¿Cómo crear 100 nuevas multinacionales argentinas?

26 de diciembre, 2017

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Argentina tiene pocos global players en el mundo corporativo. En rigor, las multinacionales de origen criollo se cuentan con los dedos de una mano. Se necesitan más. Muchas más. Y no por chauvinismo o falso nacionalismo. En un interesante artículo publicado en el nuevo libro de “Argentina 2030”, el economista Jorge Forteza (coautor de “Globalizar desde Latinoamérica. El caso Arcor”) explica los motivos y diseña una hoja de ruta tentativa. Y pide que, para pensar en grande, primero hay que pensar en las empresas medianas (aquellas que facturas más de U$S 200 pero menos de U$S 2.000 millones), también conocidas como “hidden champions” en la definición del  experto alemán Hermann Simon.

 

Dice Forteza que esas compañías presentan algunas características comunes en su estrategia y modelo de negocios: se focalizan en un segmento muy limitado (nicho) de su mercado, pero buscan liderarlo a nivel mundial; ofrecen una propuesta de valor atractiva a sus clientes, que combina cercanía, calidad de producto y servicio, e innovación permanente en colaboración con ellos; se expanden internacionalmente, al inicio con presencias comerciales que posteriormente se amplían a instalaciones productivas o a la compra de empresas locales; funcionan con un modelo de organización muy liviano y crean un clima de autonomía y responsabilización para sus cuadros clave; en la mayoría de los casos, siguen siendo de propiedad de grupos familiares, pero han sabido combinar las ventajas del accionariado familiar con la creación de culturas atractivas para el desarrollo de profesionales no familiares y, también, son empresas muy implantadas en sus territorios de origen, donde crean una densa red de proveedores, colaboran con sus competidores (en la clásica forma de “clusters” o distritos productivos), y son actores clave en la vida institucional y cultural de sus comunidades. “La mayoría de los países desarrollados prestan una atención especial a este segmento de empresas (y son) objeto de políticas específicas”, explica Forteza. Con esas políticas se busca apoyar los esfuerzos cooperativos de sus empresas  integrantes y promover su desarrollo e  internacionalización.

 

“Para poder llegar a ser un país desarrollado (lo que implica la necesidad de duplicar su ingreso per cápita actual), Argentina deberá avanzar a una nueva forma  de  inserción internacional, con un fuerte crecimiento de sus exportaciones y una especialización creciente en bienes y servicios con mayor valor agregado”, dice Forteza. “Afortunadamente, la base de partida es prometedora. La dotación de recursos humanos, naturales y culturales de nuestro país, sumadas a sus capacidades de empresariado agrícola e industrial, nos permiten visualizar al menos siete motores de crecimiento donde Argentina puede ganar posiciones en los mercados mundiales”, agrega. Según sus estimaciones, se pueden duplicar las exportaciones y acercarse a niveles de U$S 150.000 millones anuales.

 

Si bien, dice Forteza, “nuestro país ha podido crear pocas empresas multinacionales de gran tamaño, cuenta con un número significativo de empresas de tamaño pequeño y mediano (en sectores correspondientes a estos motores de crecimiento, que van desde la agricultura y los alimentos, a las ciencias de la vida, actividades extractivas, las manufacturas especializadas, los servicios profesionales y personales y el turismo), que ofrecen productos y servicios con oportunidades en los mercados internacionales, y  que ya han demostrado su capacidad   exportadora”.

 

“Se debería adoptar una política que apunte a la expansión internacional de estas empresas medianas con el objetivo de contar con al menos 100 nuevas multinacionales medianas en el plazo de una década”, se ilusiona.

 

¿Cómo hacerlo? La preguntas del millón (o los millones).

 

  • Desarrollar capacidades público-privadas de análisis de los mercados internacionales, evaluación de la oportunidad que ofrecen a empresas argentinas y las necesidades de fortalecimiento de su posición competitiva para poder aprovechar estas oportunidades. Esas iniciativas deberán orientar también nuestras políticas de negociaciones económicas internacionales y de firma de acuerdos comerciales.
  • Detectar y trabajar con las empresas que ya están demostrando capacidad  exportadora para  que  puedan  avanzar a una nueva etapa de internacionalización, crear mayores exportaciones e inversiones en el exterior.
  • Crear también una capacidad de “aceleración” de empresas que ofrezcan productos y servicios atractivos para que puedan avanzar hacia una primera etapa de exportaciones.
  • Asistir a estas empresas, tanto en el desarrollo de sus capacidades de estrategia, innovación y gerenciamiento, como en el financiamiento de su crecimiento y “desembarco” en los nuevos mercados objetivo.
  • Generar procesos de cooperación entre empresas, y entre ellas y el sector público, que permitan desarrollar grupos exportadores, “clusters” o distintos productores y organizaciones que se ocupen de acelerar el desarrollo internacional.
  • Desarrollar estas políticas con un modelo de ejecución con fuerte presencia regional, para  favorecer  la  emergencia de nuevos “distritos productivos” en todo el territorio, promoviendo así un desarrollo regional y federal equilibrado.

 

Todo ello, además, “requerirá mejorar el clima de conversión para las empresas pequeñas y medianas en aspectos como la presión impositiva, el peso de las regulaciones, las reglamentaciones laborales y el acceso al financiamiento”. Asimismo, dice Forteza, será necesario el desarrollo de capacidades en el sector público y agencias especializadas para la internacionalización de empresas con profesionales de alta calidad y perfil internacional.

 

Asimismo, concluye Forteza, los actores claves deberán ser los integrantes de una nueva generación de empresarios argentinos con visión internacional, voluntad de conquistar mercados internacionales y que estén dispuestos a liderar el desarrollo de sus empresas.

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