio de Producción, ha desarrollado un documento que ha buscado indagar más en el rubro de los SBC. El informe aclara: “No sólo los servicios generan la mayor parte del empleo y del PIB en las naciones desarrolladas y en buena parte del mundo en desarrollo, sino que se han constituido en uno de los principales focos de generación de innovaciones y ganancias de productividad, así como de demanda de personal calificado, en las economías modernas”, dice López.

 

Los beneficios de los SBC no son sólo una gran fuente de divisas para un país que las necesita como el agua. El informe de López indica: “Los SBC absorben, generan y difunden conocimiento, y así contribuyen al aumento de la productividad global de la economía. A la vez, hoy son fácilmente exportables gracias a las tecnologías de la información y las comunicaciones. Pero, si bien las exportaciones directas de SBC han aumentado fuertemente a nivel mundial en los últimos 20 años, tanto o más relevante es su creciente contribución a las exportaciones de otros sectores industriales o primarios”.

 

Los últimos años

 

En Argentina, en los últimos 15 años muchas empresas nacionales comenzaron a exportar sus conocimientos a través de varias vías. Los avances en la tecnología de las comunicaciones hicieron ese fenómeno posible y, por ejemplo, los servicios de contabilidad que hoy en día Argentina exporta a EE.UU. se realizan por videoconferencias de Skype. El país ha sido puesto en el centro de la escena por varias empresas del rubro debido a su sistema educativo (con cerca de 1.200.000 estudiantes universitarios) y, además, porque la mayoría de la población se forma gratuitamente con un nivel de conocimiento totalmente compatible con la demanda mundial. Tenemos el recurso central para estas actividades: la materia gris. El avance es abrumador: mientras que en 2003 nuestro país exportaba cerca de US$ 600 millones en SBC, la cifra creció 1.000% en tan sólo una década.

 

Sin embargo, no todo está funcionando bien en el sector. Según el análisis de López: “Las vinculaciones de estos sectores con el resto de la economía local son limitadas, en particular hacia el resto de las ramas transables”. La industria local puede no estar aprovechando los avances tecnológicos de los exportadores de conocimiento, que están en la frontera de conocimiento. Además no se está avanzando (salvo contadas excepciones) hacia eslabones más conocimiento-intensivos y de sectores que presenten servicios de alta complejidad desde la Argentina. Sin lugar a dudas, será necesario de un esfuerzo (público y privado) mayor para reorientar y fomentar el derrame y el crecimiento de los SBC.

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