Balance de una intensa quincena en el Congreso

31 de diciembre, 2017

Balance de una intensa quincena en el Congreso

 

Por Mariano Espina 

 

El lunes 11 de diciembre el Boletín Oficial publicó el decreto firmado por el presidente Mauricio Macri en el que se convocaba a las sesiones extraordinarias. Incluía doce proyectos. Algunos contaban con la aprobación de una de las dos cámaras. El martes 13 se convocó a la primera reunión de comisión. Debía constituirse, en Diputados, la de Previsión Social, para discutir el proyecto jubilatorio que semanas atrás había avanzado en el Senado. La sala de debate fue invadida por jubilados y gremialistas, que a gritos y empujones marcaron el clima que en la calle comenzaba a vivirse. Cambiemos contaba con el aval del peronismo para avanzar con el texto, pero esa sucesión de hechos generó que deba pegar varios volantazos y arriesgar tanto el paquete fiscal como también el acuerdo con el peronismo.

 

Quince días duró el raid legislativo en el que el Gobierno logró avanzar con una buena porción del paquete reformista, que incluyó el acuerdo que firmó con gobernadores el último noviembre. Relegó parte de la agenda extraordinaria y parece también haber gastado parte del crédito en la negociación con la oposición dialoguista, cuyo comportamiento no fue uniforme.

 

En poco más de treinta días, Cambiemos deberá analizar si decide reabrir el Congreso y convocar a extraordinarias para tratar la Reforma Laboral. Llevaría al recinto, otra vez, un proyecto que en la opinión pública tiene una connotación negativa y que divide posiciones en el peronismo legislativo. Iría otra vez hacía un tratamiento difícil con pronóstico reservado.

 

La reforma previsional fue la más costosa para el Ejecutivo. Pese a que llegó al período extraordinario con la media sanción del Senado, el malestar de un sector social ante el proyecto llevó al oficialismo a suspender la primera sesión convocada en Diputados pese a contar con el quórum para iniciar el debate. Fue dos días después de aquella reunión de comisión. Y tras una dura negociación en el interior de la Casa Rosada, el oficialismo insistió el lunes siguiente, en un tratamiento igual de costoso pero con resultado favorable, logrado a partir de un nuevo acuerdo con el bloque Justicialista.

 

La aparición de Cristina Kirchner aceleró el rompimiento de los bloques legislativos. El FpV-PJ mantuvo un número similar (perdió cinco escaños), pero recuperó peso con la presencia de Agustín Rossi, que fue uno de los principales protagonistas del diciembre parlamentario. En el Senado, se formalizó el quiebre con el bloque de Pichetto, y Cristina quedó en un bloque de ocho senadores.

 

Pichetto es presidente del bloque Justicialista, de 21 senadores, que forma parte a su vez del interbloque Argentina Federal, 25 en total. Lo mismo sucede en Diputados. La principal bancada opositora en la que Cambiemos busca acuerdos es el interbloque Argentina Federal, con 35 escaños. Está integrado por el Bloque Justicialista, con 19 bancas.

 

No hubo fisuras dentro de Cambiemos, pero si algunas internas que se dejaron trascender. Por caso, el malestar de Mario Negri, jefe del interbloque Cambiemos, con el Ejecutivo. La falta de acompañamiento de varios legisladores a sus gobernadores -gestión a cargo de la Casa Rosada- enojó a Negri, que se distanció de la negociación. Elisa Carrió, socia de Negri en la coalición, acumuló más poder dentro del Gobierno al llevar las riendas de la discusión previsional.

 

En definitiva, de los doce proyectos incluidos en el decreto de extraordinarias, Cambiemos logró aprobar ocho. De los cuatro relegados, se ubican la reforma laboral y la ley de financiamiento público. Dieciséis días después de la publicación del decreto, el Senado cerró la actividad del año con la aprobación del Presupuesto 2018, la reforma tributaria y la prórroga al impuesto al cheque.

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